Cómo congelar y descongelar alimentos

Cómo congelar alimentosSi tienes una vida un tanto ajetreada y el trabajo y la familia no te dejan mucho tiempo libre, seguramente usarás el congelador de forma constante, si es que no lo tienes lleno hasta los topes. ¿Pero sabes realmente cómo hay que congelar?

Trucos y consejos:

  • Envuelve bien los alimentos con film, papel de aluminio o bolsas de congelación, ya que la parte que no quede cubierta se quemará y perderá sabor y textura al descongelar.
  • Etiqueta los productos y pon la fecha de congelación y fecha prevista de caducidad (según la tabla que verás abajo). Es tan sencillo como guardar en uno de los cajones de la cocina un paquete APLI (de venta en buenas papelerías) con etiquetas adhesivas, y tener un par de rotuladores permanentes a mano.
  • Nunca congeles latas o alimentos guardados en recipientes que no tengan un margen de espacio para que, al aumentar de volumen en la congelación, puedan expandirse sin reventar el recipiente.
  • Nunca congeles nada caliente. Asegúrate de que está frío o a temperatura ambiente.
  • Nunca vuelvas a congelar algo que ya has descongelado. Sí puedes, sin embargo, congelar un alimento que has cocinado tras descongelar.
  • Intenta congelar en pequeñas raciones. Se congelará antes, y el proceso de descongelación será más rápido y homogéneo.
  • Cuando uses bolsas de congelación, trata de sacar la mayor cantidad de aire posible.
  • No compres alimentos congelados cubiertos de escarcha. Es síntoma de que en algún momento se ha perdido la cadena de frío.

Y para descongelar…

  • Descongela siempre en el interior del frigorífico. Acuérdate de sacar la comida el día anterior a cocinarla, para que pueda seguir un proceso de descongelación adecuado. A ser posible, pon lo que vas a descongelar en un recipiente con rejilla, para que no se mezcle con el líquido que suelte en la descongelación. Cocínalo lo antes posible.
  • Por tanto, no descongeles alimentos poniéndolos en una fuente de calor ni metiéndolos en agua caliente o dejándolos al sol.
  • Sí puedes, sin embargo, usar el microondas si tienes una urgencia, pero deberás cocinar el alimento inmediatamente después. Si vas a descongelar algo que ya está cocinado, ponlo en un recipiente destapado. Intenta remover y mezclar bien.
  • Las verduras, hamburguesas, y pequeñas porciones de carnes u otros alimentos los puedes cocinar directamente sin descongelar.
  • Consume los productos descongelados en un plazo máximo de 24 horas.

¿Cuánto tiempo se puede tener un alimento en el congelador?

Cada alimento tiene sus tiempos, y es muy importante respetarlos. Por tanto, etiquétalos y no los dejes olvidados en los cajones de tu congelador. Recuerda siempre que, primero en entrar, primero en salir. Aquí te dejo una tabla para que lo tengas claro:

Cómo congelar alimentosSi quieres descargar esta tabla, pulsa aquí

Fuente: recetas con aprovechamiento y consejos de Sergio Fernández

Cómo desalar el bacalao

Bacalao salado

Foto: The Fish Society

Para desalar el bacalao, es conveniente cortarlo en trozos del tamaño que vayamos a servir, intentando que todos los trozos sean igual de grandes para que desalen por igual.

A continuación, lava bien los trozos frotando delicadamente para quitar la sal adherida, y no prolongar excesivamente el tiempo de desalado.

Llena de agua fría un bol o tartera, y sumerge en él el bacalao con la piel hacia arriba. Hazlo en este orden para evitar que el chorro de agua fría cayendo sobre el pescado lo dañe.

El agua fría también contribuye a que no se abra la carne, y es a veces conveniente incluso usar cubitos de hielo. Mételo en la nevera, y cambia el agua cada 12 horas.

Ponerlo con la piel hacia arriba ayuda a que desale más rápidamente, pues hay una mayor concentración de sal en la piel.

Debes dejar siempre el bacalao dentro del frigorífico, o a una temperatura entre 6 y 8º, porque de lo contrario fermentará y se echará a perder.

Para saber si el bacalao está listo, puedes probarlo, pero es recomendable hacerlo por la parte más gruesa del trozo, que será la que más tarde en desalarse.

Si vas a usar el bacalao en un guiso, por ejemplo con garbanzos y espinacas, no es necesario secarlo. Pero si lo vas a hacer con alguna salsa, como por ejemplo al pil-pil, es conveniente que después de escurrirlo bien, lo envuelvas un rato en un paño para que suelte todo el exceso de líquido y no estropee la salsa.

Tiempos de desalado

Lomos de bacalao:

Tres días con cambios de agua cada 12 horas. Si tenemos más prisa, se puede hacer en dos días con cambios de agua cada 6 horas, pero esa puede ser una opción complicada si trabajamos fuera de casa.

Trozos algo más pequeños:

Dos días con cambios de agua cada 12 horas.

Migas de bacalao:

Un día con un cambio de agua a las 12 horas

Algunas recetas con bacalao:

Bacalao al pil-pil exprés
Bacalao con nata

 

 

13 consejos para hacer muffins perfectos

Muffin perfecto

El perfecto muffin tiene una corteza fina y dorada, con una cúpula bien formada y una miga suave y jugosa. ¿Quieres saber cómo conseguir un muffin perfecto?

Me encantan los muffins. Son como pequeños pasteles en porciones del tamaño justo para uno, que arreglan desayunos, meriendas y momentos de antojo agudo. Yo tiendo a abalanzarme sobre ellos, sobre todo cuando paso por un Starbucks y sin querer miralos voy y los miro. Entonces estoy perdida.

Los muffins son bastante similares a los cupcakes, pero se caracterizan por tener menos grasa y azúcar, con lo que son bastante más saludables. Por supuesto, se pueden hacer tanto dulces como salados, y admiten todo tipo de tropezones y aderezos.

Con ellos, puedes preparar el doble de masa y congelar la mitad, e incluso se pueden congelar los propios muffins, una vez que se han enfriado. Son muy fáciles de preparar (no se tienen que amasar, ni enrollar, ni cortar…), requieren poco tiempo y el resultado es fantástico, si se siguen ciertos pasos muy sencillos:

  1. Cremar la mantequilla. Muchas recetas se limitan a mezclar los ingredientes húmedos por una parte, los secos por otra, y después unirlo todo, haciendo la típica montañita de harina con un hueco en el centro donde se deposita la mezcla húmeda. Pero si se quiere conseguir una textura realmente ligera y una miga delicada, la clave está en cremar la mantequilla con el azúcar: batir la mantequilla durante uno o dos minutos hasta que esté suave, y entonces añadir gradualmente el azúcar y cremar hasta que la mezcla adquiera una textura muy ligera y un color muy claro. Hay que parar de vez en cuando durante este proceso y con una espátula bajar la mezcla al fondo del bol. Se sabe cuándo está listo cuando aparece un ligero brillo en la mantequilla. A continuación se añaden los huevos, y después se incorporan los ingredientes secos.
  2. Trabajar con mantequilla fría. El perfecto muffin no sólo debe ser delicioso, sino que ha de tener la clásica forma de cúpula. Si la masa es demasiado suave, los muffins quedarán planos. El truco está en usar mantequilla fría, cortada en porciones pequeñas, y un stand mixer, tipo Kitchen Aid, con fuerza suficiente para cremar mantequilla fría. Si lo que tienes es una batidora de repostería con varillas, será mejor que dejes reposar la mantequilla fuera de la nevera unos 15 minutos, de modo que siga fría pero esté maleable. La masa fría en el molde de los muffins ayuda a mantener la forma de cúpula.
  3. Cernir siempre la harina. Mezcla la harina con la levadura removiendo bien con una varilla, para asegurarte de que la levadura queda bien distribuida, y pásalas después por un tamiz. Así conseguirás una masa más esponjosa y aireada, y te asegurarás de que todos los muffins reciben la misma cantidad de levadura y suben por igual.
  4. No batir la masa en exceso. Una vez que la harina está bien incorporada, hay que dejar de batir, ya que al batir mucho o muy fuerte, corremos el riesgo de que se desarrolle el glúten de la harina y los muffins queden duros y planos. Por supuesto, no incorporar la harina con el stand mixer, sino a mano con una espátula o lengua de silicona. ¡Este es quizá el consejo más importante!
  5. Añadir los sabores al final. Las especias han de añadirse con el resto de ingredientes secos, pero la fruta, frutos secos, trozos de chocolate y cualquier otro ingrediente “grumoso” debe añadirse al final. Simplemente dale una vuelta más a la masa cuando los hayas añadido.
  6. ¿Cápsulas de papel? Mejor mantequilla. Es indudable que las cápsulas son cómodas, y algunas de ellas vienen con diseños muy atractivos, pero si untas con mantequilla la bandeja de muffins obtendrás un aroma delicioso en la corteza, y ésta será más crujiente. En cualquier caso, si vas a usar cápsulas, es también recomendable engrasarlas.
  7. Precaución con las bandejas antiadherentes, que suelen ser negras. Es mejor no usar colores oscuros, ya que atraen demasiado el calor y pueden tostar demasiado la superficie del muffin.
  8. Engrasa toda la bandeja. No sólo los huecos, sino toda la superficie, para asegurarte de que la parte superior de los muffins no se pega a la bandeja. Si no tienes masa suficiente para rellenar todos los huecos, llena con 3 cucharadas de agua los huecos sin masa para evitar que se deformen, y esos no los engrases.
  9. Pon una lámina de silicona o Silpat bajo la bandeja. Así conseguirás que la base de los muffins no se haga más de la cuenta, y facilitas la limpieza posterior.
  10. Reparte la masa en porciones idénticas. Puedes rellenar una manga pastelera e ir llenando a ojo los huecos de la bandeja, pero lo ideal es usar una cuchara porcionadora de helado, de unos 6 cm de diámetro, de modo que todos los muffins tengan la misma cantidad de masa y salgan con el mismo tamaño del horno. Lógicamente, para ello la masa debe ser espesa. Si no lo es, revisa tu receta porque algo va mal… y en todo caso añade algo más de harina, hasta que cuando claves una cucharilla en la masa, se sostenga en pie.
  11. No rellenar nunca más de ¾ de la cápsula o hueco. Si no dejas algo de espacio para que el muffin suba un poco hasta que alcance el borde, no conseguirás la forma de cúpula que vamos buscando y se quedará plano.
  12. Coloca la bandeja en el centro del horno y hornea a 180ºC. Hay recetas que piden temperaturas más altas, pero si un horno funciona ben, 180º es la temperatura correcta. Lo mejor es comprar un termómetro de horno, que nos dará la temperatura exacta del interior (te sorprenderías de ver la diferencia entre lo que marca el termómetro y lo que marca el display de tu horno).
  13. Dejar enfriar. A diferencia de los bizcochos, los muffins se enfrían rápidamente, por lo que no es necesaria una rejilla. Dejar los muffins en su bandeja diez minutos para que se asienten (no más tiempo, pues puede concentrarse humedad en la base) y se enfríen un poco, y después retirarlos de la bandeja y colocarlos en una fuente cubiertos con papel de horno hasta que enfríen por completo.

Ya no tienes excusas…

20 Consejos para preparar la mejor paella del mundo

Arroz de marisco en sartén de hierro

  1. Usa un arroz de calidad, preferiblemente arroz bomba, bahía o senia (aunque este último es más difícil de encontrar, y también de preparar, aunque resulta muy sabroso). El arroz de grano largo no se pasa, pero tampoco absorbe bien el sabor del resto de ingredientes. ¡No merece la pena escatimar dinero en el principal ingrediente!
  2. Usa un recipiente amplio. El arroz en paella se cocina en extensión, y no en altura. Cuanto más fina sea la capa de arroz, mejor será el resultado, por lo que es mejor usar una paella para el doble de comensales de los que vais a ser, de modo que la capa resultante sea fina.
  3. Es importantísimo que el fuego llegue por igual a todo el fondo de la paella. Si tu fuego no es lo suficientemente grande, usa un paellero difusor.
  4. Cuidado con los tiempos: varían en función del tamaño de la paella, el grosor de la capa de arroz, la dureza del agua… Por lo general, cocinando con gas, desde que empieza a hervir el caldo, tarda 18 minutos (10 a fuego fuerte y el resto a fuego bajo).
  5. Proporción de aceite: Hay que ser generoso con el aceite, pero sin pasarse, pues puede quedar demasiado pesado. La medida aproximada es de 3 dl. de aceite por cada litro de arroz.
  6. Proporción de líquido: Por lo general, un kilo de arroz bomba necesita 2,5 litros de caldo. Los otros arroces necesitan un poco menos de líquido.
  7. Olvídate del dicho de que el caldo debe llegar a los remaches de las asas. Si quieres hacer una capa de arroz muy fina, ese consejo no te vale de nada. No tendrás más remedio que ir viendo sobre la marcha con los recipientes de los que dispongas. Es recomendable que anotes bien todas las cantidades de ingredientes que utilizas. Así sabrás en la siguiente paella qué debes rectificar.
  8. Proporción de arroz: La medida habitual que se encuentra en las recetas es de 100 gr. por persona, pero depende también de la cantidad de tropezones y del apetito de tus comensales. No poder repetir si te ha salido un arroz de escándalo es imperdonable… Con los comilones que tengo en casa, uso 150 gr. por persona.
  9. Nunca, pero que nunca, lavar el arroz para una paella. Pecado mortal. Quitarás todo el almidón, que es necesario para este tipo de preparación.
  10. ¿Rehogar o no rehogar el arroz? Esa es la cuestión. Pero lo cierto es que un buen rehogado de arroz hace que luego quede más suelto. Cuestión de gustos. Yo lo rehogo siempre…
  11. ¿Cebolla o no cebolla? Este es otro tema que puede llegar a enfrentar a familias enteras. En general, la cebolla suelta agua, lo que puede hacer que el arroz quede un poco más baboso. Lo cierto es que la mayoría de los valencianos no la usan en sus recetas familiares. Por algo será… Yo, desde que no la uso, el arroz me queda mucho mejor.
  12. Los arroces camperos (los que llevan pollo o conejo, junto con verduras) son mucho más camperos si les añades un poco de romero o tomillo. Haz la prueba, quedan espectaculares. Otro truco es añadir una cabeza de ajos sin pelar, simplemente cortando la base. Dan un sabor delicioso.
  13. Otra forma de potenciar el sabor es con un majado de ajo y perejil, o una picada de ñoras. Mmmm.
  14. Por lo general, no mezcles carne con mariscos. Es como mezclar cuadros con rayas. Cuando hagas un arroz con pescado y marisco, aprovecha las cáscaras del marisco, y las cabezas y espinas del pescado, para hacer el caldo. Si vas a usar mejillones, cuécelos con antelación, déjalos en su concha (retira la concha que cubre) para que engorden, y luego cuela su caldo y añádelo al caldo del arroz.
  15. Usa azafrán de verdad. Realmente marca una diferencia. Y si eres de los que les gusta el arroz amarillo, usa sólo un poco de colorante (pero sin abusar, y siempre tras haber usado azafrán del bueno), o mejor un poco de pimentón. Pero es mucho mejor ir olvidándose el arroz de chiringuito, amarillo pollo. Disfruta de los colores naturales de tu paella.
  16. Y hablando de chiringuitos, olvídate del limón. Cuando lo ponen con el arroz, es porque ayuda a enmascarar sabores. Un buen arroz jamás necesita un líquido ácido.
  17. No remover jamás el arroz desde el momento en que el calzo rompe a hervir, y tampoco añadir caldo frío si el agua se ha evaporado demasiado rápido.
  18. Es imprescindible ir probando. Debes apagar el fuego cuando el arroz haya perdido su dureza central pero aún esté un poco entero.
  19. No tapar nunca cuando se deje reposar, porque corres el peligro de que se te pase.
  20. Nada como el fuego. Hoy en día casi todos tenemos vitrocerámica o cocina de inducción en nuestras cocinas. Es muy cómodo, pero he de decir que la paella no sale igual. Tras echar mucho de menos mis antiguas paellas (de la época en la que tenía gas en la cocina), decidí comprar una bombona pequeña de butano y un difusor de gas, que coloco directamente sobre la vitrocerámica, y ahora vuelvo a comer unos deliciosos arroces (además, el difusor me permite seguir usando cazuelas de barro!!!)