Comer en Londres (II)

Hola de nuevo! Ya pasadas las fiestas y de vuelta al ritmo normal, continúo con mi repaso a mi viaje a Londres el mes pasado, antes de que mi memoria se esfume definitivamente…

Al día siguiente, y tras el primer y único chaparrón que coincidió con mi semana de estancia en la ciudad (ya podía tener yo la misma suerte con la lotería), me fui a dar un paseo con mi amigo Carlos por el centro.

Tras dar una vuelta por el Soho, donde años atrás trabajamos juntos, me comentó que tenía que enseñarme un sitio curioso en la zona de Carnaby Street, y allá que fuimos a ver el Choccywoccydoodah (30-32 Fouberts Place).

ChoccywoccydoodahEsta cosa de nombre impronunciable es una chocolatería artística en la que prácticamente todo lo que se ve es comestible: todo tipo de esculturas en chocolate, pensadas para pasteles de boda, regalos de empresa, tartas de cumpleaños, regalos de San Valentín… Aquí no hay límites para la imaginación, y merece la pena darse un salto para ver el trabajo de estos profesionales, que por otra parte son absolutamente encantadores y te dedican todo el tiempo que quieras y más.

Pero además de la tienda, que ocupa la planta baja del establecimiento, en el piso de arriba hay un coquetísimo café, con mesitas situadas junto a las ventanas desde las que se ve el bullicio de esta zona comercial mientras puedes disfrutar de un maravilloso chocolate caliente que puedes pedir aromatizado o customizado como más te guste, junto con una tremenda porción de tarta. Y eso hicimos, aunque fueran las doce del mediodía, pero es que la gula tira mucho.

La camarera llegó con dos monumentales pedazos de tarta, acompañados de helado y marshmallows. Y yo me había pedido un té, pero la taza de chocolate blanco que se pidió aquí my friend, era un absoluto escándalo de cremosidad, cantidad, aroma y pecado mortal todo junto. Las tartas estaban ricas, pero tengo que reconocer que las que tienen una cobertura de chocolate duro no me ponen tanto. Eso sí, tras el tremendo atracón ya no pude comer nada hasta casi la hora de cenar.

Café y tarta en ChoccywokydoodahDespués de un paseo por el barrio y una visita a los maravillosos almacenes de Liberty (Great Marlborough Street casi esquina con Regent Street), donde pasamos casi dos horas curioseando en las maravillosas secciones de navidad, decoración y cocina (vale, el Corte Inglés está bien, tiene de todo, es de toda la vida ¿pero por qué no podemos tener aquí almacenes como Liberty?), de la que Carlos casi me tiene que sacar a rastras porque cada cosa era más bonita que la anterior, nos separamos hasta otro día y yo emprendí mi camino a Notting Hill, donde quería dar un paseo y ver cómo estaba el patio por allí.

Pero antes de coger el metro hice un alto en Anthropologie (158 Regent Street), una tienda maravillosa, de la que una no quiere salir nunca, y que reúne moda, accesorios, decoración y “cosas de cocina”.

Anthropologie LondonTodo allí es bonito, diferente, original e inspirador… Así que no me refrené y me compré un precioso y original libro de cocina, Vintage Cakes, que es este que veis aquí porque no puedo evitar daros envidia, es superior a mí 🙂

Vintage CakesCuando lo haya trillado bien (es que me compré otros 13 libros más, y los reyes magos se han encargado de hacer el resto, así que tiempo precisamente no me sobra, más bien tengo parálisis existencial porque no sé por cuál empezar) os dejaré un comentario al respecto.

Ya en Notting Hill empecé mi recorrido con una parada en el Recipeasy de Jamie Oliver, del que ya os hablé en un post anterior, pero el resto del recorrido no fue menos interesante. Entre otros, pasé por:

Ottolenghi (63 Ledbury Road). Es como la tierra prometida, una vez que entras, crees que estás en el cielo. Ensaladas maravillosas con ingredientes exóticos, verduras asadas con aromas desconocidos, pan, pasteles que de bonitos que son te da pena comértelos…  Aquí es donde vienen religiosamente los Nottinghilbillies a por su dosis diaria de pastel de chocolate, o su berenjena asada con queso feta, yogur, cebolla caramelizada, mermelada de limón y col crujiente. La cocina innovadora de Oriente Medio de Ottolenghi hace furor, y se recoge en algún que otro libro que los reyes magos no me han traído pero que ya caerá. La de Notting Hill es la primera de las cuatro sucursales que tienen, y es un pequeño local donde básicamente sirven comida y pastelería para llevar, con sólo una mesa comunal al fondo que tiene espacio para 10 personas y que siempre, siempre, está ocupada. Y aunque mi estómago no daba para más, la barra llena de tentadores pasteles y suculentas ensaladas me obligó (yo no quería) a comprar una pieza de pudding bread and butter con pistacho y sultanas, que me merendé más tarde y que no os cuento cómo estaba.

Ottolenghi Notting HillDaylesford Organic (208-212 Westbourne Grove). Otra maravilla de establecimiento, que combina tienda de productos orgánicos, tienda de artículos de cocina, y restaurante. Daylesford tiene una carta llena de sugerencias deliciosas y frescas, además de totalmente orgánicas, y en su tienda se pueden adquirir gran parte de los productos con los que elaboran sus recetas. Cuestan un poco más que lo que encuentras habitualmente en un supermercado, sí, pero sabes que estás comprando huevos de gallinas criadas en libertad, carne de animales alimentados con pastos en lugar de con piensos, y productos envasados sin aditivos sintéticos. Aquí se puede comprar también pan, verduras y frutas, quesos, mermeladas… es como un pequeño farmer’s market en el que además de comprar puedes disfrutar de un delicioso almuerzo en un ambiente muuuy agradable y relajante, pues encima la decoración es perfecta, con mucha madera natural, luz tenue y relajante… slow food en todo su esplendor.

Daylesford OrganicThe Spice Shop (1 Blenheim Crescent – www.thespiceshop.co.uk). ¿No os ha pasado nunca que lleváis tiempo queriendo cocinar una receta pero lo vais dejando porque lleva un ingrediente impertinentemente extraño que no sabéis dónde encontrarlo? Pues este es el sitio. Una tienda minúscula en una bocacalle de Portobello Road en la que puedes encontrar absolutamente cualquier tipo de hierba o especia, tanto secas como frescas, con unas espectaculares vainas de vainilla, y raíces difíciles de encontrar aquí como el galangal, que tanto se usa en los platos tailandeses. La dueña es no sólo encantadora, sino que te asesora y te explica lo que haga falta, con un profundo conocimiento de sus productos. Además de comprar a granel, hay muchos productos envasados de forma atractiva perfectos para hacer un regalo a un foodie empedernido. Y los precios, para ser Londres, no están pero que nada mal. Abierta siete días a la semana, si vas a Portobello no debes dejar pasar la oportunidad de visitar esta tienda, que además está justo frente a Books for Cooks, así que no hay escapatoria… Si hay algo que no encuentras en España, puedes comprar online, pues tiene un almacén general en Alemania desde el que distribuye a toda Europa.

The Spice Shop

Foto: Alamy, tomada del diario The Telegraph

Este día acabé derrotada, así que me subí al autobús que me llevaba a casa de Silvia mientras disfrutaba de mi pudding de Ottolenghi en el piso de arriba. Y luego dicen que en Londres se come mal…

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