Musaka

MusakaEsta es una receta que tenía en mi cuaderno de recetas desde hace muchísimos años y que tras una época de hacerla con frecuencia, quedó en el olvido. Y ayer por la mañana, con dos hermosas berenjenas en mi nevera, decidí que era hora de rescatarla, así que me fui al súper de la esquina (tengo la maravillosa suerte de que abre todos los días del año) y compré la carne picada (eso sí, de añojo, aunque la receta original es con carne de cordero. A un súper sin carnicería no se le pueden pedir grandes cosas) y una bolsa de queso rallado para gratinar.

Antes la hacía friendo las berenjenas, con lo que se convertía en un plato más calórico de la cuenta, pues las berenjenas son como esponjas y absorben muchísimo aceite. Ahora, simplemente pincelándolas con un poco de aceite y poniéndolas sobre una sartén caliente, se reduce muchísimo el contenido graso del plato. Igualmente, si usas leche desnatada o semidesnatada, ayudarás a aligerar calorías, consiguiendo un plato igualmente sabroso.

Puedes preparar la salsa de carne el día antes, e incluso varios días antes y congelarla, de modo que el día que vayas a hacer el plato simplemente tengas que preparar la bechamel mientras pasas por la sartén las berenjenas. O incluso hacer el doble de cantidad, ya puestos, y congelar la mitad para otra ocasión.

Ingredientes (6 personas)

  • 1 ½ cebollas picadas
  • 2 dientes de ajo picados
  • 750 gr. de carne picada (cordero en la receta original, pero se puede hacer con ternera, o con mezcla de ternera y cerdo)
  • 200 ml de vino tinto
  • 400 gr de puré de tomate o tomate frito
  • ¼ cucharadita de canela
  • un pellizco de orégano y tomillo
  • 2 berenjenas grandes
  • 150 gr de queso rallado
  • 50 gr de mantequilla
  • 50 gr de harina
  • 750 ml de leche
  • 1 huevo
  • Aceite, sal y pimienta

Elaboración

Calentar unas 4 cucharadas de aceite de oliva en una olla o sartén grande. Añadir las cebollas y el ajo, sazonar y sofreír hasta que se ablanden y se doren ligeramente.

Subir un poco el fuego, añadir la carne salpimentada y saltearla hasta que se dore.

Verter el vino y dejar hervir hasta que se evapore,  y entonces añadir el puré de tomate, la canela, y el orégano y tomillo. Cocer a fuego lento durante 30-35 minutos, removiendo de vez en cuando. A media cocción probar para comprobar el punto de sal y de canela. Debe tener un ligero aroma a canela, pero no demasiado, porque una vez terminado el plato este sabor se intensifica.

Mientras tanto, cortar las berenjenas en rodajas de algo menos de un centímetro. Rociarlas con aceite en spray, o pintarlas con un pincel, y sazonarlas.

Calentar una sartén a fuego fuerte y hacer las berenjenas por tandas, hasta que estén doradas por ambas caras.

Precalentar el horno a 200ºC.

Calentar la leche 3 minutos y medio en el microondas.

Hacer una bechamel: derretir la mantequilla en una cazuela o sartén antiadherente, añadir la harina y remover bien para que se integre perfectamente con la mantequilla. Dejar cocer a fuego medio un par de minutos para que se cocine la harina.

Ir añadiendo la leche, muy poco a poco (un cazo cada vez), removiendo bien hasta integrarla por completo antes de añadir el siguiente cazo. Cuando esté toda la leche incorporada, sazonar y añadir la mitad del queso rallado, y dejar cocer a fuego lento durante 8-10 minutos, sin dejar de remover.

Retirar del fuego, dejar enfriar un poco, y añadir el huevo batido, removiendo bien para incorporarlo por completo.

En una fuente de horno, espolvorear un poco de pan rallado, y disponer un tercio de las berenjenas en una capa.

Sobre ellas, extender la mitad de la salsa de carne, distribuyendo bien para formar una capa uniforme.

A continuación, extender un tercio de la bechamel.

Repetir las tres capas, y cubrir con la última capa de berenjenas. Acabar con una capa de bechamel, bien extendida, y sobre ella espolvorear con pan rallado y el resto del queso rallado.

Hornear durante 35 minutos, hasta que la superficie se dore y burbujee.

Dejar reposar 5 minutos antes de servir, y servir con una ensalada verde.

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5 pensamientos en “Musaka

  1. Ay Ana, esta receta me transporta a mi primer año en Inglaterra en que estudié en Bradford y mis amigos eran todos (o casi) Griegos. Por aquellos entonces yo no tenía ni idea de lo que era la musaka pero no tardé en comprobarlo y en caer en sus redes. Uno de estos amigos me dió la receta la tengo guardada con un cariño que no imaginas. Ahí está, en una de mis varias libretas de recetas, escrita a mano en una cuartilla de cuadrícula. Una joyita de mi recetario.

    Me acabas de crear unas ganas enormes de rescatarla del olvido y prepararla.

    Es un plato maravilloso, un clasicado de la cocina Griega que merece un lugar en toda cocina que se precie de sabrosa, equilibrada y sana. Veo que la tuya lo es !!!!

    • Bueeeeno, trato de hacerla equilibrada porque de lo contrario, esta receta sería una bomba de relojería!!!! Con tu comentario me han entrado unas ganas enormes de ir a un restaurante griego y darme un buen homenaje. ¿Por qué frecuento tan poco una cocina que me gusta tanto? Creo que voy a intentar explorar un poco más por ahí, entre mis libros, a ver lo que aparece…

    • ¡Aaaaaaayyyy, qué alegría que te guste la foto! Me cuesta, pero ahí lo voy intentando. Parte del mérito es de la cámara y del objetivo que me trajeron los reyes, y es que no hay color. He pasado de hacer las fotos con el móvil a hacerlas con una cámara de verdad, y se nota. Y la otra parte, la composición, espero mejorarla muchísimo tras el curso con Luisa Morón, al que me he apuntado con muchas ganas. A ver qué sale de ahí. Ahora estoy viendo cómo quiero poner el blog, porque la plantilla que uso no me gusta y se me queda cortita. La verdad es que esto de tener un blog es como cuando teníamos muñecas de pequeñas: queríamos ponerlas guapas, cambiarles de vestiditos, buscarles amigas, maquillarlas y peinarlas… pues eso, igualito 🙂 Por cierto, como te vayas a Australia vas a tener que organizar una quedada para contarnos todo con pelos y señales…. ojalá que tengas suerte y veas cumplido tu sueño!

  2. Pues si no recuerdo mal, que todo puede ser, sobre todo cuando han pasado muchos años, fue por la musaka por la que descubrí las berenjenas. Cuando yo era jovencita, era muy tiquismiquis con la comida, especialmente con la verdura, y no salía de la lechuga, de las judías verdes y del puré de verdura. Pero el tiempo no sé qué te da, que te cambia el chip y te anima a probar ingredientes nuevos, y uno de ellos, la berenjena. Hoy por hoy es la hortaliza que más, más nos gusta y que más consumimos en casa.

    La musaka también queda muy rica intercalando capas de patata cocida, y si os gusta el cordero, dale una oportunidad, porque gana mucho, eh.

    Un beso.

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