Pastel de queso feta y espinacas

Pastel de queso feta y espinacas

Esta es una versión bastante sencilla de cocinar que hacen los Hairy Bikers de la tradicional spanakopita griega, un plato delicioso y con un sabor absolutamente mediterráneo.

Es un plato muy fácil de hacer, en el que lo único a lo que hay que prestar atención es a que el relleno quede bien escurrido, y a que no se seque la pasta filo, que son láminas finísimas que conviene cubrir inmediatamente con plástico para que no se sequen, sobre todo en climas secos como el de Madrid.

Los ingredientes que pone la receta dan para un pastel para ocho personas. Yo hice sólo la mitad de relleno, pues en casa somos tres y la pasta filo no es precisamente de esas cosas que queden mejor de un día para otro. Pero si tienes una comida con muchos invitados, es una solución ideal.

Y no cometas el mismo error que yo: cuando pasaron los 50 minutos de horneado, el pastel estaba doradito, pero le faltaba un poco más de color, así que coloqué la rejilla del horno más arriba y puse el grill. No había pasado ni un minuto cuando aquello ya estaba de un moreno preocupante. Así que, si quieres subir el punto de color sin que se te queme, sube la rejilla un poco, enciende el grill, y quédate mirando cómo evoluciona, para sacar el pastel en cuanto llegue casi al punto deseado. De esta forma tendrás un pastel absolutamente precioso, y con el punto justo de dorado y crujiente.

Ingredientes

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cebollas medianas muy picadas
  • 2 dientes de ajo prensados
  • 450-475 gr de hojas frescas de espinacas cortadas en tiras
  • 4 huevos M
  • 500 g de requesón o ricotta, bien escurrido
  • ½ nuez moscada
  • 2 cucharadas de tomillo fresco picado
  • 400 g de queso feta, bien escurrido
  • 2 cucharadas de harina
  • Pimienta negra recién molida
  • 100 g de mantequilla
  • 10 hojas de pasta filo de unos 32 x 38 cm

Elaboración

Calienta el aceite en una sartén grande, y fríe suavemente la cebolla y el ajo durante unos 15 minutos, hasta que la cebolla esté blanda pero no coja color, removiendo de vez en cuando.

Añade las espinacas y cocínalas durante unos 5 minutos a fuego medio.

Pon toda la mezcla en un colador grande o en un escurridor, y aplástala bien con una espumadera (lo más recomendable es hacerlo con la mano) para extraer el máximo de líquido posible. De esta forma el pastel no quedará empapado.

Deja enfriar la mezcla.

Bate los huevos en un bol grande, y añade la ricotta.

Ralla la nuez moscada y añade pimienta negra molida. Añade sal, pero muy poca, ya que el queso feta es bastante salado. Si no le pones sal tampoco queda mal, sobre todo para aquellos que no gustan de abusar de ella, pero para algunos les faltará un puntito. Lo mejor es probar con muy poca sal la primera vez, y ver el resultado.

Añade el tomillo, y desmenuza el queso feta en pequeñas migas sobre la mezcla.

Añade la harina y remueve.

Precalienta el horno a 200 ºC (180 ºC si es con ventilador).

Funde la mantequilla unos segundos en el microondas o en un cazo a fuego suave.

Extiende una hoja de filo en la encimera y con una brocha de silicona píntala con mantequilla.

Cúbrela con otra hoja y repite la operación hasta que tengas 5 hojas dispuestas una sobre la otra.

Pinta también con mantequilla el fondo y las paredes de un molde o fuente de horno de unos 20 x 30 cm (el tamaño de un folio).

Con cuidado, coge la pila de pasta filo y colócala en el molde, dejando que el exceso de pasta suba por las paredes.

Mezcla las espinacas con la mezcla de queso, y extiende todo sobre la pasta filo.

Dobla el exceso de pasta sobre la mezcla.

Prepara las cinco hojas restantes de pasta filo como lo hemos hecho antes, pincelando con mantequilla antes de colocar otra hoja encima.

Coge la pila de hojas, y colócala sobre la fuente de horno, esta vez con la cara que tiene mantequilla hacia abajo.

Con mucho cuidado, y ayudándote de una espátula o de un cuchillo con punta redonda, remete los bordes sobrantes por los lados de la base de filo, de forma que el relleno quede totalmente tapado.

Con un cuchillo muy afilado o un cutter, marca la superficie en porciones cuadradas, pero sin llegar a cortar todas las hojas, sólo las dos o tres superiores.

Pincela con mantequilla y condimenta con pimienta negra recién molida.

Mete en el horno unos 45-50 minutos, hasta que la pasta esté crujiente y dorada.

Deja enfriar al menos 15 minutos antes de servir.

 

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2 pensamientos en “Pastel de queso feta y espinacas

    • Pero qué pintaza!!!! Me parece una versión ideal para cuando haces una fiesta, porque no hay que andar cortando nada. Y lleva pasas… Mmmmm, congelé el resto de pasta filo que me sobró, así que ya tiene los días contados. Gracias!

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