Gazpacho espeso al estilo andaluz

gazpacho andaluz

Mi hijastrillo de 15 años (qué 15 años más apavados todavía, llenos de gallos, paseos por las nubes y andares encorvados) ha llegado de sus vacaciones habiendo aprendido a hacer gazpacho con la Thermomix. Y ahora quiere hacer gazpacho a todas horas, lo cual es estupendo, porque ésta es una sopa fría con un increíble contenido en vitaminas y nutrientes, que se hace en 10 minutos, y que es un plato imprescindible en el verano.

Recuerdo a mi madre hacerlo día sí y día también en verano, si bien yo no solía tomarlo mucho porque por aquella época no me hacía demasiada gracia el tomate, ni me gustaba nada el pepino. Ahora sí me gusta el tomate (a pesar de la desgracia de tomates que encontramos normalmente en las fruterías), pero sigue sin convencerme el pepino, aunque esto ya no es obstáculo para hacer mi gazpacho sin él.

Lo bueno que tiene esta sopa es que se puede hacer al gusto del consumidor: más espesa (más miga de pan), con un poquito de pimentón dulce, o una pizca de comino. Con pimiento rojo si se quiere un color más intenso. Con cebolla o cebolleta, con pimiento verde… Todo vale, mientras sea el gazpacho que gusta en casa.

Y el que gusta en la nuestra es éste:

Ingredientes

  • 1,5 kg de tomates rojos maduros
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde italiano mediano (unos 75 gr.)
  • 1 pepino (opcional) de unos 100 gr.
  • 100/150 gr. de miga de pan del día anterior
  • 125/150 ml de aceite de oliva virgen extra, de aceituna arbequina u hojiblanca
  • 40/50 ml de vinagre de jerez
  • Sal
  • Agua

Elaboración

Lavar bien los tomates, quitarles el tallo y partirlos en cuartos.

Si te gusta con pepino, pelarlo, cortar los extremos y partirlo en trozos.

Lavar bien el pimiento, retirar tallo y pepitas, y trocear.

Pelar el ajo y retirar la yema central.

Echar un poco de agua sobre la miga de pan y remover bien, para que se humedezca todo por igual.

En el vaso de la Thermomix o de una batidora, poner todos los ingredientes menos el aceite, el vinagre, y el agua, y triturar bien (si lo haces en el vaso de la batidora, puede que tengas que hacerlo en dos tandas, pues antes de triturar, el tomate y el pimiento ocupan mucho espacio).

A continuación, echar un poco de vinagre, y mientras batimos, ir añadiendo el aceite poco a poco, con un fino chorrito, para que a la vez que se mezcla, se emulsione ligeramente. Ir probando a medida que añadimos aceite, e ir rectificando de vinagre y sal, hasta obtener el sabor deseado.

Si lo que gusta es un gazpacho muy líquido, añadir agua fría hasta conseguir la consistencia deseada, o bien disminuye la próxima vez la cantidad de miga de pan.

Poner en un bol o jarra, cubrir con film, y meter en la nevera hasta el momento de servir.

Para servirlo, pica finamente un poco de pimiento verde, pimiento rojo, pepino, y cebolla o cebolleta, y disponlos en pequeños cuencos, junto con otro más de picatostes, para que los comensales se echen estos tropezones en su gazpacho. Esto funciona mejor cuando tenemos un gazpacho espesito y lo tomamos en plato hondo o cuenco. Si está muy líquido, lo ponemos en un vaso y lo bebemos como si fuera un zumo.

Evidentemente, y siendo éste un plato que no tiene cocción, el secreto de su éxito no está sólo en la proporción de ingredientes, a gusto de nuestro paladar, sino en la elección de unos tomates, pimientos y pepinos excepcionales, así como un aceite de primera calidad.

Truco: el gazpacho está mucho más sabroso si se deja reposar unas 10 ó 12 horas en la nevera, así que mejor de un día para otro…

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8 pensamientos en “Gazpacho espeso al estilo andaluz

  1. Esta sopa fria es lo mejor para combatir el calor de estos dias,aunque en mi casa hasta en invierno nos gusta, tu dices del pepino y yo el pimiento, asi que cada uno a su gusto y que rico esta, bsss.Sefa

  2. Ana, te leo y me veo reflejada en lo que cuentas. En casa de mis padres el gazpacho estaba siempre presente en la nevera. Se hacía todos los días. Sin faltar. Pero a mi por aquellos entonces no me tiraba demasiado aunque me lo comía sin rechistar. Ahora me encanta y me ocurre lo mismo con mis hijos. No lo hago por esa razón, y es que a ellos no les gusta nada de nada el tomate, ni el pepino, ni los pimientos, ni el vinagre…¿sigo?

    Espero que cuando alcancen la edad de tu hijastrillo les cambie el gusto 🙂

    Bss

  3. Lo que hemos cambiado y lo que nos queda, Ana. A mi tampoco me gustaba el gazpacho siendo más jovencita porque no me gustaba ninguno de los ingredientes que llevaba. Con el tiempo te vas dando cuenta de que ciertos remilgos no tienen sentido, y más cuando se trata de ingredientes plenamente comestibles. En casa de mi suegra no falta nunca en el verano. Si nos disponemos a tomarnos un aperitivo antes de comer, ella con su gazpacho, mientras que los demás, con los brebajes propios del momento, y fue por ella por quien comenzó a gustarme realmente. En casa mi hija me acompaña en este gusto, y menos mal, porque me veo que no lo haría nunca.

    Ahora … que para mi, sin pan :))

    Un beso!!

  4. Pingback: Salmorejo | Foodmorning

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