Fabada asturiana

Fabada asturiana

No puedo negar que me encantan los platos de cuchara, y uno al que no me había enfrentado nunca era la fabada asturiana. En el viaje a Asturias que hicimos recientemente pude quedarme a gusto, y decidí que ya era hora de intentar cocinar este plato. Y lo que me animó fundamentalmente fue el salto que nos dimos a Cangas de Onís, para visitar su mercado dominical. En Cangas visitamos varios establecimientos gastronómicos, y uno que me encantó es La Barata, una tienda preciosa en la que perderse entre todo tipo de productos asturianos de altísima calidad, y a la que se puede comprar a través de su tienda online. Y allí compramos todos los ingredientes necesarios, que ahora atesoro envueltos al vacío y con los que he preparado mi primera fabada. ¡Y ha quedado de maravilla!

Pero como todo, la fabada tiene su truco, así que os resumo aquí lo que hay que tener en cuenta:

Las fabes

En un plato de elaboración tan sencilla, la materia prima lo es todo, por lo que hay que usar productos de primera calidad.

Las fabes que se usan en este plato son las de la Granja, una alubia que se produce exclusivamente en Asturias. Es una variedad de alubias blancas, de buen tamaño, y que cuando están bien cocidas son mantecosas y suaves, y aumentan considerablemente su volumen. No son baratas, pero son la clave del éxito del plato, así que mejor no escatimar en calidad.

El compango

Lo forman el chorizo, la morcilla, el lacón y la panceta. Es imprescindible que sean de buena calidad, y por supuesto asturianos, pues de otra forma no conseguiremos el sabor tan característico de la fabada.

La única precaución que hay que tener es la de dar un par de pinchazos al chorizo y a la morcilla para evitar que estallen y estropeen el plato.

El agua

Es un factor importante que no hay que subestimar, por lo que si se vive en una zona de agua dura, es mejor usar agua mineral. Sin embargo, dicen algunas comadres asturianas que el auténtico secreto de la fabada es cocinarla en agua de lluvia. Y ni corta ni perezosa, en estos días lluviosos que hemos pasado, he recogido agua de lluvia en varios barreños, que he filtrado con una telilla y he embotellado en garrafas de agua. Y no sé si será por el agua de lluvia, pero las fabes han quedado perfectas y suaves.

Hay que poner a remojar las alubias 12 horas antes de cocinarlas, y si la panceta es salada, también habrá que desalarla en un cuenco aparte.

Sobre si usar el mismo agua del remojo para cocer las fabes o no, yo me inclino por usarla, ya que el agua resultante es limpia y clara, no como cuando se ponen a remojar garbanzos.

La cocción

Es un plato para cocinar sin prisas, y tarda entre 2,5 y 3 horas en estar listo. El único punto que hay que vigilar es que la cocción sea a fuego muy suave, y romper el hervor en tres ocasiones con un chorrito de agua fría.

Como pasa con las legumbres, es mejor si usamos una cazuela de barro, pero si no tenemos, es mejor usar una cazuela ancha, y remover lo menos posible, usando una cuchara de madera, para que no se rompan las fabes.

Si el plato se cocina el día anterior, el caldo tendrá el espesor adecuado. Si no, bastará con apartar unas cuantas fabes, machacarlas, e incorporarlas al guiso, para que éste tenga la untuosidad que buscamos.

Y dicho esto, vamos allá con la receta.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 500 gr de fabes de la Granja
  • 2 chorizos asturianos
  • 2 morcillas asturianas
  • 200 gr de lacón
  • 200 gr de tocino o panceta
  • ½ cebolla sin piel y sin picar
  • 1 pizca de azafrán en hebras
  • Aceite de oliva virgen y sal

Elaboración

El día anterior, lavar las fabes, escurrirlas, y ponerlas en remojo con abundante agua, ya que aumentan mucho de volumen, durante 12 horas.

En el momento de preparar el plato, poner en la cazuela el chorizo, la morcilla, el lacón, la panceta y la cebolla, y añadir las fabes. Cubrirlas con agua (la que hemos usado para el remojo) y poner a cocer hasta que rompan a hervir.

Retirar la espuma con un colador pequeño, y bajar el fuego para que hierva todo muy suavemente, dejando la cazuela ligeramente destapada.

A media cocción, meter el azafrán 90 segundos en el microondas, y después mezclarlo con un poco del caldo de la fabada para que suelte bien el color y el aroma. Incorporar al guiso.

Cortar la cocción tres veces con un chorrito de agua fría.

Cuando lleven hora y media, probar el caldo para ver el punto de sal, y si es necesario, añadir un poco, pero teniendo mucho cuidado, ya que el compango lleva prácticamente toda la sal que necesita el guiso.

Mover la cazuela de vez en cuando para evitar que se peguen a la base. Sabremos cuándo la fabada está lista cuando al probar las fabes éstas se deshagan entre los dientes con una ligera presión. Yo las tuve tres horas.

Dejar reposar al menos una hora antes de servir, y mucho mejor si se sirven al día siguiente. Disponer un sofá mullido o una cama cómoda para la inevitable siesta que viene después…

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Palacio de Cutre: simplemente mágico

Palacio de CutreHace unos seis años conocimos el Palacio de Cutre, y la huella que dejó en nosotros fue tan imborrable que nos prometimos volver. Ha pasado más tiempo del que nos habría gustado, pero hemos podido constatar que todo sigue igual de maravilloso.

El Palacio de Cutre es un antiguo palacio asturiano del siglo XVI, situado en una atalaya en la asturiana sierra del Sueve, muy cerca de la localidad de Villamayor, y a una distancia estratégica de Oviedo, Villaviciosa, Colunga, Lastres, Ribadesella, Cangas de Onís, Arriondas, y los lagos de Covadonga.

En este hotel hay varias cosas impresionantes:

  • Su ubicación: frente a un valle idílico, donde por las mañanas las nubes bajan a ras de suelo, sólo se oye un perfecto silencio roto por los pájaros silvestres y por el tintineo de los cencerros del ganado pastando. Para los que vivimos en la ciudad, abrir la ventana por la mañana en una de las habitaciones del hotel supone toda una terapia anti estrés. El paisaje que se ve desde las habitaciones es realmente impresionante.Vistas desde el Palacio de Cutre
  • Su decoración: Es, con diferencia, de todos los hoteles en los que me he alojado, el más exquisito en los detalles. Aquí todo se ha elegido con mimo, todo es bello, no se ha escatimado en nada, desde el mobiliario hasta el tamaño y calidad de las camas, las toallas y albornoces, perfectos e inmaculados, los acabados rústicos que imprimen un carácter deliciosamente romántico, las zonas comunes que invitan al descanso, los productos de L’Occitane en el baño, las velas en la escalera de piedra, la chimenea en el salón de lectura y en algunas de las habitaciones…Palacio de Cutre
  • La atención al cliente: el matrimonio que regenta este hotel sabe hacer que sus huéspedes se sientan como en casa. Todo es buen trato y saber hacer.
  • Su cocina: un desayuno magnífico servido en delicada porcelana, cenas exquisitas en un ambiente relajado, con una atractiva carta, y menús de temporada muy cuidados y a un precio imbatible. Como ejemplo, el menú degustación de la temporada de setas, con cinco platos deliciosos, tiene un precio de 25 euros, impuestos incluidos.Menu degustación del Palacio de Cutre

El hotel está a pocos kilómetros de varios de los restaurantes más afamados de Asturias, como Casa Marcial, en Parres (Arriondas), o El Corral del Indianu (Arriondas) a unos 20 minutos en coche

Podría extenderme a lo largo de varios párrafos describiendo este lugar mágico, pero para resumir, diré que es el sitio perfecto para una escapada romántica, o para aquellos que necesiten alejarse del ruido y pasar un fin de semana en plena naturaleza, combinando turismo y descanso. Y por supuesto, para celebrar una boda inolvidable, ya que el hotel cuenta con su propia capilla y una maravillosa terraza mirador cubierta de césped, con un roble gigantesco, con vistas al valle.

Cómo llegar:

El hotel está a sólo media hora de Oviedo. En la autovía de Oviedo a Santander, tomar la salida 18, dirección Infiesto. Pasado Infiesto, se atraviesa la localidad de Villamayor, y justo a continuación hay un letrero indicador hacia la izquierda, en dirección a Borines. Tomar ese camino, y tras cruzar la vía del tren enseguida hay un indicador del Palacio de Cutre a la derecha. Seguir carretera arriba y a pocos kilómetros vemos el segundo indicador, tras el cual se llega al hotel enseguida.

Precios:

No es barato, pero el hotel es muy especial, la atención muy cuidada, y la relación calidad precio es equilibrada. Consultar con el hotel porque los precios varían según la temporada, y según la habitación escogida. Las habitaciones que dan al valle, con unas vistas espectaculares, tienen un precio más elevado que las habitaciones que dan a la fachada principal del hotel.

He pasado tres días maravillosos en este lugar, y espero regresar de nuevo en el futuro. Y pocos sitios en los que he estado me parecen tan recomendables como éste…