Tapenade

TapenadeHace pocos meses estuve comiendo con mi amigo Jorge, de Recetags, en un pequeño bistró francés a espaldas del Palacio de los Deportes, y de entrante nos sirvieron una deliciosa tapenade con finas tostas de pan.

La tapenade es una receta originaria de la Provenza francesa, y que consiste en una pasta de aceitunas, alcaparras, anchoas y aceite de oliva, a la que se añaden otros ingredientes según el gusto de cada uno.

Aquello me pareció algo delicioso. Sólo la había comido envasada, pero la verdad es que una tapenade casera marca enormemente la diferencia, y en aquél momento decidí que ya no la volvía a comprar nunca más de bote.

Y ni falta que hace, pues es taaaaaan sencilla de hacer, que no te va a dar ninguna pereza hacer esta receta durante todo el año.

Ingredientes

  • 300 g de aceitunas variadas (yo he usado de Campo Real y Kalamata) de calidad
  • 1 filete de anchoa sin espinas
  • 1 diente de ajo pequeño picado
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 3 hojas grandes de albahaca
  • 1 cucharadita de hojas de tomillo fresco
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 6 tomates secados al sol
  • 1 chorrito de aceite de oliva

Elaboración

Quítale los huesos a las aceitunas. Si tienes el utensilio adecuando, estupendo. Si no, tocará hacerlo con paciencia y un pequeño cuchillo. Descarta los huesos y pon las aceitunas en el vaso de la batidora o robot de cocina.

Añade el resto de ingredientes, y finaliza con un pequeño chorrito de aceite de oliva para que el resultado sea más agradable.

Tritura hasta conseguir una consistencia fina y muy untable. Prueba de sabor, y añade más de lo que creas conveniente: zumo de limón, aceite, alcaparras.. según el gusto.

Mete todo en un bonito tarro que puedas sacar a la mesa a la hora de servir, o en un simple táper, y conserva en la nevera.

Puedes comerlo tal cual untado en un poco de pan tostado, pero puedes usarlo para hacer, por ejemplo, pasta, añadiendo a la tapenade un puñado de piñones tostados y abundante albahaca fresca, o canapés, untando la tapenade, poniendo por encima una rodaja de tomate con sal, y coronando con una anchoa, boquerón en vinagre, bonito en aceite, etc.

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Salmorejo

SalmorejoJunto al gazpacho, es el rey de las mesas del verano. Esta crema espesa de tomate, de origen cordobés, es toda una bomba de vitaminas, deliciosa de tomar a cualquier hora, y en el caso de las cenas, puede ser un plato único, pues al ser denso es muy saciante.

Yo acompaño siempre el salmorejo con sus tropezones: huevo duro picado y jamón, también picado, y a ser posible ibérico. Se nota la diferencia, y aderezado con un chorrito de aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad que tengamos, es un plato de lujo. Un buen pan al lado para ir mojando, y capitana general.

Anoche veía a la concursante de Master Chef quejándose de que no entendía las esferificaciones de agua de tomate, de cuál era el sentido de ese tipo de cocina, con lo bueno que está un tomate cortado en rodajas con su sal y su chorro de aceite. Sin llegar a esos extremos, porque a mí también me gusta la cocina que me hace experimentar y que me sorprende, estoy de acuerdo con ella en que las cosas sencillas y los alimentos poco procesados son, en muchos casos, un caballo ganador.

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 100 g de miga de pan blanco
  • 800 g de tomates maduros, pelados y troceados
  • 1 diente de ajo
  • 10 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez
  • 6 cubitos de hielo
  • Sal
  • Jamón ibérico picado

Elaboración

Cuece los dos huevos durante 10 minutos en agua hirviendo. Escurre el agua, ponlos un minuto bajo el chorro de agua fría, y pélalos.

En el baso de la batidora, o en el robot de cocina, pon el pan, los tomates troceados, un huevo duro troceado, el ajo, el aceite, el vinagre, un poco de sal, y los cubitos de hielo (si vas a usar una batidora de brazo, machácalos antes en un mortero. Si vas a usar un robot de cocina con una buena potencia, no será necesario).

Bate todo bien hasta que tengas una textura homogénea y cremosa. Sirve inmediatamente y esparce por encima el otro huevo duro, previamente picado, y un picadillo de jamón ibérico. Añade un hilo de aceite de oliva, y disfrútalo.

Nota:
El hielo es imprescindible si vas a consumir el salmorejo nada más prepararlo, pues el robot calentará bastante la preparación, y los cubitos neutralizarán esa subida de temperatura. Pero si vas a hacer el salmorejo con antelación y dejarlo en la nevera, no serán necesarios.

Salmorejo