Pico de gallo

Pico de galloEsta es una ensalada tradicional mejicana (o salsa fresca, como dicen en Méjico), hecha a base de tomate, cebolla y pimientos jalapeños, que suman los colores de la bandera de Méjico, por lo que también se la llama ensalada mejicana o ensalada bandera.

Es sencillísima de preparar, pues solo hay que picar los ingredientes, y es sumamente refrescante. Va muy bien con las fajitas, pero también para acompañar pescados a la parrilla, o incluso como una simple ensalada.

El dulzor de los tomates maduros se complementa con el punch de la cebolla, el gusto picante de los jalapeños y el aroma del cilantro. Mmmm, es una auténtica delicia veraniega. En esta ocasión, como veréis en la foto, he hecho un picadillo más fino, pues este pico de gallo está destinado a complementar unas deliciosas fajitas que veréis en un próximo post. Si lo queréis tomar como ensalada, simplemente picad los ingredientes un poco más grandes.

El único problema que podéis encontrar a la hora de elaborar esta receta es el de los jalapeños. No es nada probable que los encontréis en un supermercado, con lo que, a menos que tengáis cerca una tienda de productos latinos o un mercado bien surtido, será algo complicado conseguirlos. No problem. En las secciones de comida internacional de los hipermercados tenéis botes de jalapeños en conserva. Seguro que todos conocéis la marca Old el Paso. Yo los he usado en esta receta porque donde vivo es imposible encontrarlos frescos. Lógicamente no tienen el mismo sabor (¡ni el mismo color!), pero nos resuelven la papeleta.

Os animo a que la probéis, ya veréis como os encanta…

Ingredientes

  • 4 tomates maduros despepitados y cortados en daditos
  • 1 diente de ajo picado
  • ¼ de cebolla blanca picada
  • 1 puñado de cilantro picado
  • 2 jalapeños despepitados y picados
  • El jugo de una lima
  • Una cucharada de aceite de oliva
  • Sal

Elaboración

Mezcla todos los ingredientes y deja reposar al menos media hora. Sirve inmediatamente.
Puede durar un día en la nevera, pero habrá soltado mucho líquido, por lo que tendrás que escurrirla.

El aceite de oliva no forma parte de esta receta tradicional, pero yo le añado un poquito para ensamblar mejor los sabores.

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Salmorejo

SalmorejoJunto al gazpacho, es el rey de las mesas del verano. Esta crema espesa de tomate, de origen cordobés, es toda una bomba de vitaminas, deliciosa de tomar a cualquier hora, y en el caso de las cenas, puede ser un plato único, pues al ser denso es muy saciante.

Yo acompaño siempre el salmorejo con sus tropezones: huevo duro picado y jamón, también picado, y a ser posible ibérico. Se nota la diferencia, y aderezado con un chorrito de aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad que tengamos, es un plato de lujo. Un buen pan al lado para ir mojando, y capitana general.

Anoche veía a la concursante de Master Chef quejándose de que no entendía las esferificaciones de agua de tomate, de cuál era el sentido de ese tipo de cocina, con lo bueno que está un tomate cortado en rodajas con su sal y su chorro de aceite. Sin llegar a esos extremos, porque a mí también me gusta la cocina que me hace experimentar y que me sorprende, estoy de acuerdo con ella en que las cosas sencillas y los alimentos poco procesados son, en muchos casos, un caballo ganador.

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 100 g de miga de pan blanco
  • 800 g de tomates maduros, pelados y troceados
  • 1 diente de ajo
  • 10 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez
  • 6 cubitos de hielo
  • Sal
  • Jamón ibérico picado

Elaboración

Cuece los dos huevos durante 10 minutos en agua hirviendo. Escurre el agua, ponlos un minuto bajo el chorro de agua fría, y pélalos.

En el baso de la batidora, o en el robot de cocina, pon el pan, los tomates troceados, un huevo duro troceado, el ajo, el aceite, el vinagre, un poco de sal, y los cubitos de hielo (si vas a usar una batidora de brazo, machácalos antes en un mortero. Si vas a usar un robot de cocina con una buena potencia, no será necesario).

Bate todo bien hasta que tengas una textura homogénea y cremosa. Sirve inmediatamente y esparce por encima el otro huevo duro, previamente picado, y un picadillo de jamón ibérico. Añade un hilo de aceite de oliva, y disfrútalo.

Nota:
El hielo es imprescindible si vas a consumir el salmorejo nada más prepararlo, pues el robot calentará bastante la preparación, y los cubitos neutralizarán esa subida de temperatura. Pero si vas a hacer el salmorejo con antelación y dejarlo en la nevera, no serán necesarios.

Salmorejo

Ensalada tailandesa de fideos de celofán y gambas

Ensalada TailandesaEsta es otra de las recetazas que han entrado en mi vida por obra y gracia de Kitchen Community, la escuela de cocina a la que empecé a ir como alumna y en la que me he involucrado profesionalmente. Los cursos de cocina oriental que imparte Alex Zurdo son realmente excepcionales, y en el último que fui aprendí a elaborar varios platos de la cocina tradicional tailandesa.

Sí, hubo curries, de varios tipos. Y no, no hubo pad thai, que es lo típico, pero que en realidad es un plato que consumen sobre todo los guiris, no las familias tailandesas. Todo lo que cocinamos estaba realmente espectacular. Explosión de sabores y aromas, como a mí me gusta. Y sobresaliendo entre todas las preparaciones estaba ella: se alzó, contra todo pronóstico, en el podio de las elaboraciones más aclamadas. Quién iba a decir que una ensalada de fideíllos transparentes podría desbancar al suculento curry rojo que allí preparamos. Pero sí, ¡oh, sí! Llegó y con la sutileza de su aspecto y la rotundidad de su sabor, nos dejó a todos impactados, afirmando que era el mejor de los platos, y rebañando nuestros cuencos en busca del fideo olvidado.

Sólo puedo deciros que la preparéis. Esta no es de las recetas que más ingredientes “raros” llevan, y sólo hay tres que realmente pueden chirriar un poco: los chiles ojo de pájaro, que son aquellos pequeñitos de unos 4 cm de largo y que pican a rabiar, se pueden sustituir por otros chiles frescos más grandes y menos picantes. La salsa de pescado es muy típica de Tailandia y la venden en todos los supermercados orientales, compra la botella pequeña porque cunde bastante. Y las cebolletas chinas, a menos que tengas un supermercado oriental cerca, tendrás que sustituirlas por cebollas tiernas españolas, pero eso sí, usa también la parte más tierna del tallo verde.

La sensación de sabor potente y punzante, a la vez que sabes que estás comiendo algo absolutamente equilibrado y natural, es maravillosa. Y se prepara en cero coma…

Ingredientes (4 personas)

Aliño

  • 2 chiles ojo de pájaro
  • 3 cucharaditas de azúcar
  • 7 cucharadas de zumo de lima
  • 4 cucharadas de salsa de pescado

Ensalada

  • 160 g de fideos de celofán
  • 100 g de pechuga de pollo en lonchas finas
  • 16 gambas peladas y desvenadas
  • 1 chalota en juliana fina (puesta a remojar unos 20 minutos en agua para que pierda fuerza)
  • 2 cebolletas chinas troceadas
  • 15 tomates cherry maduros partidos en mitades
  • Zanahoria rallada

Aderezos

  • Cilantro fresco picado
  • Menta picada
  • Pimienta negra molida
  • Ajo frito
  • Cacahuetes tostados picados
  • Semillas de sésamo tostadas

Elaboración
Mezclar todos los ingredientes del aliño hasta que el azúcar esté bien disuelto.

Blanquear muy brevemente el pollo y las gambas en agua hirviendo con sal. Refrescar, escurrir y reservar. También se pueden pasar por la plancha en lugar de por agua.

Blanquear los fideos hasta que estén tiernos: dejarlos un minuto en agua hirviendo, retirar del fuego y dejar en el agua caliente otro minuto y medio (en cualquier caso, los tiempos pueden variar en función de la marca de los fideos, así que lo mejor es ir probándolos) Refrescar bajo el chorro de agua fría para cortar la cocción y escurrir bien para que la ensalada no quede aguada. Con unas tijeras, trocear ligeramente los fideos.

Mezclar todos los ingredientes y aliñar con la salsa. Servir encima de una cama de lechuga y decorar con ajo frito, cacahuetes y sésamo tostados, y aderezar con pimienta negra, cilantro y menta.

La ensalada debe tener un sabor potente y picante. Si queda muy suave, potenciar el sabor con algo más de chile, lima, cilantro, etc. hasta que al probarla se sienta un buen golpe de sabor. Vamos, lo que el amigo Jordi Cruz llama rock and roll…..

Peras al vino

Peras al vinoSi hay un postre típico de la gastronomía española, que sale bien a la primera, gusta a todos, y se hace sin complicaciones y en un tiempo récord, ese postre es las peras al vino. Una auténtica delicia que, gracias a la variedad de peras que tenemos hoy en día en los mercados, puede hacerse durante todo el año.

Para mí, es la receta perfecta cuando has abierto una botella de vino para cocinar cualquier cosa que requería sólo “un vasito”, o para aprovechar el vino que ha sobrado en una comida familiar. Pero sobre todo, es un recurso fantástico cuando tienes invitados y quieres quedar bien sin darte una paliza en la cocina.

Ingredientes

  • 6 peras
  • 1 botella de vino dulce Pedro Ximénez
  • 200 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • La piel de una naranja

Elaboración de las peras al vino

Lava bien las peras, y pélalas, dejando el tallo para poder manipularlas.

Rebana la base de cada pera para que se sostenga con facilidad, y ponlas en una cazuela del tamaño adecuado como para que queden ni muy apretadas ni muy sueltas.

Añade el vino, el azúcar, la canela, y la piel de naranja, y lleva a ebullición. Cuando rompa a hervir, baja la temperatura, tapa el cazo, y deja cocer a fuego lento durante 20 -30 minutos, girándolas de vez en cuando, hasta que veas que están listas. Lo sabrás pinchando una pera hasta el corazón, y comprobando que la carne está tierna, pero aún firme.

Déjalas enfriar por completo en el vino (las puedes dejar durante la noche), para que los sabores se fusionen perfectamente.

Al día siguiente, retíralas de la cazuela y deja reducir el vino hasta que coja un poco de densidad, con un punto almibarado.

Están deliciosas servidas frías, con un poco de salsa, y una bola de helado de vainilla.

Puedes hacer una buena cantidad de peras y conservarlas, colocándolas en botes esterilizados, cerrando bien las tapas, y dejando hervir 10 minutos. Se mantendrán aproximadamente medio año.

Notas:
Este postre puede hacerse también con vino blanco y vino tinto. No es necesario usar un vino caro para que quede perfecto, y podemos aprovechar sin problema los vinos que hayan sobrado en una comida o cena.

Puedes darle un toque extra de aroma si usas un poco de anís estrellado, clavo, cardamomo, o vainilla.

Peras al vino

Huevos estrellados

Huevos estrelladosVale. Reconozco que poner esta receta es una putadita. Justo ahora, que estamos todas (y muchos) vigilando la línea porque se acerca el momento de plantarnos el bikini y no queremos que nuestros gritos hagan que alguien llame al 112. ¡¡¡Pero es que ya no podía más!!! Después de un mes a dieta (tampoco muy severa, he de reconocer, pero es un tema psicológico), si no me como unos huevos estrellados reviento.

Y es que de vez en cuando hay que darle algo de vidilla al cuerpo. Si no, vaya asco de vida. Espero que tarde mucho en llegar ese momento en el que el médico te empieza a quitar de todo porque que si el colesterol, que si la hipertensión, que si el azúcar… Mientras tanto, ya bastante fastidiado está todo como para no permitirme el gustazo de unos huevos con patatas.

Y es que los huevos estrellados son lo más. Que no huevos rotos, que la cosa tiene su matiz. Porque los huevos estrellados se abren a unos 30 cm de la sartén y se dejan caer desde ahí, una altura suficiente como para que la yema estalle sin que sea un estropicio total, y tras remover ligeramente, la clara se haga y la yema se quede melosa, aterciopelada, suculenta… Madre mía, ya se me está cayendo otra vez la baba. No tengo remedio.

Ingredientes (2 personas)

  • Aceite de oliva virgen extra
  • 2 patatas medianas
  • ½ cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 4 huevos
  • 10 pimientos de Padrón (optativo)
  • 50 g de jamón ibérico cortado en tiras finas
  • Sal y pimienta

Elaboración

Pela las patas, cebolla y ajos, y córtalos en rodajas.

Pon aceite de oliva a calentar y fríe las patatas y cebolla hasta que estén doradas. Retíralas de la sartén, reservando en el horno a 50º para que no se enfríen, y vacíala de aceite, dejando sólo un poco para freír los pimientos.

Cuando estén listos, retíralos y fríe los ajos unos 30 segundos, cuidando de que la temperatura no sea demasiado alta para que no se quemen y amarguen.

Echa el jamón a la sartén y deja que se haga unos segundos, lo justo para que la grasa pierda el color blanco y se vuelva transparetne. Añade las patatas y cebolla, así como los pimientos, y distribúyelos bien por toda la sartén, con cuidado de no romper las patatas.

Casca los huevos, de uno en uno, dejándolos caer a la sartén desde unos 30 cm de altura, para que el huevo se rompa ligeramente. Salpiméntalos y deja que se hagan durante medio minuto aproximadamente. Después, usando una cuchara de palo con mucho cuidado, mézclalos suavemente con la patata, sin romper ésta, para que la clara se termine de hacer.

Sírvelos inmediatamente, y acompaña con un buen pan y una copa de tinto o una cerveza bien fresca. Te van a saber a gloria…

Spicy trucha

Spicy Trucha

Ando mustia. Y no es para menos, he empezado un régimen, y aunque no es de los duros durísimos, sí que echo en falta comer “cosas ricas”: ese trocito de bizcocho por la noche, cuando entra el gusanillo mientras ves una peli, o desayunar un sandwich mixto con extra de queso, o salir a tapear y pedirme una de morcilla de Burgos bien churruscada. A ver, que levante la mano quien se sienta idendificad@

Y es que estamos casi todos igual. Qué año de pena, esto de tener un blog gastronómico es mal negocio para las caderas. Pero y lo bien que nos lo pasamos dándole a la mandíbula…

Aunque tarde o temprano llega el correctivo, que suele ser cuando dejas de soportarte a ti misma frente al espejo, y cuando empiezas a gritar ¡NOOOO! cuando alguien pretende hacerte una foto. Aaaay, la foto… Así, intentas hacer la tortuga (ahí, bien adelantada la mandíbula para que no se note la papada), te medio escondes detrás de la gente, y te inventas excusas de todo tipo para no salir en esa dichosa foto: es que tengo el pelo sucio, es que he dormido mal y no quiero salir con estas ojeras, es que no tengo ningún interés en hacerme una foto con Darío Barrio a un lado y Jordi Cruz al otro… Ya. El cuento me lo sé muy bien, igual que muchos de vosotros. Así que llega un momento en que una decide tomar las riendas de su voluntad y plantarse ante la báscula, con mayor o menor empeño, pero por lo menos lo intenta.

Y claro, una empieza muy animada con el pollo y la lechuga, pero llega un momento en que ves un filete de pollo y se te pone la piel de gallina. Y es que las dietas, si no se planifican, son muuuuuyyyyy aburridas! Se sufre más de aburrimiento que de inanición, por lo que hay que estrujarse un poco la neurona e intentar poner en la mesa algunas soluciones apañadas y resultonas, para alegrar un poco el tránsito por este valle de lágrimas que es el desolador viaje del régimen.

Y en estas, que me acuerdo de una trucha que preparé una vez y que, ¡milagro! apunté los ingredientes con los que preparé la mezcla de especias. Es una receta para nivel preescolar, que está lista en el tiempo en que algunos tardan en fumarse un cigarro (yo lo dejé en enero, y sufrimiento cero), y que hace que la trucha coja una vidilla muy interesante. Así sí. Así las cosas son más divertidas. Es que el papillote y el escalfado ya me matan. Un poquito de rock&roll, no?

Ingredientes

  • 1 cucharada de pimentón
  • 2 cucharaditas de mostaza seca en polvo
  • 1 cucharadita de comino en polvo
  • 1 cucharadita de cayena en polvo
  • 1 cucharadita de pimienta negra
  • 1 cucharadita de pimienta blanca
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de sal extra fina
  • Mantequilla

Elaboración

Derrite un buen pegote de mantequilla en el microondas.

Pon una plancha de fondo grueso a fuego fuerte.

Lava el lomo de trucha y sécalo bien con papel de cocina. Con el lado de la piel hacia arriba, pincélalo con la mantequilla derretida, y espolvoréalo de la mezcla de especias ayudándote de un colador (pon la mezcla en el colador y da golpecitos sobre la trucha, para que caiga una fina lluvia de especias que recubra toda la superficie).

Cuando la plancha esté bien caliente, pon en ella la trucha con la piel hacia abajo, y presiona unos segundos. Verás cómo encoge ligeramente.

Mientras se hace por ese lado (un par de minutos), pincela la otra cara de la trucha y vuelve a cubrir con especias. Dale la vuelta y termina de hacer, otros dos minutos más o menos, en función del grosor del pescado.

Sirve en un plato, y vierte por encima un par de cucharaditas de mantequilla derretida.

Nota: Tendrás que poner el extractor de humo o abrir la ventana, porque genera mucho humo. Pero el resultado es delicioso, merece la pena!

Te sobrará seguramente mezcla de especias para otra ocasión. Guarda el sobrante en un recipiente hermético pequeño, se conservará durante meses.

Compota de manzanas

Compota de manzanasÚltimamente Mr Foodmusic anda un tanto enloquecido con unos vasitos como los de yogur que llevan una especie de compota de manzana. Más bien es la típica papilla de fruta que se les da a los bebés, pero esta vez en un envase destinado a los adultos. Ahora mismo ni me acuerdo de la marca que los comercializa, pero sí es cierto que al probarlos, más allá de manzana asada sin ninguna gracia y pasada por la trituradora, no me dicen nada de nada.

Así que este fin de semana he decidido hacer una compota de manzana. Una compota básica, sin florituras, de las que se hacen en un momento, pero que tienen un sabor delicioso y potente. Me encanta comerla fría, y con la manzana entera (reconozco que el tema papilla no me va), y es uno de mis postres veraniegos favoritos.

Puedes hacerla tranquilamente mientras preparas cualquier otra cosa en la cocina, pues es poner todo en el cazo y dejar cocer lentamente. Tras la primera vez que la hagas, podrás ir ajustando las cantidades de azúcar o de vino dulce, y adaptarla como mejor te guste. Aquí te dejo con la receta, a ver qué te parece…

Ingredientes (4 personas)

  • 4 manzanas reinetas
  • 200 g de azúcar
  • ½ litro de agua
  • 2 cucharadas de coñac
  • 1 cucharada de Pedro Ximénez
  • 1 rama de canela
  • La piel de medio limón

Elaboración de la compota de manzana

Se pelan las manzanas y se cortan en ocho trozos iguales, retirando el corazón y las pepitas.

Se ponen en una cacerola con el resto de ingredientes. Dejar hervir suavemente hasta que la manzana esté tierna, sin llegar a deshacerse, removiendo de vez en cuando con una cuchara de palo. Hay que tener mucho cuidado de remover muy suavemente para no romper la manzana.

Estarán listas en unos veinte minutos

Retirar la canela, dejar enfriar, y servir con su propio jarabe pasado por un colador.

Nota: puedes sustituir el Pedro Ximénez por un Oporto, o por cualquier vino dulce de calidad.

Almejas en salsa verde

almejas en salsa verdeA mí me pasa con las almejas lo que a otros con las pipas. Cuando empiezo, es que no puedo parar, ¡son un vicio tremendo! Y como ahora se pueden encontrar almejas a un precio bastante interesante, me doy el capricho de vez en cuando.

Esta receta no puede ser más sencilla, al alcance de cualquier principiante.

Ingredientes

  • 1 K de almejas
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 6 dientes de ajo grandes
  • 2 guindillas secas picadas
  • 8/10 ramitas de perejil
  • 1 cucharada de harina
  • 150 ml de vino blanco
  • Sal y pimienta negra

Elaboración

Generalmente las almejas pasan por depuradoras en donde sueltan toda la arena, pero es conveniente que, antes de cocinarlas, las metamos al menos media hora en agua fría con un puñado de sal, y hagamos que la sal se disuelva. Esto ayudará a que suelten los últimos granitos de arena y tengamos unas almejas totalmente limpias.

Enjuaga bien las almejas con agua fría y descarta las que no se cierren al tocarlas, así como las que estén rotas.

Separa las hojas del perejil de sus tallos, y pícalo muy finamente.

Pon el aceite en una buena sartén o cazuela donde quepan todas las almejas y añade en frío el ajo y las guindillas. Calienta a fuego fuerte y fríe hasta que el ajo empiece a dorarse. En ese momento, añade el perejil picado, la harina, sal y pimienta, y remueve durante un minuto a fuego medio, de modo que se tueste la harina pero sin llegar a quemarse.

Añade el vino blanco y remueve bien para mezclarlos completamente, de modo que quede una salsa con cierta consistencia.

Añade entonces las almejas, remueve bien en la salsa, y cocínalas tapadas un par de minutos. Retira la tapa y remueve nuevamente. En este punto ya se deberían haber abierto todas las almejas. Si ves que hay varias que aún están cerradas, tapa de nuevo y cocina un minuto más.

Pasado este tiempo, no sigas cocinando porque se pondrán correosas. Descarta las almejas que no se hayan abierto y sirve inmediatamente con un buen vino blanco y abundante pan para mojar en la salsa.

Tallarines con brécol

Tallarines con brécolEsta es una sencilla receta sacada del libro Cuchara de plata. Se prepara en poco tiempo, y es una forma sencillísima de comer una verdura que no suele gustar a mucha gente, sobre todo a los niños. Mezclada con el resto de ingredientes, y pasado todo por la trituradora, queda una crema de gusto muy suave que no recuerda apenas el sabor de la verdura.

Ingredientes

  • 650 gr de brécol congelado
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 35 gr de mantequilla
  • 1 cebolla grande picada
  • 6 cucharadas de nata espesa
  • 500 gr de tallarines
  • 40 gr de parmesano rallado
  • Sal y pimienta

Elaboración

Cuece el brécol en agua hirviendo con sal 10 minutos.

Calienta el aceite y la mantequilla en una sartén, echa la cebolla y póchala a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que quede tierna.

Escurre bien el brécol, échalo en la sartén y remueve bien.

Incorpora la nata y cuece todo a fuego lento 10 minutos.

Pasa la mezcla al robot de cocina y tritúrala. Salpimenta.

Mientras, cuece la pasta al dente en una olla con abundante agua hirviendo y sal.

Cuando esté lista, escurre la pasta y mézclala con la salsa de nata y brécol. Esparce el parmesano y sírvelo.