Compota de manzanas

Compota de manzanasÚltimamente Mr Foodmusic anda un tanto enloquecido con unos vasitos como los de yogur que llevan una especie de compota de manzana. Más bien es la típica papilla de fruta que se les da a los bebés, pero esta vez en un envase destinado a los adultos. Ahora mismo ni me acuerdo de la marca que los comercializa, pero sí es cierto que al probarlos, más allá de manzana asada sin ninguna gracia y pasada por la trituradora, no me dicen nada de nada.

Así que este fin de semana he decidido hacer una compota de manzana. Una compota básica, sin florituras, de las que se hacen en un momento, pero que tienen un sabor delicioso y potente. Me encanta comerla fría, y con la manzana entera (reconozco que el tema papilla no me va), y es uno de mis postres veraniegos favoritos.

Puedes hacerla tranquilamente mientras preparas cualquier otra cosa en la cocina, pues es poner todo en el cazo y dejar cocer lentamente. Tras la primera vez que la hagas, podrás ir ajustando las cantidades de azúcar o de vino dulce, y adaptarla como mejor te guste. Aquí te dejo con la receta, a ver qué te parece…

Ingredientes (4 personas)

  • 4 manzanas reinetas
  • 200 g de azúcar
  • ½ litro de agua
  • 2 cucharadas de coñac
  • 1 cucharada de Pedro Ximénez
  • 1 rama de canela
  • La piel de medio limón

Elaboración de la compota de manzana

Se pelan las manzanas y se cortan en ocho trozos iguales, retirando el corazón y las pepitas.

Se ponen en una cacerola con el resto de ingredientes. Dejar hervir suavemente hasta que la manzana esté tierna, sin llegar a deshacerse, removiendo de vez en cuando con una cuchara de palo. Hay que tener mucho cuidado de remover muy suavemente para no romper la manzana.

Estarán listas en unos veinte minutos

Retirar la canela, dejar enfriar, y servir con su propio jarabe pasado por un colador.

Nota: puedes sustituir el Pedro Ximénez por un Oporto, o por cualquier vino dulce de calidad.

Almejas en salsa verde

almejas en salsa verdeA mí me pasa con las almejas lo que a otros con las pipas. Cuando empiezo, es que no puedo parar, ¡son un vicio tremendo! Y como ahora se pueden encontrar almejas a un precio bastante interesante, me doy el capricho de vez en cuando.

Esta receta no puede ser más sencilla, al alcance de cualquier principiante.

Ingredientes

  • 1 K de almejas
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 6 dientes de ajo grandes
  • 2 guindillas secas picadas
  • 8/10 ramitas de perejil
  • 1 cucharada de harina
  • 150 ml de vino blanco
  • Sal y pimienta negra

Elaboración

Generalmente las almejas pasan por depuradoras en donde sueltan toda la arena, pero es conveniente que, antes de cocinarlas, las metamos al menos media hora en agua fría con un puñado de sal, y hagamos que la sal se disuelva. Esto ayudará a que suelten los últimos granitos de arena y tengamos unas almejas totalmente limpias.

Enjuaga bien las almejas con agua fría y descarta las que no se cierren al tocarlas, así como las que estén rotas.

Separa las hojas del perejil de sus tallos, y pícalo muy finamente.

Pon el aceite en una buena sartén o cazuela donde quepan todas las almejas y añade en frío el ajo y las guindillas. Calienta a fuego fuerte y fríe hasta que el ajo empiece a dorarse. En ese momento, añade el perejil picado, la harina, sal y pimienta, y remueve durante un minuto a fuego medio, de modo que se tueste la harina pero sin llegar a quemarse.

Añade el vino blanco y remueve bien para mezclarlos completamente, de modo que quede una salsa con cierta consistencia.

Añade entonces las almejas, remueve bien en la salsa, y cocínalas tapadas un par de minutos. Retira la tapa y remueve nuevamente. En este punto ya se deberían haber abierto todas las almejas. Si ves que hay varias que aún están cerradas, tapa de nuevo y cocina un minuto más.

Pasado este tiempo, no sigas cocinando porque se pondrán correosas. Descarta las almejas que no se hayan abierto y sirve inmediatamente con un buen vino blanco y abundante pan para mojar en la salsa.

Cocadas del Monasterio de Santa María del Socorro de Sevilla

CocadasEstos días atrás, durante mis vacaciones, compré un delicioso libro de recetas en la Feria del Libro de Ocasión de Marbella, en la que siempre encuentro muchas cosas interesantes y al final vuelvo cargada de libros de cocina y novelas de buenos autores.

En este caso, el libro de Los Dulces de Convento de este monasterio me llamó la atención, por varios motivos, pero sobre todo por las numerosas recetas tradicionales de dulces que solía comer en mi infancia. Así que me lo llevé por el módico precio de 5 € (a pesar de ser una edición en tapa dura, con una foto estupenda por cada receta, y muchos detalles que me habrían empujado a pagar mucho más si hubiera sido necesario), y ayer, que me dio el punto y me puse a hacer un bizcocho, decidí que quería estrenarme con una de las recetas del “libro de las monjas”, y aproveché que ya tenía el horno caliente para hacer cocadas, que siempre me han encantado y cuya receta me pareció sencillísima.

Mi sorpresa ha sido enorme al ver la facilidad de elaboración y horneado, la rapidez, y sobre todo el resultado final: unas cocadas doradas y ligeramente crujientes por fuera, y tiernas por dentro, con una base ligeramente caramelizada, totalmente deliciosas. Y en una receta que es para absolutos principiantes, por mucho miedo que le tengan a la repostería…

Ingredientes

  • 3 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de ralladura de coco

Elaboración

Poner a calentar el horno a temperatura máxima (250ºC), encendido por arriba y por abajo, sin aire.

En un bol mediano, cascar los huevos y batirlos ligeramente sin que hagan espuma.

Añadir el azúcar y batir de nuevo.

Añadir el coco, y remover bien con un tenedor hasta que quede todo mezclado de forma homogénea y el color sea uniforme. El resultado es una masa ligeramente firme y pastosa, que hemos conseguido en un tiempo inferior a tres minutos.

A continuación, engrasar la bandeja del horno con mantequilla o aceite, o usar una lámina Sil Pat de silicona, que para mí son lo más cómodo del mundo, ya que no hay que engrasarlas, no se pega nada, y se lavan maravillosamente bien.

Con un porcionador de helados pequeño, de 3,5 cm de diámetro, ir colocando montoncitos de masa sobre la bandeja, separándolos entre sí unos 4 cm, y aplastando ligeramente con el dedo cualquier piquito que sobresalga, de modo que todo quede bien redondito. Aquí no queremos picos, pues luego se queman con facilidad.

Si no tienes porcionador de helado de este tamaño, cómpratelo. Es broma, pero realmente es un utensilio utilísimo en repostería, que puedes encontrar bien de precio en las tiendas Casa, hipermercados y ferreterías de las que venden cosas de cocina. Usa en su lugar una manga pastelera, o una cuchara, o haz bolitas con la mano, pero en este caso las cocadas no te quedarán del mismo tamaño ni de la misma forma… Cuidado si tienes un porcionador más grande, pues puede que el resultado no sea el mismo…

Seguramente necesitarás hornear en dos tandas, porque con estas cantidades no caben todas las cocadas en una sola bandeja.

Asegúrate de que el horno ya ha alcanzado su temperatura máxima (yo siempre tengo colgado en el interior de mi horno un termómetro que me indica la temperatura real), y mete la bandeja en la posición más baja. Deja cocer entre 3 y 5 minutos. NO TE VAYAS DE LA COCINA!!! Se hacen tan rápido, que merece la pena que en cuanto veas que empiezan a coger colorcito, te quedes observando hasta que alcancen un punto agradablemente dorado. En ese punto, saca la bandeja del horno y deja enfriar sobre una rejilla. No intentes despegar las cocadas, pues la base aún estará blanda y se romperá. Si tienes prisa por hornear la segunda tanda, utiliza otra bandeja o fuente de horno para hacer el resto, que puedes ir formando mientras se hornean las primeras.

Cuando estén frías (o templadas), pasa un cuchillo por la base de cada cocada para despegarlas, y consérvalas en un recipiente hermético. Aguantan mes y medio sin problema, pero durarán dos días, ya te lo digo yo.

Truco:

Es una receta ideal para aprovechar el calor del horno tras alguna otra elaboración, ya que la masa se prepara en escasos tres minutos, y se hornea en otros cinco.

La primera vez que las hagas, te recomiendo que hagas sólo una cocada la primera vez, de prueba. Si ves que te queda bien, haz el resto en una o dos tandas. Si se te empieza a desparramar por abajo, es que el horno no está lo suficientemente caliente.

Tartar de atún picante

Tartar de atún picanteEl otro día me entraron movimientos convulsos en el dedo pulgar que, mando a distancia en ristre, me hacían cambiar de un canal a otro de televisión, hasta que tras el epiléptico salto de una cadena a otra, recalé en Canal Cocina, que por arte de magia resolvió el ataque de zapping. Y allí me encuentro a Carla M. Jones, la cocinera canadiense que a veces sorprende con platos de lo más interesante, y que justo se disponía a preparar una sencilla, o eso decía ella, receta de tartar de atún. La verdad es que era sencilla (vamos, era para niños de ocho años) y pintaba bien, así que arranqué un trozo de periódico y sobre él escribí los ingredientes, ya que apenas era cortar y mezclar.

En estas, que el otro día estoy en el híper y no me apetecía hacer cola para comprar pescado, así que me fui a los arcones de pescado en bandeja, y casualidades de la vida, vi una bandeja con dos estupendos solomillos de atún con bastante buena pinta, y de inmediato me acordé de la receta de Carla. Así que los eché a la cesta, y en cuanto llegué a casa los metí en el congelador, por esto de prevenir el anisakis.

Y ayer llegó el momento de poner a prueba la receta: unos vecinos a la vez que amigos estaban de mudanza, y para quitarles la presión de tener que preparar la cena con la casa en estado de guerra, o tener que irse a cenar fuera, les invitamos a compartir una tortilla de patatas y algo de picoteo en nuestra terraza. Descongelé el atún desde por la mañana en la nevera, y preparé la receta tal y como recordaba haberla visto en la tele. OS JURO QUE ES UNA BOMBA DE RECETA. Si os gusta el tartar de atún, esto es algo que tenéis que probar! Fácil hasta la ridiculez, y muy rápida de preparar. Fue lo primero que se acabó, y recibí alabanzas por parte de todos. Estuve por decirles “no me lo agradezcáis a mí, el mérito es de Carla”, pero me callé perrunamente y me llevé los honores. Así que aquí aprovecho para darle  a Carla como es debido las gracias y el mérito, e invitaros a hacer esta receta, que es sanísima, nutritiva, sabrosa, y que además es un éxito fijo si la hacéis para invitados (las cantidades están ligeramente modificadas para ajustarse a un entrante para 4 personas).

Ingredientes (4 personas):

  • 500 gr de lomo o solomillo de atún
  • 40 ml de mahonesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 blister de cebollino fresco (entre 15 y 20 gr aproximadamente)
  • Wasabi en pasta Blue Dragon
  • Tostaditas
  • Salsa de soja

Elaboración:

Corta el atún con un cuchillo bien afilado en lonchas de unos 5 mm de grosor.

Apila las lonchas de tres en tres, y córtalas en tiras, y éstas en cuadritos. Así, conseguimos taquitos de unos 5 mm.

Corta el cebollino en rodajas muy pequeñas, de unos 3 mm, para que queden más bonitas e integradas.

En un bol amplio, pon el atún, un par de cucharadas de mahonesa (siempre es mejor usar mahonesa casera, pero si no tienes y vas con prisa, puedes usar mayonesa de bote, siempre y cuando no tenga un sabor muy fuerte, para que no se aprecie demasiado), dos tercios del cebollino picado, una cucharada de salsa de soja, y wasabi (aprieta el tubito hasta que salga una tira de unos 10 cm). Espolvorea bien con pimienta negra y mezcla todo con cuidado (es mejor usar las manos) para que se integren bien los sabores y no se machaque el atún.

A partir de ahí, ve probando para ver si está soso (añade más salsa de soja) o suave (añade más wasabi), o no demasiado bien ligado como para que al ponerlo en un aro de emplatar se quede bien al retirar el aro (añade un poco más de mayonesa). Simplemente ve añadiendo poco a poco hasta conseguir el punto de sabor que te guste.

Cubre con film y deja en la nevera al menos una hora.

Cuando llegue el momento de servir, usa aros de emplatar: Divide la mezcla en cuatro partes. Coloca el aro en el plato, pon dentro la mezcla y aplana con una cuchara. Retira el aro con cuidado, y espolvorea con cebollino picado.

Sírvelo con tostadas y disfruta.

Nota: La pasta de wasabi Blue Dragon es muy suave. Si vas a usar un wasabi en polvo, u otra marca menos españolizada, es mejor ir poniendo muy poco cada vez, pues puede resultar excesivamente picante.

Ensalada de picadillo de verano

Ensalada de picadillo de verano

Esta ensalada me la enseñó a hacer mi amigo Pepe Villarrubia, que es un cocinero increíble pero sigue empeñado en vender cosas en vez de dedicarse a lo que de verdad le apasiona. Yo le pondría un gorro y un delantal y le encerraría en una cocina, porque os puedo asegurar que todo lo que he probado en su casa estaba espectacular.

Y es una de esas recetillas que se hacen en un momento, de dificultad cero, y que está sabrosa no, lo siguiente. A nosotros nos encanta comerla sobre una rebanadita de pan, al estilo pincho, y cuando hacemos comidas para muchos amigos, nunca faltan en nuestra mesa. En verano es una delicia!

Ingredientes

  • 1 paquete de barritas de cangrejo Krissia (12 unidades)
  • 3 huevos cocidos
  • 2 cogollos de lechuga
  • ½ cebolleta
  • Mayonesa casera
  • Sal y pimienta

Elaboración

Picar muy finas las barritas de cangrejo y los huevos cocidos.

Limpiar los cogollos y cortarlos en cuartos. Cortar finamente.

Cortar el tallo y la base de la cebolleta, retirar la capa exterior, y picar lo más finamente posible.

Poner todos los ingredientes en un bol y mezclar bien. Sazonar.

Ir añadiendo mayonesa al gusto, mezclando cuidadosamente hasta que la ensalada esté lo suficientemente jugosa, pero sin pasarse. Añadir sal si es necesario, y un poco de pimienta negra recién molida.

Sugerencias de servicio:

Emplatar poniendo la ensalada en un aro de servir. Retirarlo con cuidado, y acompañar de algunas rebanadas de pan ligeramente tostado.

Otra forma muy exitosa en las reuniones de amigos es servir la ensalada directamente sobre rebanaditas de pan tostado, a modo de pinchos. Si ves que se desmorona todo, habrá que añadir un poco más de mayonesa para que liguen mejor los ingredientes.

Esta que os he dado es la receta base. Pero a esta ensalada se le pueden añadir otros ingredientes que casan muy bien, como zanahoria rallada, atún o aguacate maduro. ¡Es un plato perfecto para experimentar!