Salmorejo

SalmorejoJunto al gazpacho, es el rey de las mesas del verano. Esta crema espesa de tomate, de origen cordobés, es toda una bomba de vitaminas, deliciosa de tomar a cualquier hora, y en el caso de las cenas, puede ser un plato único, pues al ser denso es muy saciante.

Yo acompaño siempre el salmorejo con sus tropezones: huevo duro picado y jamón, también picado, y a ser posible ibérico. Se nota la diferencia, y aderezado con un chorrito de aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad que tengamos, es un plato de lujo. Un buen pan al lado para ir mojando, y capitana general.

Anoche veía a la concursante de Master Chef quejándose de que no entendía las esferificaciones de agua de tomate, de cuál era el sentido de ese tipo de cocina, con lo bueno que está un tomate cortado en rodajas con su sal y su chorro de aceite. Sin llegar a esos extremos, porque a mí también me gusta la cocina que me hace experimentar y que me sorprende, estoy de acuerdo con ella en que las cosas sencillas y los alimentos poco procesados son, en muchos casos, un caballo ganador.

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 100 g de miga de pan blanco
  • 800 g de tomates maduros, pelados y troceados
  • 1 diente de ajo
  • 10 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez
  • 6 cubitos de hielo
  • Sal
  • Jamón ibérico picado

Elaboración

Cuece los dos huevos durante 10 minutos en agua hirviendo. Escurre el agua, ponlos un minuto bajo el chorro de agua fría, y pélalos.

En el baso de la batidora, o en el robot de cocina, pon el pan, los tomates troceados, un huevo duro troceado, el ajo, el aceite, el vinagre, un poco de sal, y los cubitos de hielo (si vas a usar una batidora de brazo, machácalos antes en un mortero. Si vas a usar un robot de cocina con una buena potencia, no será necesario).

Bate todo bien hasta que tengas una textura homogénea y cremosa. Sirve inmediatamente y esparce por encima el otro huevo duro, previamente picado, y un picadillo de jamón ibérico. Añade un hilo de aceite de oliva, y disfrútalo.

Nota:
El hielo es imprescindible si vas a consumir el salmorejo nada más prepararlo, pues el robot calentará bastante la preparación, y los cubitos neutralizarán esa subida de temperatura. Pero si vas a hacer el salmorejo con antelación y dejarlo en la nevera, no serán necesarios.

Salmorejo

Sopa de wonton. Yes, you can!

Sopa de wontonÚltimamente ando enloquecida con la cocina oriental. Siempre he sido una apasionada de las cocinas china, japonesa, tailandesa, vietnamita, india… Cuando salgo a cenar tengo tendencia a buscar lugares donde impere el jengibre, la citronela y el cilantro… pero nunca me había imaginado preparando este tipo de platos. No sé por qué me parecían algo complicados, con muchos ingredientes desconocidos y difíciles de encontrar. Uuufff, qué pereza…

Y en éstas, que veo un curso de dumplings orientales con muy buena pinta y aún mejor precio en la Kitchen Community (os recomiendo que os apuntéis a la Newsletter para estar al tanto de los cursos), impartido por Alex Zurdo, del blog Cuadernos de Cocina Oriental, un incansable viajero que pasa la mitad del año en el sudeste asiático y la otra mitad en Costa Rica (algunos sí que saben…)

Así que allá que me fui, dispuesta a aprender a hacer rollitos vietnamitas, siao mai y gyozas. Y aprendí muchísimo. No solo a hacer los dumplings, sino un par de cosas interesantes: los platos asiáticos llevan muchos ingredientes, y la mayor parte de ellos no son habituales en nuestras cocinas. Pero la verdad es que estos ingredientes se encuentran fácilmente en los buenos supermercados asiáticos, y una vez te haces con ellos, te durarán muchísimo tiempo y podrás experimentar un montón de recetas fabulosas.

Otra cosa que aprendí es que, si no tienes todos los ingredientes, no pasa nada. Estará rico igualmente. Eso sí, el sabor y aroma que dan la salsa de soja o el jengibre son incomparables, así que, si te vas a meter en estos fangos, te recomiendo que tengas siempre en casa. La salsa de soja, mientras esté bien cerrada, te durará meses, y el jengibre aguanta semanas envuelto en plástico en el cajón de las verduras de la nevera.

El caso es que acabo de lanzarme con una de las recetas que Alex publica en su blog, la sopa de wonton, y estoy dando saltos por toda la casa como una tontita, de lo bien que me ha salido. Además, es una de esas recetas que no requieren muchísimos ingredientes, y te quedas con la sensación de haber cenado algo sabroso y a la vez sano.

Os recomiendo seriamente que intentéis la receta. No es nada difícil, y únicamente tiene el tema de hacer los wontons, que la primera vez, es como liar croquetas, hasta que le coges la velocidad lleva un rato. Como salen un montón de wontons, y la primera vez uno no tiene mucha práctica, os recomiendo que os deis tiempo suficiente para dejar todo preparado, pues una vez hechos los wontons, con diez minutos de cocción está la sopa lista.

Sopa de wonton

Ingredientes (4 personas)

Caldo

  • 2 carcasas de pollo
  • 2 cebolletas picadas
  • 1 puerro picado
  • 5 ajos picados
  • 1 rodaja de jengibre picado (aproximadamente 2 cm de grueso por 4 cm de diámetro)
  • 2 anises estrellados
  • Pimenta negra en grano (sobre 20 granos)
  • 4 setas shiitake
  • Las cabezas y cáscaras de las gambas del wonton
  • 2 litros de agua
  • Sal

Wonton

  • 200 g de carne picada de cerdo (pide la parte más grasa de la cinta de lomo)
  • 300 g de gambas (al pelarlas, se quedarán en unos 200 g o menos)
  • 1 cucharada de jengibre muy picado
  • 3 cucharadas de cebolleta china picada (ver notas al final de la receta)
  • 3 castañas de agua picadas (opcional, yo no tenía. Ver notas)
  • 1,5 cucharadas de salsa de soja clara (la salsa de soja normal)
  • 1 cucharada de vino chino o jerez
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 cucharadita de vinagre negro chino
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • ½ cucharadita de maizena
  • 2 paquetes de obleas de wonton

Aderezo

  • Varias setas shiitake
  • Hojas de espinaca frescas
  • Cebolleta picada
  • Ajo frito (ver notas)

Elaboración de la sopa de wonton

El caldo:

Retira la grasa de las carcasas de pollo y trocéalas. Ponlas en una cazuela grande junto con la cebolleta, el puerro y los ajos. Añade el anís estrellado, el jengibre, la pimienta y las setas. Vierte por encima el agua y pon a cocer a fuego suave durante 45 minutos desde que rompa el hervor.

Mientras, pela las gambas. Pon en un cazo dos cucharadas soperas de aceite de girasol al fuego, y cuando esté caliente añade las cabezas y cáscaras de las gambas. Sofríe unos minutos, y añade algo del caldo de pollo de la otra cazuela. Deja cocer veinte minutos a fuego lento, machacando de vez en cuando las cabezas para extraer todo el sabor.

Pasados esos 20 minutos, cuela bien el caldo de las gambas, apretando las cabezas, y añádelo a la olla del caldo de pollo, hasta que éste termine su cocción. Cuela bien y reserva.

El wonton:

Mezcla bien todos los ingredientes, excepto la maicena y las obleas. No pasa nada si te falta alguno, estará rico igualmente. A mí me gusta partir las gambas por la mitad a lo largo y desvenarlas, antes de picarlas con el cuchillo.

Dispón de una hoja de papel de horno sobre la encimera para ir colocando los wontons una vez hechos. Saldrán un montón, pues verás que las obleas son muy finas. Te recomiendo que los hagas todos, hasta que se acabe el relleno. Usa para la sopa los que necesites, y el resto los congelas como te cuento más abajo.

Ten a mano también un bol con huevo batido o con una cucharadita de maicena bien disuelta en tres o cuatro de agua, que usarás para cerrar las obleas.

Y por último, coge una cucharilla para ir cogiendo pequeñas porciones de relleno.

La mejor forma de ver cómo se hace un wonton es con los vídeos que nos sugiere Alex. Yo os daré un consejo: poned poco relleno, e intentad que no queden burbujas de aire. Le iréis cogiendo el tranquillo poco a poco. Si queréis ir más rápido metiendo más relleno, es posible que el wonton se rompa en la cocción.

Otro consejo: las obleas de wonton se secan muy rápidamente, sobre todo en climas secos, así que cubrid el paquete abierto con un trapo húmedo para preservarlas lo mejor posible.

Para los que no se quieran complicar la vida: las obleas se pueden cerrar como uno quiera: como si fuera un ravioli, como si fuera una empanadilla, todo vale. Pero la forma de “ombligo de monja” que os muestro es más divertida, queda mucho mejor, y no es difícil, sólo requiere que miréis bien el vídeo, y que apretéis los bordes al sellar, para que no se abra el wonton cuando esté cociendo.

Modo fácil: http://www.youtube.com/watch?v=De8oiSbG6qE
Modo intermedio: http://www.youtube.com/watch?v=uL3lNAhRXBA
Modo ombligo de monja: http://www.youtube.com/watch?v=nWIVfA9uteY Está en inglés, pero viendo las imágenes se ve perfectamente la técnica.

Finalización del plato:

Pon el caldo a hervir, y cuando comience la ebullición añade una o dos setas shiitake por persona, en rodajas. Déjalas cocer suavemente unos 7 minutos.

Añade el wonton con cuidado. Dependiendo del hambre, se pueden poner entre 5 y 7 unidades por persona. Déjalo cocer suavemente cuatro o cinco minutos.

Mientras, dispón un bol por persona, y echa en cada uno unas hojas frescas de espinaca, cebolleta picada (la cebolleta china es fina, como si fuera un ajete, y queda muy bien cortar el tallo al biés. Si no tienes cebolleta china, usa de las normales, cortando al bies parte del tallo verde, y un poco del tallo blanco), y una cucharadita de ajo frito, sin el aceite.

Cuando esté cocido el wonton, sácalo con cuidado usando una espumadera y colócalo en los cuencos, así como la seta, y vierte encima el caldo. Te aseguro que vas a disfrutar de una sopa maravillosa, llena de matices, y súper sana.

Notas: Yo compro las setas shiitake frescas en Alcampo, las suelen tener todo el año, y de vez en cuando también las veo en Carrefour. Pero es buena idea tener un bote de setas secas en casa, de modo que solo tengas que hidratarlas y en un rato estén listas para usar.

Hay obleas de wonton para cocer, y obleas para freír. Según Alex Zurdo, prácticamente se pueden usar indiferenciadamente, así que no os apuréis si no encontráis la oblea específica. Las venden congeladas en los supermercados chinos.

El relleno de esta receta da para unos dos paquetes de obleas, así que merece la pena hacer todo el wonton de una vez, y congelar el que no uses. Para ello, pon los wontons separados en una bandeja, y mételos en el congelador. Una vez estén congelados, ya puedes agruparlos en una bolsa, con cuidado, para que no se rompan, sin miedo a que se peguen.

La cebolleta china la venden en los supermercados chinos, o en mercados con puestos asiáticos, como los Mostenses en Madrid. Yo no tenía, así que he usado cebolleta normal, tanto la parte blanca, como el tallo verde, que aporta un sabor muy especial.

Las castañas de agua dan un punto crujiente muy rico al wonton. Las venden en lata en los supermercados chinos, y en los buenos pueden encontrarse incluso frescas, como en las tiendas de la calle General Margallo de Madrid.

El ajo frito es bastante común en los platos orientales. Un truco de Alex para no tener que estar siempre friendo ajo, es picar y freír lentamente un montón de ellos, hasta que empiecen a ponerse dorados, y conservarlos en la nevera en un bote con su aceite. De esta forma, cuando lo necesitemos, simplemente hay que sacar una cucharadita, y listo.

 

Sopa de cebolla al estilo francés con la auténtica receta de Escoffier

Sopa de cebollaDe visita en casa de mis amigas: Noviembre 2013

¡Ya ha entrado el frío! Y parece que ha llegado para quedarse. Mucha gente se queja, pero reconozco que a mí me encanta: ponerme el abrigo y los guantes, salir a la calle y sentir el frío en la cara, poder disfrutar de platos de cuchara, y percibir el olor a chimenea. En casa entran las sopas, las legumbres y los platos recios, que nos pirran, y se siente ya el ambiente prenavideño.

El sábado de la semana pasada cayó una nevada fantástica. Aunque sólo vivo a 30 km de Madrid, el clima nos sorprendió con las primeras nieves (mira que se hicieron de rogar el año pasado), y a mí la nieve me pone de un humor fantástico. Así que cuando ha llegado el momento de visitar a una de mis amigas y curiosear en su blog para ver qué receta rescato, no he podido evitar elegir esta que hoy os traigo.

El blog en cuestión es Cocina y Aficiones, de la fantástica Concha Bernad. Cuanto más conozco a Concha, más me sorprende su vitalidad y el profundo conocimiento que tiene de la cocina, no sólo española, sino también asiática y francesa. Concha tiene, entre otros muchos, el libro de cocina de Escoffier, el que es considerado el padre de la cocina moderna, y de ahí ha sacado esta receta, que va a caer esta semana sí o sí, ahora que apetece de verdad.

Esta es quizá una de las recetas francesas más clásicas, y me da hasta un poco de vergüenza reconocer que nunca he hecho una sopa de cebolla. Pero en vista de lo fácil que es la receta y de lo deliciosa que debe estar, ya no hay motivos para no probarla con urgencia! Os dejo con Concha, que la disfrutéis:

La sopa de cebolla al estilo francés es un plato internacionalmente reconocido, aunque esta pasado de moda y ya no lo encuentras en la carta de ningún restaurante y es una pena, ya que es un plato delicioso.

La receta la he sacado de un libro de Auguste Escoffier, el gran cocinero francés que revoluciona los fogones a principios del siglo pasado. Es un libro antiguo que era de mi Madre, por lo que me resulta un sabor muy familiar. He suavizado la receta quitando harinas y grasas. Si con la cantidad de mantequilla que he puesto en los ingredientes ves que la la cebolla está seca y no se pocha, vas añadiendo más hasta que esté toda brillante y mojada, pero poco a poco, no queremos una sopa llena de grasa.

Con esta sopa tan rica retomo las “recetas Vintage” que tenía olvidadas, aquellas que fueron grandes y muy celebradas y hoy han caído en el olvido.

Es una comida consistente y nada light, por lo que será para un homenaje. Con esta receta mi sopa salió perfecta, me recordaba el sabor de otra que me tomé en París en un restaurante muy clásico, por lo que estoy segura de que es una receta estupenda.

A mis comensales les encantó pero ninguno pudo repetir ya que mi generosa ración fue suficiente, este plato llena muchísimo.

Ingredientes (cuatro comensales)

  • 500 gr. de cebolla
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 2 l. de caldo de verdura y pollo
  • 4 rebanadas de pan de pueblo del día anterior
  • 50 gr. de mantequilla
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva
  • 100 gr. de queso emmental rallado

Elaboración:

Pela y corta la cebolla en juliana gruesa.

Corta el pan en rebanadas hermosas de 1 dedo de anchas, 1 por comensal.

Diluye la mantequilla con la cucharada de aceite, con cuidado para que no se queme.

Incorpora la cebolla, añade una pizca de sal y comienza a sofreír. Si ves que se te queda seca y no fríe, añade más mantequilla. Deja cocinar hasta que esté trasparente.

Añade la harina y remueve para que no se hagan grumos.

Cubre con el caldo y deja cocinar entre 15/20 min. No queremos que se deshaga la cebolla, debe de mantener el cuerpo y la textura. Deja que se enfríe.

Cuela y separa el caldo de la cebolla. Reserva.

Precalienta el horno a 180º C.

Podemos presentar este plato de dos formas diferentes: en cuencos individuales aptos para el horno o en una fuente grande. Yo prefiero los individuales, es mucho más agradable, pero si sois muchos hazlo en la fuente.

Coloca los trozos de pan en la base de la fuente, cúbrelos con abundante cebolla, coloca encima una cantidad generosa de emmental, y para terminar una capa de parmesano rallado para hacer costra. Añade el caldo cubriendo el pan y la cebolla hasta el queso.

Mete en la parte baja del horno a 180º C con fuego por arriba y por abajo hasta que esté gratinado y dorado, por lo menos 10/15 min. Sirve muy caliente.

En el proyecto “En casa de mis amigas” participan los siguientes blogs:

Casa Tere
Cocina y Aficiones
Viajes y Recetas
La cocina de Mar
La cajita de Nieveselena
Acibechería
Foodmorning

Sopa de trucha de Acibechería

Sopa de trucha

Hoy estreno sección, compartida con un grupo de amigas, decididas a apropiarnos de esas recetas que tanto nos gustan de ellas y publicarlas en nuestros blogs, tanto para tenerlas muy presentes, como para que aquellos que no las conozcan puedan conocer a estas fantásticas mujeres y las cosas tan maravillosas que cocinan.

Y hoy, en mi primera visita a blogs de mis amigas, me quedo con Marga, de Acibechería, que hace las empanadas más deliciosas del mundo, y que además tiene un blog repleto de recetones que quitan el hipo, y que os recomiendo encarecidamente que visitéis, sobre todo si os gusta el pescado, pues tiene muchísimas recetas maravillosas con todo tipo de preparaciones.

Hace unos días disfruté de una estupenda comida canaria con varias amigas blogueras. Y recuerdo cómo Marga comentaba cómo hay veces que cuando iniciamos un blog, empezamos escribiendo nuestras mejores recetas, con toda la ilusión del mundo, pero que al no tener seguidores, esas recetas se quedan en el olvido y es conveniente rescatarlas cuando ya tienes un cierto número de personas que siguen tus publicaciones, de modo que la gente pueda conocer tus platos estrella y disfrutar con ellos tanto como lo hacen tus amigos y familia.

Y como ejemplo, puso el de su receta de la sopa de trucha, uno de los platos estrella de su repertorio culinario, y que al haberla publicado tan al principio no tuvo ni un solo comentario. Y yo me quedé con las ganas de probar esa sopa de trucha, que como veréis más abajo, es no sólo barata, sino sencillísima de preparar, cosa que estoy deseando hacer en cuanto se vayan los calores, que ya tengo ganas de fresquito y de platos contundentes y de cuchara. Os dejo con ella, y ya me contaréis:

Ingredientes:

  • 1 trucha
  • ½ cebolla
  • 1 ramita de perejil
  • 1 hoja de laurel
  • un chorrito de aceite
  • 50ml de tomate frito (mejor natural)
  • 50ml de vino blanco
  • 1 huevo cocido y picado
  • 1/2 litro de agua
  • sal
  • 1 rodaja de pan de barra o de molde

Preparación:

Poner a hervir el agua con la sal, la cebolla, el laurel, el perejil y el chorrito de aceite. Dejar cocer unos 10′.

Ahora añadir la trucha bien limpia y entera. Dejar cocer todo junto otros 3′ ó 4′.

Sacar la trucha, limpiar bien de piel y espinas y desmenuzar la carne.

Colar el caldo de cocción y añadir el tomate frito, el vino y dejar cocer unos 5 minutos.

Añadir el huevo duro picadito y la carne de la trucha, no es necesario cocer más, rectificar de sal si fuera necesario.

Freír el pan picado en costroncitos pequeños y añadir a la sopa.

Servir caliente.

Con estas cantidades pueden comer dos-tres personas y el coste total no supera los 3€.

Es tan sencilla que no hay truco, ni siquiera una recomendación especial.

¿A que es una receta apetecible? Pues así lo serán todas las que encuentres en mis visitas a blogs amigos, una forma de dar a conocer esas “perlas” que tanto nos gusta descubrir e incorporar a nuestro recetario doméstico.

En el proyecto “En casa de mis amigas” participan los siguientes blogs:
Acibechería
Casa Tere
Food Morning
Cocina y Aficiones
Viajes y Recetas
La cocina de Mar
La cajita de nieveselena

Te animo a visitarlos todos!!

 

Gazpacho espeso al estilo andaluz

gazpacho andaluz

Mi hijastrillo de 15 años (qué 15 años más apavados todavía, llenos de gallos, paseos por las nubes y andares encorvados) ha llegado de sus vacaciones habiendo aprendido a hacer gazpacho con la Thermomix. Y ahora quiere hacer gazpacho a todas horas, lo cual es estupendo, porque ésta es una sopa fría con un increíble contenido en vitaminas y nutrientes, que se hace en 10 minutos, y que es un plato imprescindible en el verano.

Recuerdo a mi madre hacerlo día sí y día también en verano, si bien yo no solía tomarlo mucho porque por aquella época no me hacía demasiada gracia el tomate, ni me gustaba nada el pepino. Ahora sí me gusta el tomate (a pesar de la desgracia de tomates que encontramos normalmente en las fruterías), pero sigue sin convencerme el pepino, aunque esto ya no es obstáculo para hacer mi gazpacho sin él.

Lo bueno que tiene esta sopa es que se puede hacer al gusto del consumidor: más espesa (más miga de pan), con un poquito de pimentón dulce, o una pizca de comino. Con pimiento rojo si se quiere un color más intenso. Con cebolla o cebolleta, con pimiento verde… Todo vale, mientras sea el gazpacho que gusta en casa.

Y el que gusta en la nuestra es éste:

Ingredientes

  • 1,5 kg de tomates rojos maduros
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde italiano mediano (unos 75 gr.)
  • 1 pepino (opcional) de unos 100 gr.
  • 100/150 gr. de miga de pan del día anterior
  • 125/150 ml de aceite de oliva virgen extra, de aceituna arbequina u hojiblanca
  • 40/50 ml de vinagre de jerez
  • Sal
  • Agua

Elaboración

Lavar bien los tomates, quitarles el tallo y partirlos en cuartos.

Si te gusta con pepino, pelarlo, cortar los extremos y partirlo en trozos.

Lavar bien el pimiento, retirar tallo y pepitas, y trocear.

Pelar el ajo y retirar la yema central.

Echar un poco de agua sobre la miga de pan y remover bien, para que se humedezca todo por igual.

En el vaso de la Thermomix o de una batidora, poner todos los ingredientes menos el aceite, el vinagre, y el agua, y triturar bien (si lo haces en el vaso de la batidora, puede que tengas que hacerlo en dos tandas, pues antes de triturar, el tomate y el pimiento ocupan mucho espacio).

A continuación, echar un poco de vinagre, y mientras batimos, ir añadiendo el aceite poco a poco, con un fino chorrito, para que a la vez que se mezcla, se emulsione ligeramente. Ir probando a medida que añadimos aceite, e ir rectificando de vinagre y sal, hasta obtener el sabor deseado.

Si lo que gusta es un gazpacho muy líquido, añadir agua fría hasta conseguir la consistencia deseada, o bien disminuye la próxima vez la cantidad de miga de pan.

Poner en un bol o jarra, cubrir con film, y meter en la nevera hasta el momento de servir.

Para servirlo, pica finamente un poco de pimiento verde, pimiento rojo, pepino, y cebolla o cebolleta, y disponlos en pequeños cuencos, junto con otro más de picatostes, para que los comensales se echen estos tropezones en su gazpacho. Esto funciona mejor cuando tenemos un gazpacho espesito y lo tomamos en plato hondo o cuenco. Si está muy líquido, lo ponemos en un vaso y lo bebemos como si fuera un zumo.

Evidentemente, y siendo éste un plato que no tiene cocción, el secreto de su éxito no está sólo en la proporción de ingredientes, a gusto de nuestro paladar, sino en la elección de unos tomates, pimientos y pepinos excepcionales, así como un aceite de primera calidad.

Truco: el gazpacho está mucho más sabroso si se deja reposar unas 10 ó 12 horas en la nevera, así que mejor de un día para otro…

Crema de espárragos verdes (Thermomix)

Crema de espárragos verdesMe encanta esta crema. Es increíblemente ligera, con una textura casi aterciopelada. Muy sencilla de preparar en la Thermomix, y absolutamente equilibrada.

El resultado es una crema suave, muy sabrosa y con un sabor delicado. La suelo poner en invierno para cenar, porque nos gusta mucho a todos con la receta tal cual viene. Pero podemos incluir un poco de nata en sustitución de la cantidad equivalente de leche para hacerla algo más cremosa, y una vez servida, decorar con una espiral de nata.

Yo uso espárragos verdes, aunque por supuesto se puede hacer también con trigueros. La diferencia, para el que no lo sepa, es que los segundos son espárragos silvestres, y de aspecto son bastante más finos que los verdes. Los verdes se pueden encontrar todo el año porque son de cultivo, pero los trigueros sólo los hay al principio de la primavera. Pero vamos a lo que vamos:

Ingredientes (6 personas)

  • 2 manojos de espárragos trigueros
  • 250 gr de puerros (ya limpios)
  • 2 dientes grandes de ajo
  • 75 gr de aceite de oliva
  • 500 ml de caldo de verduras o de pollo
  • 500 ml de leche
  • Sal y pimienta negra

Elaboración

Lavar los espárragos y partir el final del tallo para eliminar la parte más dura y fibrosa.

Trocear los espárragos y los puerros y ponerlos en el vaso de la Thermomix con el ajo y el aceite. Salpimentar. Picar 5 segundos a velocidad 5.

Programar 10 minutos, 100º, velocidad 1.

Agregar el caldo, la leche, sal y pimienta. Programar 25 minutos, 100º, velocidad 1.

Triturar 1 minuto, velocidad progresiva 5, 7, 9. Rectificar de sal y pimienta y pasar por el chino para eliminar cualquier rastro de fibra. Servir inmediatamente.

Si no tenéis Thermomix, picar más finos los espárragos, el puerro y los ajos, y pocharlos lentamente en el aceite en una cazuela hasta que estén tiernos. Añadir el caldo y la leche y cocer 25 minutos. Pasar por la batidora y a continuación por el chino. Y listo!

 

Crema de champiñón

Crema de champiñón

Me encantan los champiñones. Me gustan tanto que cada vez que voy al supermercado y los veo cojo una bandeja, y como pasa lo que pasa, a veces se me quedan olvidados en la nevera porque voy como una moto y no tengo tiempo de cocinarlos, o porque simplemente hay otras cosas que los tapan y cuando los veo me llevo la sorpresa. Y entonces la solución llega rápido: una crema de champiñón, que en invierno es muy reconfortante y está riquísima.

La mayoría de estas cremas llevan nata, supongo que por mejorar un poco el color. Yo prefiero no añadir tanta como indican casi todas las recetas, y aunque admito que el color es poco atractivo, el sabor es excelente, y si acompañas la crema con unas rebanadas de pan tostado, te va a parecer de lo más apetecible. Ahí va la receta:

Ingredientes (4 personas)

  • 120 gr de puerro
  • 350 gr de champiñones
  • 200 gr de patatas
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 100 gr de nata para cocinar
  • Un pellizco de estragón seco (mejor si se tiene fresco)
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

Elaboración

Limpiar el puerro y cortar en brunoise.

Limpiar y filetear los champiñones.

Pelar las patatas y cortarlas chascándolas en trozos pequeños.

En una cazuela, poner un chorro de aceite y pochar el puerro hasta que comience a ponerse blando, sin que se dore. Añadir entonces los champiñones y cocinar unos 15 minutos, a fuego medio-bajo, con la tapa puesta, removiendo de vez en cuando.

Añadir la patata y mezclar bien, dejando cocer tres o cuatro minutos más.

Añadir un pellizco de estragón.

Verter encima el caldo previamente calentado, y cocer todo durante 15 minutos.

Añadir la nata y triturar en el vaso de la Thermomix durante un minuto en velocidad progresiva de 5 a 10. Si no tenéis Thermomix, usad lo que tengáis, teniendo en cuenta que seguramente deberéis colar la crema para que quede muy fina.

Comprobar el punto de sal y rectificar si es necesario. Añadir pimienta a gusto, y servir caliente con unas rebanadas de pan tostado.

Sopa de ajo

Sopa de ajo

Ya está aquí el frío y el cuerpo pide sopas calentitas. A mí me encantan, sobre todo para cenar, y me gustaría recuperar aquella antigua costumbre que practicaba en Londres, de comer sopas recias acompañadas de rebanadas de pan untadas con mantequilla. Con una sopa de aquellas uno se quedaba muerto del gusto y completamente lleno, y creo que ya va siendo hora de retomar el hábito.

Así que hoy vengo con una de mis favoritas, de esas que no me canso nunca de comer, y sencillísima de preparar. Me pasa una cosa curiosa, y es que ya he dejado de pedirla en los restaurantes, pues siempre que la tomo fuera de casa me decepciona. Yo la hago con mucho sabor y con mucho pan, de forma que con un buen cuenco de sopa ya ceno.

Si no la habéis hecho nunca, os recomiendo que probéis. Yo soy de las que nunca habría comido una sopa con pan deshecho dentro, pero esta está de muerte…

Ingredientes (4 personas)

  • 5 ajos grandes
  • 1 loncha de jamón serrano de 1 cm de grosor
  • 180 gr. de pan del día anterior
  • ½ cucharadita de pimentón de la vera dulce
  • 1,5 l de agua
  • 4 huevos
  • Aceite de oliva virgen extra y sal

Elaboración

Poner a calentar el agua.

Picar los ajos y cortar el jamón en taquitos.

Cortar el pan en rebanadas finas, de ½ cm de grosor aproximadamente.

En una cazuela (mejor si es de barro) calentar un chorro de aceite y sofreír el ajo junto con el jamón, a fuego medio, para que el ajo se vaya dorando poco a poco sin llegar a quemarse y el jamón vaya soltando sabor.

Cuando el ajo empieza a ponerse dorado, añadir el pan (yo uso baguettes o bastones, me gusta que no sean barras gruesas para que la corteza contenga un poco la miga) y remover bien, para que el pan se impregne un poco del aceite.

Retirar del fuego y espolvorear encima del pan el pimentón. Volver a poner en el fuego y añadir el agua hirviendo. Remover suavemente para no romper demasiado el pan, sazonar (con cuidado, pues el jamón ya lleva sal) y dejar cocer 10 minutos.

Pasado este tiempo, volver a comprobar el punto de sal. Cascar los cuatro huevos en un plato y romper un poco las yemas, y verter con cuidado sobre la sopa, removiendo para que se distribuya todo bien entre el líquido. Dejar cocer otros 5 minutos removiendo de vez en cuando. Servir bien caliente

Sopa de coliflor y queso (o cómo hacer que tus hijos coman coliflor)

Crema de coliflor y queso

Esta es otra de las perlas de libro de Jamie Oliver: Escuela de cocina. Voy probando recetas y he de reconocer que el libro está muy, pero que muy bien. Esta da resultado fantástico, si tenemos en cuenta el poco esfuerzo y tiempo de preparación que requiere, además de ser bastante baja en calorías (si no empezamos a añadirle cosas perversas), y muy barata, así que os la dejo con unas ligeras variaciones. ¿Tienes hijos que odian las verduras pero adoran las sopas? Pues diles que es una crema de pollo con queso y ponles un buen plato de crema de coliflor delante. Magia potagia….

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 zanahoria
  • 1 penca de apio
  • 1 cebolla medianas
  • 1 diente de ajo
  • 450 gr de coliflor
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 150 gr de queso cheddar
  • 1 cubito de caldo de pollo o vegetal
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • 1/2 cucharadita de mostaza inglesa
  • Opcional: nuez moscada

Elaboración

Pela y corta las zanahorias en rodajas. Corta los extremos del apio, lávalo, retira las hebras más duras, y córtalo en juliana. Pela y pica las cebollas y el ajo. Lava la coliflor y córtala en rodajas de 1 cm. de grosor.

Pon a fuego moderado una cazuela, y echa un par de cucharadas de aceite de oliva. Añade todos los ingredientes picados, y revuelve muy bien con una cuchara de madera. Deja que sofrían 10 minutos con la cazuela medio tapada, sin ajustar la tapadera, hasta que la zanahoria se haya ablandado y la cebolla se haya dorado un poco.

Raya el queso sobre un cuenco, y resérvalo.

Pon en una jarra los cubitos de caldo y vierte encima 900 ml de agua hirviendo. Remueve hasta que se hayan disuelto los cubitos, y a continuación viértelo todo en la cazuela sobre las verduras. Revuelve bien y espera a que rompa el hervor. Baja el fuego y deja cocer a fuego medio durante 10 minutos con la tapadera puesta.

Pasado ese tiempo, retira la cazuela del fuego. Sazona con sal y pimienta y añade el queso y la mostaza. Utiliza una batidora o licuadora (o el vaso de la Thermomix) para triturar todo hasta que quede uniforme y suave.

Reparte en los cuencos de servir y ralla un poco de nuez moscada por encima si te apetece. Quedará buenísima si le echas por encima un poco de beicon frito bien crujiente.

Notas

Puedes usar un tetrabrik de caldo de verduras o de pollo en lugar del cubito de caldo. Ponlo a calentar mientras se pochan las verduras, y tardarás muy poco tiempo.

Te recomiendo que no eches todo el caldo de una vez. Es mejor reservar un poco, triturar, y si ves que está muy espesa, añadir más caldo hasta dar con la textura deseada.

Yo no tenía mostaza inglesa, que además tiene un sabor muy fuerte, así que usé mostaza de Dijon, y en lugar de media cucharadita, acabé poniendo una cucharada sopera. Es insólito, pero le da un sabor estupendo.

En cuanto al queso, es evidente que no es necesario usar cheddar. Utiliza cualquier queso semi curado o curado que te guste, pero asegúrate que es un queso lleno de sabor, para levantar la suavidad de la sopa.

Y si te gustan las cremas espesas, no eches todo el caldo, y acompaña con unas rebanadas de pan ligeramente tostado con un poco de aceite o de mantequilla. Ufffff…