Tarta de queso y frambuesas

Tarta de queso y frambuesas

Lo sé. Este no es el mejor momento. Sé que algunos, y sobre todo algunas, me vais a odiar. Y lo entiendo. Yo misma también ando liada con la dieta para perder los tres kilos que he agarrado estas fiestas, y que no se van ni con agua caliente. Y encima, después de tanto tiempo sin publicar nada, ahora salgo con éstas.

Pero es que las tartas de queso están taaaaaaaaaaaaaaaaaan buenas!!!! Y cuando te tiras toda la semana a base de ensaladas y cosas a la plancha, el fin de semana, o te das un gustillo, o te pegas un tiro.

Y esta tarta está riquísima. Me encanta el sabor de la galleta de la base, que tengo que hacer bien gruesa a petición insistente de Mr Foodmusic, y la cremosidad y untuosidad del queso. Particularmente, no me gustan las cosas demasiado dulces, y esta tarta es un ejemplo del punto que me encanta conseguir, ligeramente dulce pero sin llegar a ser empalagoso.

Lo importante es asegurarte de que no te pasas de cocción. Debes parar cuando al mover el molde se nota un ligero temblor en el centro del relleno. Si apagas el horno cuando has llegado a ese punto, y dejas que la tarta se enfríe en el horno entreabierto, te quedará deliciosamente jugosa y ligera. ¿Quieres intentarlo?

Tarta de queso y frambuesas

Tarta de queso y frambuesas

Ingredientes

Para la base de galleta

  • 200 g de galletas Digestive
  • 100 g de mantequilla sin sal fundida

Para el pastel de queso

  • 1 tarrina de 250 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 1 tarrina de quark
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 120 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 100 g de frambuesas, más extra para decorar

Elaboración

Coge un molde desmontable de 20 cm y cúbrelo con papel de horno, engrasando ligeramente las paredes.

Pon las galletas en un robot de cocina y tritúralas hasta que formen migas pequeñas. Échalas en un bol y añade la mantequilla fundida. Mezcla bien hasta que esté todo homogéneo, y cubre la base del molde, presionando ligeramente para igualar la superficie, y mete en el frigorífico al menos media hora.

Mientras, precalienta el horno a 160ºC, y prepara el relleno de queso.

Mezcla el queso crema, el quark, la esencia de vainilla y el azúcar hasta que esté todo bien integrado en una crema suave y homogénea. Añade entonces los huevos, uno cada vez, batiendo hasta que estén bien incorporados, rebañando las paredes del bol para mezclar todo bien. Cuando la mezcla esté lista, añade las frambuesas, da un par de vueltas con la espátula para que se distribuyan bien, y echa todo el relleno de queso en el molde.

Mete en la base del horno un molde con agua hirviendo, cuyo vapor servirá para ayudar a que no se agriete el pastel.

Coloca el molde en una bandeja a media altura, sin usar ventilador, y hornea entre 80 y 100 minutos, o hasta que veas que al presionar la parte superior ésta ya ha adquirido firmeza, y únicamente el centro está un poco “tembloroso”.

Deja el pastel en su molde, apaga el horno, abre ligeramente la puerta, y deja que el pastel enfríe por completo dentro del horno. Una vez que esté a temperatura ambiente, mételo en la nevera unas horas, o mejor hasta el día siguiente.

Desmóldalo en el momento de servir, y decóralo esparciendo por encima el resto de frambuesas. Puedes acompañar, si lo deseas, de un coulis de frambuesas.

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Bizcocho jugoso de manzana y canelaEn verano no dejan de apetecerme las cosas dulces, lo reconozco. Pero sí es cierto que me apetecen de otra forma. Para mí, pocas cosas hay tan reconfortantes como cortar un buen trozo de bizcocho y mojarlo en mi colacao. Y ahora que estoy controlando bastante lo que como, es que sueño con esa imagen. Imagino el tiempo exacto que debo dejarlo introducido en el líquido, para que quede bien empapado y sin embargo no llegue a romperse. Visualizo el rápido ascenso del vaso a mi boca, cuidando de que ninguna gota me caiga encima y que la pieza llegue sana y salva a destino, sin deshacerse por el camino. Y casi paladeo el placer inmenso del sabor… mmmmmm, ooohhhhhh, con esos leves matices de limón, o de vainilla, o tal vez alguna especia un poco más atrevida como la nuez moscada…

Pues no. En verano no puedo, ea. He desterrado los bizcochos a los fríos fines de semana de invierno, en que me los planteo como un merecido premio a una dura semana de trabajo. Y sin embargo, soy demasiado débil ante la tentación, y por las noches, cuando hace ya casi dos horas que he cenado, me sobreviene el momento de tortura pensando en algo dulce, por caridad, que alguien me dé algo dulce… Miro implorante a Mr Foodmusic, que se encoge de hombros diciéndome con la mirada: “sólo hay un poco de chocolate en la despensa”. Not enough! Ni de lejos puede el chocolate saciar mi ataque de gula diabética.

Así que decido, a veces y sólo a veces, que mi auto-tortura psicológica es peor que los gramos que echo en mis caderas, más o menos eliminables con un rato en la cinta del gimnasio. Y me regalo con algo como esta tarta. No es un bizcocho esponjoso, nacido para chupar ávidamente el colacao de mi taza, pero me apaña que no veas la crisis de ansiedad.

Esta pequeña maravilla es un bizcocho con corazón de manzana súper jugoso y con un delicioso sabor a canela, ni muy dulce ni muy poco, en su punto justo, y nacido para saciar mi necesidad de glucosa en sangre. No me consideréis perversa si os cuento cómo está si lo sirves con una gran bola de helado. O caliente, bañado por unas natillas inglesas…

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Ingredientes

Para la masa

  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos a temperatura ambiente
  • 100 g de almendra molida (en polvo)
  • 75 g de azúcar
  • 50 g de harina de repostería
  • 1 cucharadita de levadura en polvo

Para el relleno de manzanas

  • 3 manzanas reineta
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 35 g de azúcar

Elaboración

Poner a calentar el horno a 180ºC.

Coger un molde desmontable antiadherente de 20 cm y poner una hoja de papel de horno sobre la base. Montar el molde pillando el papel, de modo que no se mueva cuando pongamos la masa sobre él. Engrasar ligeramente las paredes.

Con una batidora de varillas o un stand mixer, mezclar el azúcar con la mantequilla hasta que adquiera una consistencia ligera, muy aireada y de color más claro. Añadir un huevo sin dejar de batir, y cuando esté bien incorporado, añadir el segundo huevo.

Cuando la mezcla sea homogénea, añadir la almendra molida, y cuando esté bien incorporada, retirar la batidora o sacar el bol del stand mixer.

Mezclar la harina con la levadura y remover bien. Tamizar sobre el bol, y mezclar delicadamente con una espátula o cuchara, dejando de remover en cuanto se haya incorporado la harina y no se vean grumos.

Extender cuidadosamente la mitad de la masa en el molde, ayudándose de una espátula de codo, una espátula de silicona, o de una cuchara. La masa es un poco pegajosa y costará distribuirla, pero con un poco de paciencia y de maña se conseguirá hacer una capa más o menos uniforme. Es más fácil si vas poniendo pegotitos, y cuando los tengas todos sobre la base, los extiendes.

Rallar la manzana, o cortarla en láminas finas si se prefiere apreciar la textura, y disponerla sobre la masa. Esto hay que hacerlo en el momento y lo más rápidamente posible, para evitar que se oxide.

Mezclar el azúcar restante con la canela y espolvorear sobre la manzana. Aplastar ligeramente con los dedos, para que la capa de manzana sea algo compacta y se pueda extender bien sobre ella el resto de la masa.

Cubrir con el resto de la masa, distribuyéndola también en pegotitos y cuidando de no levantar el azúcar con canela, y después alisarlo todo, llegando bien a los bordes.

Poner en una rejilla en el horno de forma que el molde quede ubicado a media altura. Hornear durante 50 minutos, o hasta que se vea que se ha dorado y que al pinchar un alfiler largo sale limpio.

Enfriar sobre una rejilla diez minutos, y desmoldar con cuidado en cuanto pase este tiempo.

Si te gusta, puedes espolvorear con azúcar glas.

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Tarta de requesón y moras

Tarta de requesón y morasEsta es una gran receta extraída del que es ahora mismo mi libro de cocina favorito, Tapas Revolution. Sí, ya sé que estoy muy pesadita, pero no puedo dejar de maravillarme ante los recetones que recoge Omar Allibhoy. Creo que voy a tener que dejar de publicar sus recetas, porque si voy por este camino, voy a ir sacando todas en el blog, y no es plan.

En esta ocasión, el chef nos trae una receta facilísima (sin exagerar, nivel principiante) con un resultado genial, que ha cosechado grandes alabanzas nuevamente en la última comida de amigos. Es como una quesada, jugosa, y refrescante si se sirve fría, con un buen punto de dulzor (los que no sean muy dulceros, que rebajen sólo 25 g de azúcar).

Ni que decir tiene, que podéis obviar las moras, o bien sustituirlas por fresas, frambuesas, cerezas… Igualmente, podéis usar cualquier queso fresco que os guste, incluyendo queso tipo Philadelphia, aunque yo no lo haría solo con ese queso, pues quedaría una tarta demasiado densa.

Pues eso, os dejo este dulce regalo para comenzar la semana. Le he incluido una salsa rápida de frambuesa, que le va de maravilla. Ya me contaréis…

Ingredientes

  • 150 g de requesón
  • 150 g de quark
  • 3 huevos L
  • 200 ml de nata para cocinar (17% M.G.)
  • 200 g de azúcar
  • 100 g de moras
  • Azúcar glas (opcional)

Salsa

  • 1/3 de bote de mermelada de frambuesa Hero
  • 1 taza de agua
  • ½ taza de azúcar

Elaboración

Precalienta el horno a 180ºC.

Engrasa un molde con mantequilla. Puedes usar un molde desmontable de entre 20 y 25 cm de diámetro, o bien un molde de loza para servir la tarta en el mismo.

Pon en un bol grande el requesón, el quark, los huevos, la nata y el azúcar, y mezcla con la minipimer o con una batidora de varillas lo justo para mezclar todo. Más o menos medio minuto.

Vierte la mezcla en el molde y esparce las moras por encima.
Si eres muy golos@, puedes espolvorear un poco de azúcar por encima, antes de hornear, de modo que se caramelice.

Mete en el horno durante 45 minutos, o hasta que al introducir un cuchillo o pincho en el centro salga limpio.

Saca del horno y deja enfriar antes de desmoldar. Si lo deseas, espolvorea con azúcar glas antes de servir.

La salsa

Mientras cuece la tarta, prepara la salsa: pon en un cazo el agua y el azúcar, y deja hervir unos minutos hasta que haya espesado ligeramente.

Añade la mermelada y deja cocer un minuto más.

Pasa todo por un colador para quedarte sólo con el jarabe. Si necesitas que sea más denso, pon a reducir sólo el jarabe de frambuesa, hasta que coja la consistencia deseada.

Deja enfriar y sírvelo con la tarta.

Tarta mousse de limón (Thermomix)

Tarta mousse de limónEsta es una de esas tartas que siempre salen bien, y que gusta a todo el mundo, ya que no es excesivamente dulce y es refrescante tras una copiosa comida. Es quizá un poco laboriosa, en el sentido de que hay que dar varios pasos de forma independiente, no consiste en ir añadiendo ingredientes, pero merece la pena. La receta está tomada del nº 40 de la revista Thermomix, y tras haberla hecho un par de veces, os dejo la receta original y os pongo mis cambios más abajo (Por cierto, la foto es malísima, pero es que si no la hago a tiempo con el móvil, se la comen el puñado de carpantas que me rodeaban en ese momento!!! 🙂

Ingredientes

250 gr de galletas
75 gr de mantequilla
Para la mousse
6 hojas de gelatina grandes
150 gr de azúcar
La piel de un limón sin nada de blanco
250 gr de nata con 35% MG
50-100 gr de zumo de limón
3 huevos (separadas las claras de las yemas)
1 pizca de sal
4-5 cucharadas de mermelada de albaricoque
1 chorrito de caramelo líquido

Elaboración

Prepara un molde desmontable antiadherente de 24 cm. Si es metálico, fórralo con film o papel de horno.

Sumerge la gelatina en un bol con agua fría un mínimo de 5 minutos para hidratarla. En el vaso limpio y seco pulveriza el azúcar y la piel de limón, 30 segundos, velocidad progresiva 5-10. Retira a un bol y reserva.

Coloca la mariposa. Vierte la nata y móntala a velocidad 3,5. Pon en un bol y mete en nevera. Retira la mariposa.

Pon en el vaso las galletas y la mantequilla y programa 2 min/ 37º /vel 4. Cubre el fondo del molde, compacta con una ligera presión, y guarda en la nevera. Aclara el vaso.

Calienta el zumo en el microondas. Vierte en un bol y añade la gelatina. Remueve para disolverla y reserva.

Coloca la mariposa en las cuchillas. Pon el azúcar con piel de limón y las yemas. 5 minutos / 80º / vel 3,5

Incorpora la gelatina disuelta en el zumo reservado y mezcla 10 seg / vel 3,5. Retira a un bol grande y reserva. Lava bien el vaso y la mariposa.

Pon la mariposa en las cuchillas. Vierte las claras, la sal y unas gotas de zumo de limón. Móntalas a punto de nieve 5 min / vel 3,5

Mientras, mezcla la crema de yemas y limón con la nata reservada. Añade la mitad de las claras montadas, y luego la otra mitad, moviendo la espátula de abajo hacia arriba con movimientos envolventes. Vierte la mezcla en el molde y deja reposar al menos 4 h. o bien meter en el congelador.

Calienta la mermelada con unas gotas de zumo de limón en el microondas y cuélala.  Cubre la superficie de la tarta ya cuajada. Hay que hacerlo muy rápido, ya que al estar fría la mermelada se solidificará enseguidaDesmolda y decora con caramelo líquido.

A mi manera:

Yo prefiero montar las claras a punto de nieve con una batidora de varillas, pues quedan mucho mejor y además no tengo que limpiar el vaso nuevamente, lo que alarga el tiempo de preparación de la receta.

Es muy importante que la tarta esté bien fría antes de ponerle la mermelada, pues de lo contrario se mezclará con la misma y perderá toda la estética. Recomiendo hacer la tarta el día antes de consumirla.

En lugar de limitarme a poner la mermelada colada sobre la tarta, prefiero ablandar 2 hojas de gelatina grandes o 3 pequeñas durante 5 minutos en un cuenco con agua, y añadirlas después a la mermelada caliente ya colada con un poco de agua, unos 75 ml. Remover bien, y verter cuidadosamente sobre la tarta (yo prefiero hacerlo sobre una cuchara colocada casi rozando la tarta, de modo que el chorro no perfore la mouse). De este modo se forma una capa uniforme que luego se solidifica y tiene un aspecto más “profesional”.

Al decorar con el caramelo, y para que quede bien, hay que desmoldar sin quitar la base (quitamos sólo el aro), y sujetando la tarta con la mano izquierda, echar el caramelo con la derecha, encima del fregadero, de forma que podamos hacer movimientos amplios de lado a lado. O bien colocamos en una rejilla y así conservamos las dos manos libres. Si lo hacemos sobre el plato de servir, el caramelo que cae fuera de la tarta se resbala muy poco estéticamente hacia el borde de ésta. Más fácil aún si utilizamos un biberón, pues el hilo de caramelo será aún más estético.