Tarta de queso y frambuesas

Tarta de queso y frambuesas

Lo sé. Este no es el mejor momento. Sé que algunos, y sobre todo algunas, me vais a odiar. Y lo entiendo. Yo misma también ando liada con la dieta para perder los tres kilos que he agarrado estas fiestas, y que no se van ni con agua caliente. Y encima, después de tanto tiempo sin publicar nada, ahora salgo con éstas.

Pero es que las tartas de queso están taaaaaaaaaaaaaaaaaan buenas!!!! Y cuando te tiras toda la semana a base de ensaladas y cosas a la plancha, el fin de semana, o te das un gustillo, o te pegas un tiro.

Y esta tarta está riquísima. Me encanta el sabor de la galleta de la base, que tengo que hacer bien gruesa a petición insistente de Mr Foodmusic, y la cremosidad y untuosidad del queso. Particularmente, no me gustan las cosas demasiado dulces, y esta tarta es un ejemplo del punto que me encanta conseguir, ligeramente dulce pero sin llegar a ser empalagoso.

Lo importante es asegurarte de que no te pasas de cocción. Debes parar cuando al mover el molde se nota un ligero temblor en el centro del relleno. Si apagas el horno cuando has llegado a ese punto, y dejas que la tarta se enfríe en el horno entreabierto, te quedará deliciosamente jugosa y ligera. ¿Quieres intentarlo?

Tarta de queso y frambuesas

Tarta de queso y frambuesas

Ingredientes

Para la base de galleta

  • 200 g de galletas Digestive
  • 100 g de mantequilla sin sal fundida

Para el pastel de queso

  • 1 tarrina de 250 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 1 tarrina de quark
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 120 g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 100 g de frambuesas, más extra para decorar

Elaboración

Coge un molde desmontable de 20 cm y cúbrelo con papel de horno, engrasando ligeramente las paredes.

Pon las galletas en un robot de cocina y tritúralas hasta que formen migas pequeñas. Échalas en un bol y añade la mantequilla fundida. Mezcla bien hasta que esté todo homogéneo, y cubre la base del molde, presionando ligeramente para igualar la superficie, y mete en el frigorífico al menos media hora.

Mientras, precalienta el horno a 160ºC, y prepara el relleno de queso.

Mezcla el queso crema, el quark, la esencia de vainilla y el azúcar hasta que esté todo bien integrado en una crema suave y homogénea. Añade entonces los huevos, uno cada vez, batiendo hasta que estén bien incorporados, rebañando las paredes del bol para mezclar todo bien. Cuando la mezcla esté lista, añade las frambuesas, da un par de vueltas con la espátula para que se distribuyan bien, y echa todo el relleno de queso en el molde.

Mete en la base del horno un molde con agua hirviendo, cuyo vapor servirá para ayudar a que no se agriete el pastel.

Coloca el molde en una bandeja a media altura, sin usar ventilador, y hornea entre 80 y 100 minutos, o hasta que veas que al presionar la parte superior ésta ya ha adquirido firmeza, y únicamente el centro está un poco “tembloroso”.

Deja el pastel en su molde, apaga el horno, abre ligeramente la puerta, y deja que el pastel enfríe por completo dentro del horno. Una vez que esté a temperatura ambiente, mételo en la nevera unas horas, o mejor hasta el día siguiente.

Desmóldalo en el momento de servir, y decóralo esparciendo por encima el resto de frambuesas. Puedes acompañar, si lo deseas, de un coulis de frambuesas.

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Bizcocho jugoso de manzana y canelaEn verano no dejan de apetecerme las cosas dulces, lo reconozco. Pero sí es cierto que me apetecen de otra forma. Para mí, pocas cosas hay tan reconfortantes como cortar un buen trozo de bizcocho y mojarlo en mi colacao. Y ahora que estoy controlando bastante lo que como, es que sueño con esa imagen. Imagino el tiempo exacto que debo dejarlo introducido en el líquido, para que quede bien empapado y sin embargo no llegue a romperse. Visualizo el rápido ascenso del vaso a mi boca, cuidando de que ninguna gota me caiga encima y que la pieza llegue sana y salva a destino, sin deshacerse por el camino. Y casi paladeo el placer inmenso del sabor… mmmmmm, ooohhhhhh, con esos leves matices de limón, o de vainilla, o tal vez alguna especia un poco más atrevida como la nuez moscada…

Pues no. En verano no puedo, ea. He desterrado los bizcochos a los fríos fines de semana de invierno, en que me los planteo como un merecido premio a una dura semana de trabajo. Y sin embargo, soy demasiado débil ante la tentación, y por las noches, cuando hace ya casi dos horas que he cenado, me sobreviene el momento de tortura pensando en algo dulce, por caridad, que alguien me dé algo dulce… Miro implorante a Mr Foodmusic, que se encoge de hombros diciéndome con la mirada: “sólo hay un poco de chocolate en la despensa”. Not enough! Ni de lejos puede el chocolate saciar mi ataque de gula diabética.

Así que decido, a veces y sólo a veces, que mi auto-tortura psicológica es peor que los gramos que echo en mis caderas, más o menos eliminables con un rato en la cinta del gimnasio. Y me regalo con algo como esta tarta. No es un bizcocho esponjoso, nacido para chupar ávidamente el colacao de mi taza, pero me apaña que no veas la crisis de ansiedad.

Esta pequeña maravilla es un bizcocho con corazón de manzana súper jugoso y con un delicioso sabor a canela, ni muy dulce ni muy poco, en su punto justo, y nacido para saciar mi necesidad de glucosa en sangre. No me consideréis perversa si os cuento cómo está si lo sirves con una gran bola de helado. O caliente, bañado por unas natillas inglesas…

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Ingredientes

Para la masa

  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos a temperatura ambiente
  • 100 g de almendra molida (en polvo)
  • 75 g de azúcar
  • 50 g de harina de repostería
  • 1 cucharadita de levadura en polvo

Para el relleno de manzanas

  • 3 manzanas reineta
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 35 g de azúcar

Elaboración

Poner a calentar el horno a 180ºC.

Coger un molde desmontable antiadherente de 20 cm y poner una hoja de papel de horno sobre la base. Montar el molde pillando el papel, de modo que no se mueva cuando pongamos la masa sobre él. Engrasar ligeramente las paredes.

Con una batidora de varillas o un stand mixer, mezclar el azúcar con la mantequilla hasta que adquiera una consistencia ligera, muy aireada y de color más claro. Añadir un huevo sin dejar de batir, y cuando esté bien incorporado, añadir el segundo huevo.

Cuando la mezcla sea homogénea, añadir la almendra molida, y cuando esté bien incorporada, retirar la batidora o sacar el bol del stand mixer.

Mezclar la harina con la levadura y remover bien. Tamizar sobre el bol, y mezclar delicadamente con una espátula o cuchara, dejando de remover en cuanto se haya incorporado la harina y no se vean grumos.

Extender cuidadosamente la mitad de la masa en el molde, ayudándose de una espátula de codo, una espátula de silicona, o de una cuchara. La masa es un poco pegajosa y costará distribuirla, pero con un poco de paciencia y de maña se conseguirá hacer una capa más o menos uniforme. Es más fácil si vas poniendo pegotitos, y cuando los tengas todos sobre la base, los extiendes.

Rallar la manzana, o cortarla en láminas finas si se prefiere apreciar la textura, y disponerla sobre la masa. Esto hay que hacerlo en el momento y lo más rápidamente posible, para evitar que se oxide.

Mezclar el azúcar restante con la canela y espolvorear sobre la manzana. Aplastar ligeramente con los dedos, para que la capa de manzana sea algo compacta y se pueda extender bien sobre ella el resto de la masa.

Cubrir con el resto de la masa, distribuyéndola también en pegotitos y cuidando de no levantar el azúcar con canela, y después alisarlo todo, llegando bien a los bordes.

Poner en una rejilla en el horno de forma que el molde quede ubicado a media altura. Hornear durante 50 minutos, o hasta que se vea que se ha dorado y que al pinchar un alfiler largo sale limpio.

Enfriar sobre una rejilla diez minutos, y desmoldar con cuidado en cuanto pase este tiempo.

Si te gusta, puedes espolvorear con azúcar glas.

Bizcocho jugoso de manzana y canela

Peras al vino

Peras al vinoSi hay un postre típico de la gastronomía española, que sale bien a la primera, gusta a todos, y se hace sin complicaciones y en un tiempo récord, ese postre es las peras al vino. Una auténtica delicia que, gracias a la variedad de peras que tenemos hoy en día en los mercados, puede hacerse durante todo el año.

Para mí, es la receta perfecta cuando has abierto una botella de vino para cocinar cualquier cosa que requería sólo “un vasito”, o para aprovechar el vino que ha sobrado en una comida familiar. Pero sobre todo, es un recurso fantástico cuando tienes invitados y quieres quedar bien sin darte una paliza en la cocina.

Ingredientes

  • 6 peras
  • 1 botella de vino dulce Pedro Ximénez
  • 200 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • La piel de una naranja

Elaboración de las peras al vino

Lava bien las peras, y pélalas, dejando el tallo para poder manipularlas.

Rebana la base de cada pera para que se sostenga con facilidad, y ponlas en una cazuela del tamaño adecuado como para que queden ni muy apretadas ni muy sueltas.

Añade el vino, el azúcar, la canela, y la piel de naranja, y lleva a ebullición. Cuando rompa a hervir, baja la temperatura, tapa el cazo, y deja cocer a fuego lento durante 20 -30 minutos, girándolas de vez en cuando, hasta que veas que están listas. Lo sabrás pinchando una pera hasta el corazón, y comprobando que la carne está tierna, pero aún firme.

Déjalas enfriar por completo en el vino (las puedes dejar durante la noche), para que los sabores se fusionen perfectamente.

Al día siguiente, retíralas de la cazuela y deja reducir el vino hasta que coja un poco de densidad, con un punto almibarado.

Están deliciosas servidas frías, con un poco de salsa, y una bola de helado de vainilla.

Puedes hacer una buena cantidad de peras y conservarlas, colocándolas en botes esterilizados, cerrando bien las tapas, y dejando hervir 10 minutos. Se mantendrán aproximadamente medio año.

Notas:
Este postre puede hacerse también con vino blanco y vino tinto. No es necesario usar un vino caro para que quede perfecto, y podemos aprovechar sin problema los vinos que hayan sobrado en una comida o cena.

Puedes darle un toque extra de aroma si usas un poco de anís estrellado, clavo, cardamomo, o vainilla.

Peras al vino

Tortitas de arándanos con jarabe de arce

(Para ocho unidades)

Tortitas de arándanos con jarabe de arceQuizá esta sea una de mis despedidas (porque tengo que despedirme varias veces, con una no me llega) de todo ese universo de maravillosas cosas dulces que pueblan mis libros de cocina. Muffins, bundtcakes, cremas, brioches, tartaletas, layer cakes… ufff, para mí es más difícil dejar el dulce que dejar de fumar.

Pero no queda más remedio. Tener un blog gastronómico engorda, al menos a las que no tenemos un metabolismo privilegiado. Y ante la súbita entrada del buen tiempo y la llegada de la primavera, mis kilos de más están rasgándose las vestiduras, básicamente porque éstas se rompen solas si hago movimientos bruscos, o simplemente si hincho demasiado mis pulmones.

Aunque reconozco que lo peor es llegar a Málaga en verano, donde viven mis padres, y enfrentarme a su mirada desaprobadora y al comentario: “pero hija, cómo te has puesto”. Mola ¿eh? En ese momento es cuando la realidad cae con un peso aplastante sobre mi cerebro, y no me queda más remedio que admitir que estoy como una foca, y que una cena rica tras doce horas de trabajo ayuda a poner un poquito de placer en mi día a día, pero destroza mis posibilidades de llevar pantalones cortos en agosto.

Así que, mientras los dos carpantas con los que vivo se han zampado una cena de campeonato, yo me he conformado con una ensalada caprese, y empiezo a soltar lastre con una de las rectas dulces que tenía archivadas. A ver si, a base de no engordar yo y sí engordar vosotros, consigo que la cosa se equilibre un poco.

Y es que estas tortitas engordan, sí, como todas las tortitas. Pero están taaaaaaaan buenas… Son un poquito diferentes de las tortitas a las que estáis habituados, pues quedan más esponjosas, y la fruta les da un punto muy refrescante y ligero. Yo las tomo con jarabe de arce, pero podéis tomarlas con miel, nata, mermelada… Cuanto más les echéis mejor. Ahí, bien de jarabe, no os cortéis, que yo os lo agradeceré en el alma 

Ingredientes:

  • 4 huevos
  • 180 g de harina
  • 2 cucharaditas rasas de levadura en polvo
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 200 ml de leche
  • 1 cajita de arándanos

Elaboración:

Separa las claras de las yemas, y bate las primeras a punto de nieve suave con un pellizco de sal.

Mezcla la harina con la levadura y el azúcar. Remueve bien y tamiza en un bol grande.

Añade las yemas de huevo y la leche, y bátelo todo bien. Cuando esté bien mezclado, añade las claras incorporándolas en tres veces usando una espátula, con suaves movimientos envolventes.

Pon un trocito de mantequilla en una sartén, y cuando esté caliente echa un cucharón sopero de masa. Distribuye sobre la misma unos cuantos arándanos, empujándolos un poquito al fondo. Cuando la cara en contacto con la sartén esté dorada, dar la vuelta y hacer por el otro lado.

Servir con el jarabe de arce o cualquier otro acompañamiento que te guste. Y si te gusta la canela, añádela a gusto.

¿Y lo que te van a querer en casa cuando les prepares este desayuno?

Ahora, la cruda realidad: ponte el chándal y tus mejores zapatillas, y corre al menos 40 minutos o practica una hora de kick boxing. ¿O qué te pensabas?

 

Muffins de fresa, manzana y almendra de What Katie Ate

Muffins de fresa, manzana y almendraMe encanta esta combinación de fruta y almendras en esta receta adaptada de Katie Quinn Davies en su libro What Katie Ate. El resultado son unos muffins que no forman copete (aunque he de reconocer que me extraña que use harina con levadura, y además le añada levadura en polvo. Tal vez peque por exceso, la próxima vez lo confirmaré), pero que sin embargo están cargados de sabor y son sumamente jugosos, llenos de deliciosos aromas gracias a la fruta, la canela, vainilla y limón. Aromas que se reparten por toda la casa de una forma maravillosa…

Ya tengo ganas de hacer variaciones, sustituyendo el agua por leche, y usando arándanos, moras, grosellas, orejones infusonados en ron….. Son, ciertamente, unos de los muffins que más me han gustado!

Ingredientes

  • 120 g de mantequilla un poco atemperada pero aún fresca
  • 130 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 2 huevos de corral
  • 65 g de almendra molida
  • 1 ½ cucharaditas de canela en polvo
  • Ralladura de medio limón
  • Un pellizco de sal fina
  • 180 ml de agua templada
  • 180 g de harina
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1 manzana reineta o fuji
  • 6 fresas grandes, cortadas en cuartos
  • 50 g de almendras en láminas
  • Azúcar moreno para espolvorear

Elaboración

Precalienta el horno a 200º C sin ventilador

En la Kitchen Aid o similiar, crema la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una masa esponjosa y aireada.

Incorpora el extracto de vainilla.

Incorpora los huevos, uno cada vez.

Añade la almendra molida, la canela, la ralladura de limón y la pizca de sal, y mezcla bien hasta que esté todo bien incorporado.

Añade el agua. Al batir es posible que se corte la masa. Es normal, y se corregirá luego al añadir la harina.

Aparte, mezcla bien la harina y la levadura, y tamízala sobre la masa en dos partes, incorporando cuidadosamente con una espátula, nunca con la batidora. En cuanto la primera parte de harina esté prácticamente incorporada, echar el resto de harina, y parar de mezclar en cuanto no se vea ya ningún grumito blanco.

A continuación, pela la manzana, córtala en cuartos, retira el corazón, corta los cuartos en láminas de medio cm, y apilándolas, córtalas en cuadritos pequeños. Añade la manzana a la masa mezclando con cuidado.

Engrasa un molde de muffins (yo uso spray desmoldante, lo cual permite trabajar muy rápido) y coloca una cápsula grande en cada espacio.

Ayudándote de un porcionador de helado, pon la misma cantidad de masa en cada cápsula, de forma que llenes las 2/3 partes.

Coloca dos trozos de fresa en cada muffin, espolvorea con almendra en láminas, y con azúcar moreno.

Hornea 30 minutos. Comprueba que están hechos insertando un pincho en el centro y viendo que sale limpio, y si ya están listos, sácalos del horno y déjalos enfriar en su molde 10 minutos.

Pasado este tiempo, sácalos del molde y deja que terminen de enfriar.

Si los guardas en un recipiente hermético, te durarán toda la semana. Pero no creo que duren más de dos o tres días.

Bizcocho de requesón

Bizcocho de requesónEste fin de semana hice una receta de tarta de queso y chocolate que venía recomendadísima por la autora, y no es que fuera un fiasco (la receta queda perfecta, pero el resultado es una tarta demasiado densa y cremosa, que no es muy de nuestro agrado), pero tampoco nos emocionó. Así que nos comimos un trozo cada uno, y el resto la llevé a la oficina. Y me quedé sin receta dulce para publicar 😦

Así que rebuscando en mis archivos, me he encontrado con esta receta, una de esas que apuntas en trocitos de papel y se quedan luego incordiando en los cajones, que salió deliciosa, y que por alguna razón aún no había publicado. Las fotos son antiguas, y por eso no podéis ver el corte del bizcocho: cuando las hice era una auténtica novata en esto del blogging y no caía en esos detalles. No es que ahora sea una experta, ni mucho menos, pero una va aprendiendo y tratando de mejorar cada día.

Así que aquí os dejo con una receta de bizcocho con un delicioso sabor a requesón, y un suave perfume de limón, perfecto para una merienda como las de antes…

Ingredientes

  • 175 g de mantequilla, más algo de mantequilla extra para engrasar el molde
  • 200 g de harina
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • 350 g de requesón
  • 350 g de azúcar
  • 3 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Ralladura de dos limones
  • 3 cucharadas de zumo de limón

Elaboración

Precalienta el horno a 180º C.

Engrasa y enharina un molde de 25 x 15 cm.

En un bol, mezcla bien la harina, la levadura y la sal.

Con unas varillas eléctricas, una Kitchen Aid o similar, crema la mantequilla, el requesón y el azúcar hasta que obtengas una masa suave y cremosa.

Sin dejar de batir, incorpora los huevos, uno a uno. No incorpores un huevo hasta que no hayas integrado bien el anterior.

Añade por último el extracto de vainilla, y la ralladura y zumo de limón, y mezcla bien.

Para la máquina, retira las varillas y tamiza la harina sobre la mezcla en tres veces, incorporándola bien con una espátula, con movimientos suaves y envolventes (sin batir) para no perder el aire que se ha incorporado a la masa.

Trabaja la masa suavemente hasta que no veas grumos de harina, y en cuanto eso ocurra deja de remover, y vierte todo en el molde.

Hornea entre 50 y 60 minutos, y si ves que se empieza a poner demasiado dorado, tapa el bizcocho con papel de aluminio. Antes de sacar del horno, introduce una aguja larga en el bizcocho y mira si al sacarla sale limpia. Si es así, el bizcocho está listo. Si arrastra un poco de masa, déjalo cinco minutos más y vuelve a comprobar al cabo de ese tiempo.

Al sacar el molde del horno, ponlo sobre una rejilla durante 15 minutos. Después, pasa con cuidado un cuchillo por las cuatro caras para separar bien el bizcocho del molde. Sácalo, y déjalo en la rejilla para que termine de enfriarse del todo.

Está delicioso tal cual, pero más aún si preparas un coulis sencillo de frambuesa, poniendo a calentar mermelada de frambuesa con un poco de agua, y colándola después para retirar todas las pepitas.

Chupitos indecentes de chocolate

Chupitos indecentes de chocolateRecuerdo que hice este postre por primera y única vez en medio de un nivel de estrés bastante habitual en mí cuando me meto en camisas de once varas: Era el tercer encuentro de bloggers organizado por Carmen, de Recetas de Tía Alia. Yo había confirmado mi asistencia y dije que llevaría un plato dulce. Y cuando me quise dar cuenta, la fecha estaba casi encima, y tenía a Carmen al teléfono preguntándome cuál iba a ser mi postre, pues yo era la única que faltaba por dar el nombre de su plato. ¡Tierra trágame! Así que, para salir del paso, y pensando que podría ser una solución sencilla y vistosa, pensé que sería buena idea hacer unos vasitos de chocolate, y en un arrebato de gilipollez ingenio le dije que haría unos Chupitos indecentes de chocolate (que, como podéis imaginar, no había hecho en mi vida).

Así que ahí me veis, la tarde antes del encuentro, con todos mis libros de repostería abiertos de par en par, y el portátil en la mesa de la cocina, buscando desesperadamente una receta que pudiera encajar con el prometedor título de mi postre. Y nada. Nada de nada. No encontraba lo que estaba buscando. Hice un intento con una receta que no me terminaba de convencer, y acabó en desastre. Así que me puse el mandil de Escarlata O’Hara y me dije a mí misma: “Mañana será otro día, y durmiendo te vendrá la inspiración”. Lo que yo te diga.

Y ahí estoy, la mañana del sábado, con una angustia total, intentando hacer algo decente. Yo, que no tengo ni idea de repostería y que en mi vida he hecho unas natillas. Y tras otro intento fallido, decidí que no iba a encontrar la receta que buscaba, y que el postre me lo tendría que inventar yo.

Tenía un montón de chocolate Valor en gotas. Y también tenía una gran bolsa de galletas speculoos desmenuzadas Lotus (Makro, I love you!), así que vi la luz y corrí al Supercor de la esquina a comprar una caja de frambuesas, y mermelada de frambuesa.

IngredientesLo siguiente fue buscar una buena receta de mousse de chocolate, y como quería asegurar, me fui al libro de Julia Child, la de Julie y Julia, y el resto fue improvisado de una forma totalmente apresurada. Pero lo que tiene la suerte del principiante, los chupitos quedaron ricos y bien presentados, y acabaron siendo elegidos como el mejor postre del encuentro.

Y luego vino la tragedia: tantas vueltas le había dado al tema del postre, que al final, cuando quise escribir la receta para publicarla, no me acordaba ni de cómo la había hecho. Así que el postre se quedó en el olvido, muy a mi pesar, y con la vergüenza de ser la única que no había publicado su receta en el Facebook del encuentro.

Y mira por dónde, hace un par de semanas, echando un vistazo al libro de Julia Child, recordé que era de ahí de donde había sacado la base del postre, y ya se me vino todo a la cabeza.

¡Por fin! Así que hice la receta de nuevo, para comprobar que todo salía como la vez anterior, y le añadí un poco de nata montada para redondearlo. Et voila! Sigue siendo un pedazo de postre para golosos irredentos, ideal para celebraciones con familia y amigos. Así que, después de tanto tiempo, publico esta receta, y mira por dónde Coulis de Limón va y se saca de la manga un Concurso de Recetas en Vasito. Vamos, conjunción astral total….

Ingredientes

Para la mousse

  • 4 huevos, separadas claras de yemas
  • ¾ de taza (de las de medir) de azúcar muy fino
  • ¼ de taza de Cointreau
  • 170 g de chocolate al 70% de cacao, troceado
  • 170 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • Sal
  • 1 cucharada (de las de medir) de azúcar

Para el resto

  • Medio bote de mermelada de frambuesas
  • 1 sobre de gelatina neutra
  • Galletas speculoos Lotus desmenuzadas (a la venta en Makro)
  • 250 ml de nata para montar (al menos 35% de materia grasa)
  • 70 gr de azúcar glace
  • 1 cajita de frambuesas

Elaboración

Empezamos por echar la mermelada en el vaso de la batidora y batir bien, para que se rompan las pepitas. Añadir un chorrito de agua y batir nuevamente, para conseguir una textura más fluída.

Preparar medio sobrecito de gelatina siguiendo las instrucciones, y añadir a la mermelada, mezclando bien.

Repartir la mermelada en los vasitos, a modo de base del postre, intentando distribuirla con cuidado para que no caigan gotas en las paredes de los vasos.

Hacer la mousse de chocolate:

Si el azúcar que tienes es normal, pon el azúcar para la mousse en la Thermomix o en el robot de cocina, y tritura hasta que se quede muy fina, casi como el azúcar glace.

Con una batidora de repostería, en un bol preferentemente de cristal, nuca de plástico, bate las yemas de huevo y el azúcar hasta que la mezcla sea espesa, de color pálido, y que forme una especie de cinta cuando levantas las varillas y la dejas caer.

Añade el Cointreau y bate nuevamente.

Pon un poco de agua a hervir en un cazo, y cuando rompa el hervor, baja un poco el fuego, y encaja el bol en el cazo, sin que apenas llegue a tocar el agua. Continúa batiendo durante 3 ó 4 minutos hasta que la mezcla esté esponjosa y casi demasiado caliente como para tocarla con los dedos.

Saca el bol del cazo, y encájalo en otro bol lleno de agua fría, para enfriar la mezcla, sin dejar de batir, de modo que vuelva a coger el punto de cinta, más o menos la consistencia de una mayonesa.

Pon el chocolate en un bol, y encájalo en un cazo de agua hirviendo, sin que el agua toque el bol del chocolate. Remueve hasta que casi se haya disuelto todo, y añade la mantequilla. Continúa removiendo hasta tener una crema suave.

Añade esta mezcla a la de yemas y azúcar, y mezcla bien.

En un bol que no sea de plástico y sin ningún resto de grasa, pon las cuatro claras de huevo con un pellizco de sal, y bate con la batidora de repostería hasta que las claras hayan montado y formen picos suaves cuando levantes las varillas.

Espolvorea sobre ellas la cucharada de azúcar, y sigue batiendo hasta que se formen picos muy marcados.

Mezcla un cuarto de las claras montadas con la mezcla de chocolate, hasta integrar bien todo, y a continuación ve añadiendo claras, y mezclando suavemente con una espátula, con movimientos envolventes, para mantener la mayor cantidad de aire posible.

Montar los vasitos:

Distribuir la mousse entre todos los vasitos, cuidando de no manchar las paredes de los mismos, y de poner más o menos la misma cantidad en todos. Guardar los vasos en la nevera hasta el momento de servir.

Preparar la nata montada con los 250 ml de nata y los 70 gr de azúcar glacey estabilizarla con el otro medio sobre de gelatina. Reservar inmediatamente en la nevera en el bol, o en una manga pastelera hasta el momento de servir.

Justo antes de servir, poner una buena cucharada de galleta triturada sobre la mousse, y mover el vaso para que se distribuya bien en la superficie.

Sobre la galleta, y con una manga pastelera con boquilla rizada, hacer un top de nata montada, y decorar con dos o tres frambuesas. ¡Y a disfrutar!

Nota: el postre se puede montar con antelación, pero la galleta se humedecerá con la nata, y perderá el punto crujiente, que realmente aporta bastante a este postre.

El día antes se pueden dejar preparados los vasitos con la mermelada y la mousse, para que asiente mejor, de modo que al día siguiente sólo haya que montar la nata, que lleva muy poco tiempo, y terminar de montar el postre. Si vas a hacer eso, asegúrate de tapar bien los vasitos para que la mousse no coja sabores de la nevera.

Y lógicamente, si no tienes speculoos en casa, tenderás a caer en la tentación de usar otro tipo de galletas pero… NO ES LO MISMO!!! El maravilloso sabor caramelizado de estas galletas no tiene comparación, y es parte del secreto del éxito de este postre.

Bizcocho de anís de la señora Orlanda

Bizcocho de anís de la señora OrlandaCuando descubrí el mundo de los blogs, me quedé prendada Kanela y Limón (¿cómo no enamorarse de un blog como ese?), que desde la pantalla me mostraba un delicioso mundo de repostería con unas imágenes absolutamente cautivadoras.

Yo era una absoluta novata en temas reposteros, pero gracias a Cristina, y otros bloggers como ella, me voy soltando y voy haciendo mis pinitos. Y una de las primeras cosas que hice fue precisamente su Bizcocho de anís de la señora Orlanda, que se ha popularizado enormemente en las redes sociales, y que seguro que muchos de vosotros ya conocéis y seguramente habréis preparado.

Es sencillísimo de hacer, y tiene un sabor delicioso, así que en su momento hice la receta, que os pongo aquí abajo. Lo malo es que también hice la foto, con el móvil, pues aún no tenía mi cámara, y ni se me ocurrió partir el bizcocho para que se viera la miga. Cosas de principiante, pero nos proponemos aprender…

Como dice Cristina, no os lo perdáis. Es una auténtica delicia.

Ingredientes:

  • 4 huevos medianos
  • 100 ml de licor de anís
  • 50 ml de aceite de girasol o de oliva suave
  • 250 ml de leche
  • 400 g de azúcar
  • La ralladura de un limón
  • 400 g de harina de trigo (repostería o fuerza)
  • Un sobre de levadura química o polvos de hornear (Royal)
  • Azúcar glace para espolvorear

Preparación:

Poner a calentar el horno a 180ºC.

Mezclar la harina con la levadura.

En un bol grande, batir los huevos, y sin dejar de batir ir añadiendo poco a poco el resto de los ingredientes en el orden mencionado, dejando para el final la harina, que se irá añadiendo poco a poco, tamizándola, y teniendo cuidado de no batir demasiado, sólo lo justo para que se incorpore bien, de modo que no desarrolle el gluten y quede un bizcocho poco esponjoso.

Volcar la masa en un molde untado de mantequilla y espolvoreado de harina.

Meter en el horno entre 45 y 60 minutos (depende del molde que usemos, y de cómo nos guste de hecho el bizcocho).

Retirar y dejar enfriar 15 minutos, si puede ser sobre una rejilla, antes de desmoldar.

Espolvorear con azúcar glace.

Cocadas del Monasterio de Santa María del Socorro de Sevilla

CocadasEstos días atrás, durante mis vacaciones, compré un delicioso libro de recetas en la Feria del Libro de Ocasión de Marbella, en la que siempre encuentro muchas cosas interesantes y al final vuelvo cargada de libros de cocina y novelas de buenos autores.

En este caso, el libro de Los Dulces de Convento de este monasterio me llamó la atención, por varios motivos, pero sobre todo por las numerosas recetas tradicionales de dulces que solía comer en mi infancia. Así que me lo llevé por el módico precio de 5 € (a pesar de ser una edición en tapa dura, con una foto estupenda por cada receta, y muchos detalles que me habrían empujado a pagar mucho más si hubiera sido necesario), y ayer, que me dio el punto y me puse a hacer un bizcocho, decidí que quería estrenarme con una de las recetas del “libro de las monjas”, y aproveché que ya tenía el horno caliente para hacer cocadas, que siempre me han encantado y cuya receta me pareció sencillísima.

Mi sorpresa ha sido enorme al ver la facilidad de elaboración y horneado, la rapidez, y sobre todo el resultado final: unas cocadas doradas y ligeramente crujientes por fuera, y tiernas por dentro, con una base ligeramente caramelizada, totalmente deliciosas. Y en una receta que es para absolutos principiantes, por mucho miedo que le tengan a la repostería…

Ingredientes

  • 3 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de ralladura de coco

Elaboración

Poner a calentar el horno a temperatura máxima (250ºC), encendido por arriba y por abajo, sin aire.

En un bol mediano, cascar los huevos y batirlos ligeramente sin que hagan espuma.

Añadir el azúcar y batir de nuevo.

Añadir el coco, y remover bien con un tenedor hasta que quede todo mezclado de forma homogénea y el color sea uniforme. El resultado es una masa ligeramente firme y pastosa, que hemos conseguido en un tiempo inferior a tres minutos.

A continuación, engrasar la bandeja del horno con mantequilla o aceite, o usar una lámina Sil Pat de silicona, que para mí son lo más cómodo del mundo, ya que no hay que engrasarlas, no se pega nada, y se lavan maravillosamente bien.

Con un porcionador de helados pequeño, de 3,5 cm de diámetro, ir colocando montoncitos de masa sobre la bandeja, separándolos entre sí unos 4 cm, y aplastando ligeramente con el dedo cualquier piquito que sobresalga, de modo que todo quede bien redondito. Aquí no queremos picos, pues luego se queman con facilidad.

Si no tienes porcionador de helado de este tamaño, cómpratelo. Es broma, pero realmente es un utensilio utilísimo en repostería, que puedes encontrar bien de precio en las tiendas Casa, hipermercados y ferreterías de las que venden cosas de cocina. Usa en su lugar una manga pastelera, o una cuchara, o haz bolitas con la mano, pero en este caso las cocadas no te quedarán del mismo tamaño ni de la misma forma… Cuidado si tienes un porcionador más grande, pues puede que el resultado no sea el mismo…

Seguramente necesitarás hornear en dos tandas, porque con estas cantidades no caben todas las cocadas en una sola bandeja.

Asegúrate de que el horno ya ha alcanzado su temperatura máxima (yo siempre tengo colgado en el interior de mi horno un termómetro que me indica la temperatura real), y mete la bandeja en la posición más baja. Deja cocer entre 3 y 5 minutos. NO TE VAYAS DE LA COCINA!!! Se hacen tan rápido, que merece la pena que en cuanto veas que empiezan a coger colorcito, te quedes observando hasta que alcancen un punto agradablemente dorado. En ese punto, saca la bandeja del horno y deja enfriar sobre una rejilla. No intentes despegar las cocadas, pues la base aún estará blanda y se romperá. Si tienes prisa por hornear la segunda tanda, utiliza otra bandeja o fuente de horno para hacer el resto, que puedes ir formando mientras se hornean las primeras.

Cuando estén frías (o templadas), pasa un cuchillo por la base de cada cocada para despegarlas, y consérvalas en un recipiente hermético. Aguantan mes y medio sin problema, pero durarán dos días, ya te lo digo yo.

Truco:

Es una receta ideal para aprovechar el calor del horno tras alguna otra elaboración, ya que la masa se prepara en escasos tres minutos, y se hornea en otros cinco.

La primera vez que las hagas, te recomiendo que hagas sólo una cocada la primera vez, de prueba. Si ves que te queda bien, haz el resto en una o dos tandas. Si se te empieza a desparramar por abajo, es que el horno no está lo suficientemente caliente.

Bizcocho de nueces y miel (Hummingbird Bakery)

Bizcocho de nueces y mielLos fines de semana son maravillosos en todos los sentidos, y una de las cosas que hacen de ellos unos días muy esperados es que me olvido de vigilar lo que como, y me entrego al disfrute gastronómico con toda la desvergüenza posible. Así, cada fin de semana pruebo alguna receta nueva de bizcocho o muffin para acompañar los desayunos, ya que el lunes vuelvo tristemente a la fruta y al yogur.

Y en éstas, me fijo en una receta de la Hummingbird Bakery, una de esas pastelerías que de la noche a la mañana se convierte en punto de peregrinación, en cualquiera de los cinco locales que tienen en Londres, y cuya fama traspasa fronteras. Y he de decir que el resultado no me ha defraudado en absoluto.

Cierto es que ésta es una receta de muy sencilla preparación y ejecución, pero la calidad de la miga y el aroma que se obtienen son maravillosos. Cuando probé el bizcocho, inmediatamente se me vino a la cabeza el recuerdo de las Yayitas, aquellas galletitas con miel que se pusieron de moda hace… uffff !!!! muchísimos años. Tiene ese sabor a bizcocho de los de antes, de los de pueblo, y un perfume que impregna toda la cocina y que invita a prepararse un buen chocolate caliente y sentarse a disfrutar…

Ingredientes

  • 190 gr de mantequilla sin sal, más extra para engrasar el molde
  • 190 gr de harina, más extra para el molde
  • 190 gr de azúcar extra fino (caster sugar)
  • 3 huevos
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • ¼ cucharadita de sal
  • 25 gr de yogur natural
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 2 cucharadas de miel (que no esté demasiado densa)
  • 60 gr de nueces troceadas

Elaboración

Precalentar el horno a 170º C, y engrasar y enharinar un molde alargado.

Usando una batidora de varillas, o una Kitchen Aid  o similar, cremar la mantequilla y el azúcar hasta que se forme una mezcla pálida y esponjosa. Ir añadiendo los huevos, de uno en uno, batiendo bien antes de añadir el siguiente. Rebañar las paredes del bol de vez en cuando para asegurarse de que todos los ingredientes se mezclan bien.

Mezclar la harina, la levadura y la sal, y cernirlas sobre el bol en dos tandas, mezclando con una espátula cuidadosamente, lo justo para incorporarlas. No usar la batidora porque entonces obtendremos un bizcocho apelmazado.

Añadir el yogur, la vainilla y la mitad de la miel, así como las nueces, e incorporar con la menor cantidad posible de movimientos.

La masa resultante es muy densa, con lo que será necesario usar una cuchara o ayudarse de una espátula para ponerla cuidadosamente en el molde, distribuyéndola bien, e igualando la superficie.

Hornear unos 55 minutos, o hasta que la miga esté firme y al pinchar un palillo, éste salga limpio.

Al final del horneado, calentar la otra cucharada de miel junto con 50 ml de agua, y hervir hasta que reduzca casi a la mitad.

Al sacar el bizcocho del horno, colocarlo en una rejilla, y verter por encima el sirope. Dejar enfriar dentro del molde unos 10 minutos, desmoldar, y dejarlo sobre la rejilla para que termine de enfriarse.

Notas:

Si no puedes encontrar azúcar extrafino, usa la Thermomix para triturarla. No tiene que quedar en polvo, así que es cuestión de poner unos 30 segundos en velocidad progresiva de 5 a 7.

No dejes la mantequilla a temperatura ambiente, porque estará demasiado aceitosa a la hora de batirla con el azúcar. Pero tampoco la uses recién sacada de la nevera. Procura sacarla 15 o 20 minutos antes de batirla, para que se atempere  y pierda rigidez, pero aún siga fresca y compacta al tacto.

Las medidas de cucharillas se refieren a cucharillas medidoras, no a cucharas de mesa.