Ensalada de alubias

Ensalada de alubias blancasÚltimamente me cuesta muchísimo trabajo planificar las comidas. Voy tan liada en la oficina, que el mero hecho de pensar en ponerme a hacer la planificación y la consiguiente compra de ingredientes, se me hace un mundo. Así que en estos días improviso mucho, aunque también intento comer bien, no todo son pizzas y pasta.

Y hay una receta que es ridículamente fácil y con un resultado maravilloso, a la que si le coges el puntito al equilibrio de ingredientes y al aliño, estoy segura de que te va a encantar, y de la que voy a empezar a abusar estos días. Y es que la ensalada de alubias blancas está rica de verdad. A veces la sirvo tal cual, como plato único, y a veces, cuando me da el punto, la acompaño de unas croquetas o un filete a la plancha o empanado. Y no sé por qué, me da por comerla con biscotes, me encanta sentir el crujir del pan tostado mientras disfruto de esta ensalada. Rarezas que tiene una…

Ingredientes (4 personas)

  • 2 botes de alubias cocidas de buena calidad
  • 4 huevos duros
  • 1 pimiento rojo grande
  • 1 cebolleta, o 1 cebolla pequeña
  • Unas ramas de perejil
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de Módena
  • Sal

Elaboración

Abre los botes de alubias y vuélcalas sobre un colador para que suelten todo el líquido.

Pica finamente los huevos y el pimiento. Pica muy finamente la cebolleta y las hojas del perejil.

Mezcla todos los ingredientes en un cuenco grande.

Prepara la vinagreta: 12 cucharadas de aceite y 3 de vinagre de Módena, junto con un par de pellizcos de sal. Bate con unas varillas hasta que emulsione ligeramente y pruébalo, añadiendo más vinagre o sal a tu gusto. Vierte sobre la ensalada, removiendo bien.

Prueba la ensalada y decide si necesita más aliño o cebolleta, y deja reposar en la nevera un par de horas como mínimo.

Antes de servir, remueve bien para que el aliño vuelva a distribuirse de forma homogénea, ya que tienen que quedar jugosas.

Sugerencia: No escatimes en el precio de las alubias. Hay marcas y marcas, y aquí se nota mucho la calidad, sobre todo en la untuosidad de la alubia y en la suavidad de su piel. Compra una marca conocida y de tu confianza.

La comida entra por los ojos, y en este caso, conseguir una buena presentación no cuesta nada. Si tienes un aro de emplatar, úsalo con esta ensalada y elévala de categoría como por arte de magia. Yo soy de las que piensan que bien presentado sabe mejor…

Causa limeña

Causa limeñaNo sé si os habéis dado cuenta del avance imparable de la cocina peruana en nuestro país. Antes era casi imposible encontrar restaurantes peruanos, y ahora están abriendo en todas partes, de lo cual me alegro enormemente, pues esta cocina ha sido para mí el gran descubrimiento gastronómico de los últimos tiempos. Tanto es así, que diría casi que desbanca del primer puesto de mi podio a la cocina japonesa, de la que soy una rendida admiradora.

Y es que la cocina peruana lo tiene todo: ingredientes frescos y naturales, y sabores no sólo andinos, sino también felizmente contaminados de la influencia china (cocina chifa) y japonesa (cocina nikkei). Así, el abanico de posibilidades es enorme, pasando de platos tradicionales como el ají de gallina a elaboraciones más sofisticadas con toques asiáticos.

Hace unos meses, decidida a aprender a cocinar al menos un menú tradicional, hice un curso con Luis Arévalo. Luis es grande como persona, como cocinero y como formador. Está considerado el mejor chef de cocina nikkei (la cocina peruana con influencias japonesas) de España, y acaba de abrir en Madrid su restaurante Kena, al que espero ir muy pronto, porque la curiosidad me está matando.

Y con Luis aprendí una serie de platos absolutamente maravillosos, como el ají de gallina, el ceviche de corvina, el lomo saltado, y por supuesto, la causa limeña (todo ello aderezado con un fabuloso pisco sour que también aparecerá por este blog). Si no habéis probado la causa, no le deis más vueltas. Preparad este plato, os va a encantar. Podría decir que es el equivalente peruano a nuestra ensaladilla rusa, pero con el increíble sabor del ají amarillo, que deja un regusto ligeramente picante. La causa limeña es un plato siempre celebrado por los comensales. Siempre gusta, y es la opción ideal para un entrante frío, que además puede prepararse con antelación, por lo que tiene todos los puntos para que lo incorpores a tu recetario.

La única regla impepinable: tienes que usar ají amarillo. Si no lo usas, no es causa limeña. Nunca tendrá el sabor que caracteriza a este plato, y que te enamorará cuando lo pruebes.

¿Y dónde encontrar el ají amarillo? En España es difícil encontrarlo fresco. Yo lo compro congelado en Fruits of the World (Pozuelo de Alarcón, tienen entrega a domicilio), pero entiendo que fuera de las grandes capitales será prácticamente imposible adquirirlo, salvo que conozcas alguna tienda latina y tengas la suerte de encontrarlo ahí. Para hacer la pasta de ají amarillo simplemente tienes que cocer los ajíes despepitados y desvenados, escurrirlos, pelarlos y triturarlos con un poco de aceite suave y sal.

Mucho más fácil es la opción de comprarlo envasado, ya en pasta o salsa, pues da un resultado magnífico. En Madrid lo compro sin problemas en el Mercado de los Mostenses junto a la Gran Vía, o el Mercado Maravillas de Bravo Murillo.

Y fuera de la obligación de usar el ají amarillo, ancha es Castilla, porque esta receta tiene tantas variantes como gustos haya. Básicamente consiste en un puré de patatas aderezado, y mezclado con aquello que más nos pueda gustar: atún, langostinos, aguacate, huevo duro, pollo… añadiendo mayonesa para aportar jugosidad. El truco está en el equilibrio de los ingredientes, pero ese equilibrio es muy sencillo y lo vas a ajustar enseguida, sobre la marcha. Así que ahí va la receta de Causa limeña:

Ingredientes:

  • 1,5 kg de patatas
  • 1 bote de pasta de ají amarillo
  • Aceite de oliva suave, o aceite de girasol
  • Sal
  • 1 limón
  • 2 latas de atún en aceite
  • Mayonesa casera
  • 1 cebolleta (opcional)
  • 1 aguacate grande o 2 pequeños
  • 2 huevos duros
  • 1 lata pequeña de aceitunas negras sin hueso (opcional)
  • Tomatitos cherry (opcional)
  • Cilantro (opcional)

Elaboración

Cuece patatas en abundante agua con sal, y con la piel, para que no penetre la humedad en ellas. Pélalas nada más sacarlas del agua, y tritúralas cuando estén aún calientes.
Cuando el puré esté frío, mézclalo con la pasta de ají. Una cucharada cada vez, y ve probando para no pasarte de picor. La mejor forma de mezclar la patata y el ají es amasando con las manos, de forma que todo quede perfectamente integrado.

Añade un poco de aceite de girasol o de oliva suave, para aportar algo de suavidad a la patata, que de lo contrario quedaría muy seca, y sazona. Pero ten en cuenta que no debe quedar un puré suave, sino bastante sólido.

Cuando lo tengas al punto de ají, aceite y sal, añade unas gotas de limón, y ve probando. Debe quedar con un delicioso gusto ligeramente ácido.

Y una vez tengas listo el puré, ya sólo te queda armar el plato. Dado que es mucho más vistoso, te recomiendo que uses un aro de emplatar alto de unos 7 cm de alto. Si no tienes, deja volar tu imaginación, puedes usar una botella de plástico cortada o algo por el estilo. Sí que te recomiendo que tenga unos 8 cm de alto, o de lo contrario tendrás que hacer capas finas. Y otra forma vistosa de presentarlo es en vasitos anchos de cristal.
Engrasa el aro por dentro para poder retirarlo luego fácilmente, y pon una primera capa de puré de patatas.

Cubre con una mezcla de atún desmenuzado y mayonesa. Si te gusta, puedes añadirle un poco de cebolleta muy finamente picada, que le da un puntito más punzante. A continuación, pon una capa de láminas de aguacate sazonadas, y de rodajas de huevo duro.

Cubre con otra capa de puré de patatas, y decora como más te guste, por ejemplo, unas aceitunas negras en rodajas con un tomatito cherry partido y unas hojas de cilantro. Déjalo en la nevera como mínimo media hora, para que se asiente todo, y listo para servir.

Yo, si no quiero hacer una causa muy grande porque la quiero servir como aperitivo, hago sólo una base de patata, y encima pongo el resto de ingredientes, sin terminar con más patata, como podéis ver en la foto. De esta forma es más ligero, y puedo jugar mucho más con la parte visual y con la imaginación. Aquí he usado langostinos cocidos con mayonesa picante y cebollino picado, y la otra opción va con atún, aguacate y mayonesa. ¿Tienes combinaciones originales para hacer causa limeña? Pues soy toda oídos!!!

Pimientos rojos asados al horno

Pimientos asados al horno¡Bienvenida primavera! Días luminosos y más largos, mangas cortas y tiempo al aire libre. Cervezas con los amigos en una terraza y ganas de disfrutar de la vida. Este año ya tenía ganas, tras tanta lluvia. Y ganas también de disfrutar de platos sencillos y sabrosos, de estos que te quedas con la sensación de comer algo realmente sano. La tan traída y llevada dieta mediterránea. Y éste es un fantástico ejemplo: pimientos rojos, aceite y sal. Qué maravilla que tan solo esos tres elementos consigan revolucionar nuestro paladar una vez probamos el resultado.

Estos pimientos asados al horno son habituales en mi nevera desde abril a septiembre. Tenerlos en un recipiente cubiertos de aceite me proporcionan una solución fantástica para levantar una ensalada, acompañar una carne a la parrilla, o hacerme un bocadillo exprés con un poco de atún. Y siempre funcionan. Mmmm, ya llegó la primavera.

Ingredientes

  • 4 pimientos rojos
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 Cebolla

Preparación

Precalienta el horno a 180º C.

Pimientos asadosForra la bandeja del horno con papel aluminio. Te será mucho más fácil luego lavarla.
Lava bien los pimientos y sécalos con un paño. Disponlos sobre la bandeja, separados, e intenta que los tallos miren hacia ti, pues te será más fácil luego darles la vuelta.

Mete en el horno unos 45 minutos. Pasado ese tiempo, saca la bandeja del horno (ciérralo, para que no se vaya el calor) y dales la vuelta con cuidado de no romperlos.

Vuelve a meter en el horno entre 30 y 45 minutos. Estarán hechos cuando veas que empiezan a ennegrecerse en ciertos puntos. La primera vez te dará la pauta para las siguientes, porque cada horno es distinto. A mi me gusta que estén bien asados, pero cuidado, porque si te pasas, la carne del pimiento se quedará muy fina y te será incluso difícil pelarlos.

Al sacarlos del horno, mételos en un tupper y ciérralo para que suden. Cuando se hayan enfriado te será muy fácil quitarles la piel, simplemente tirando de ella, y las pepitas del interior.

Córtalos en tiras del grosor que desees, ponlos en un recipiente, y añade sal al gusto.

Cubre de aceite de oliva virgen extra, y si lo deseas, puedes incorporar un poco de cebolla cortada en medias rodajas muy finas, o bien ajo muy picado.

Importante: Escoge siempre pimientos con la piel bien tersa, que estén frescos. Aquellos que tengan trozos de piel arrugada, o bien grietas, perderán muchísimo jugo en el horno y se quedarán más secos.

Cangrejos de río con salsa “Cojonuda”

Cangrejos de ríoSe acabaron las vacaciones, y para levantar un poco el ánimo y volver a los fogones y al blog, el otro día decidí hacer unos cangrejos de río, que hacía ya años que no los comía. Allí estaban, en la caja de la pescadería, saltando alegremente sin sospechar su triste final…

Y me tenéis que perdonar por lo de Cojonuda, pero es que cuando mi marido (que se estira bien poco con los cumplidos en la mesa, y si algo le gusta, como mucho dice que es “gracioso”) exclamó al probarla ¡¡¡Esta salsa es cojonuda!!!, tuve bien claro que no sólo los espárragos pueden tener este nombre, sino también las salsas.

Para los que no hayáis comido nunca cangrejos de río, deciros que este plato es más chupeteo que otra cosa. Están buenos, pero no son como nuestro marisco, así que lo suyo es hacer una salsa suculenta para que el personal se lo pase pipa chupando y mojando pan. Y os aseguro que por lo barato que sale (entre 4 y 5 euros/kilo, y entran más o menos los necesarios para cuatro personas) y lo fácil y rápido que es de cocinar, merece la pena hacerlos de vez en cuando. ¡Diversión asegurada!

Ingredientes para 4 personas

  • 8/10 cangrejos por persona
  • 1 cebolla grande
  • 1 guindilla
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharada de harina
  • 1 hoja de laurel
  • 2 dientes de ajo
  • 500 gr de pulpa de tomate rallado (reservar el jugo)
  • 1 copita de coñac
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración

Limpiar bien los cangrejos, dejándolos en remojo con agua unas horas, y cambiando el agua hasta que salga totalmente limpia.

Justo antes de cocinarlos, habrá que caparlos para que los intestinos no amarguen. Esta es la parte chunga, porque hay que hacerlo con el bicho vivo, pero desde que vi al joven concursante Fabián tratar de matar a cinco langostas en la primera edición de Master Chef metiéndoles el cuchillo por la articulación entre la cabeza y el tronco (supongo que intentaba hacer una especie de garrote vil, o asumía que las langostas tienen bulbo raquídeo, pero los bichos se retorcían los pobres que daba grima verlos), creo que me he insensibilizado bastante.

Una vez que has capado a todos los cangrejos, pones un chorrito de aceite en una sartén, y cuando esté caliente, echas los bichos. Entonces es cuando empieza la juerga de verdad, con todos bailando break dance en la sartén, pero en este punto lo que queremos es que se mueran ya de una vez y poder quitarnos de encima el remordimiento de conciencia. Cuando empiezan a ponerse rojos por abajo, se les da la vuelta, y cuando se empiezan a colorear por el otro lado se les echa el coñac, se dejan unos minutos al fuego (poco tiempo, pues luego se terminan de hacer cuando se les añade la salsa), y se reservan.

Por otra parte, en una sartén con un poco de aceite, se sofríe la cebolla cortada muy fina con los ajos.

Cuando está todo bien blandito y empezando a dorarse, se añade la guindilla desmenuzada y la harina, removiendo bien para que no haga grumos y dejando que la harina se cocine un poco.

Se incorpora entonces el pimentón (mejor fuera del fuego, para que no se queme), el laurel, y el tomate rallado. Se riega el sofrito con un poco del jugo que hemos reservado al rallar los tomates, se sazona, y se deja a fuego bajo hasta que la salsa tome consistencia.

Se pasa la salsa por la batidora o Thermomix, y si ha quedado muy espesa se le añade un poco más de jugo de tomate o de agua, y se vierte toda la salsa sobre los cangrejos, dejando cocer a fuego lento unos diez minutos (yo retiro algo del coñac antes de añadir la salsa, pero hay a quien le gusta apreciar mucho el sabor del licor).

Servir bien calientes, regados con la salsa, y suministrar mucho pan. Pero que mucho….

Salsa pesto con Thermomix

Tagliatelle al pestoHay platos que me transportan automáticamente al verano. Por su textura, o su aroma… apenas me acuerdo de ellos en invierno, pero cuando llega el verano siento la pulsión de prepararlos. ¿No os pasa eso con la albahaca? En verano siempre procuro tenerla en casa, y cada vez más, la incorporo a nuevas preparaciones, pues su sabor me apasiona, aunque aún no he conseguido cultivarla, pero todo llegará.

Y uno de esos platos veraniegos es cualquier pasta con salsa pesto. La mezcla de albahaca, queso, aceite y piñones es brutal, un caballo ganador, y además se hace en diez minutos y te deja todo el día para irte a la playa o piscina y olvidarte de los calores en la cocina. Porque la mía, de momento, aire acondicionado no tiene!

 

Ingredientes:

  • 60gr de parmesano
  • 50gr de albahaca fresca
  • 1 diente de ajo
  • 50gr de piñones
  • 160gr de aceite virgen extra
  • Sal

 

Preparación en Thermomix:
Con el vaso seco, trocear el queso y rallarlo pulsando Turbo varias veces, o unos segundos en velocidad 10.

Cuando esté totalmente rallado, añadir los piñones, la albahaca y el ajo, y programar 15 segundos, velocidad progresiva 5-7-9.

Verter poco a poco el aceite a velocidad 5, con el cubilete puesto, de forma que caiga un suave hilo que vaya emulsionándose. Añadir sal, si fuera necesario, aunque el parmesano aporta suficiente sal y sabor.

Sacar y reservar en un bol.

Una vez cocida la pasta, verter la salsa por encima, remover bien, y comer inmediatamente.

Gazpacho espeso al estilo andaluz

gazpacho andaluz

Mi hijastrillo de 15 años (qué 15 años más apavados todavía, llenos de gallos, paseos por las nubes y andares encorvados) ha llegado de sus vacaciones habiendo aprendido a hacer gazpacho con la Thermomix. Y ahora quiere hacer gazpacho a todas horas, lo cual es estupendo, porque ésta es una sopa fría con un increíble contenido en vitaminas y nutrientes, que se hace en 10 minutos, y que es un plato imprescindible en el verano.

Recuerdo a mi madre hacerlo día sí y día también en verano, si bien yo no solía tomarlo mucho porque por aquella época no me hacía demasiada gracia el tomate, ni me gustaba nada el pepino. Ahora sí me gusta el tomate (a pesar de la desgracia de tomates que encontramos normalmente en las fruterías), pero sigue sin convencerme el pepino, aunque esto ya no es obstáculo para hacer mi gazpacho sin él.

Lo bueno que tiene esta sopa es que se puede hacer al gusto del consumidor: más espesa (más miga de pan), con un poquito de pimentón dulce, o una pizca de comino. Con pimiento rojo si se quiere un color más intenso. Con cebolla o cebolleta, con pimiento verde… Todo vale, mientras sea el gazpacho que gusta en casa.

Y el que gusta en la nuestra es éste:

Ingredientes

  • 1,5 kg de tomates rojos maduros
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde italiano mediano (unos 75 gr.)
  • 1 pepino (opcional) de unos 100 gr.
  • 100/150 gr. de miga de pan del día anterior
  • 125/150 ml de aceite de oliva virgen extra, de aceituna arbequina u hojiblanca
  • 40/50 ml de vinagre de jerez
  • Sal
  • Agua

Elaboración

Lavar bien los tomates, quitarles el tallo y partirlos en cuartos.

Si te gusta con pepino, pelarlo, cortar los extremos y partirlo en trozos.

Lavar bien el pimiento, retirar tallo y pepitas, y trocear.

Pelar el ajo y retirar la yema central.

Echar un poco de agua sobre la miga de pan y remover bien, para que se humedezca todo por igual.

En el vaso de la Thermomix o de una batidora, poner todos los ingredientes menos el aceite, el vinagre, y el agua, y triturar bien (si lo haces en el vaso de la batidora, puede que tengas que hacerlo en dos tandas, pues antes de triturar, el tomate y el pimiento ocupan mucho espacio).

A continuación, echar un poco de vinagre, y mientras batimos, ir añadiendo el aceite poco a poco, con un fino chorrito, para que a la vez que se mezcla, se emulsione ligeramente. Ir probando a medida que añadimos aceite, e ir rectificando de vinagre y sal, hasta obtener el sabor deseado.

Si lo que gusta es un gazpacho muy líquido, añadir agua fría hasta conseguir la consistencia deseada, o bien disminuye la próxima vez la cantidad de miga de pan.

Poner en un bol o jarra, cubrir con film, y meter en la nevera hasta el momento de servir.

Para servirlo, pica finamente un poco de pimiento verde, pimiento rojo, pepino, y cebolla o cebolleta, y disponlos en pequeños cuencos, junto con otro más de picatostes, para que los comensales se echen estos tropezones en su gazpacho. Esto funciona mejor cuando tenemos un gazpacho espesito y lo tomamos en plato hondo o cuenco. Si está muy líquido, lo ponemos en un vaso y lo bebemos como si fuera un zumo.

Evidentemente, y siendo éste un plato que no tiene cocción, el secreto de su éxito no está sólo en la proporción de ingredientes, a gusto de nuestro paladar, sino en la elección de unos tomates, pimientos y pepinos excepcionales, así como un aceite de primera calidad.

Truco: el gazpacho está mucho más sabroso si se deja reposar unas 10 ó 12 horas en la nevera, así que mejor de un día para otro…

Tartar de atún picante

Tartar de atún picanteEl otro día me entraron movimientos convulsos en el dedo pulgar que, mando a distancia en ristre, me hacían cambiar de un canal a otro de televisión, hasta que tras el epiléptico salto de una cadena a otra, recalé en Canal Cocina, que por arte de magia resolvió el ataque de zapping. Y allí me encuentro a Carla M. Jones, la cocinera canadiense que a veces sorprende con platos de lo más interesante, y que justo se disponía a preparar una sencilla, o eso decía ella, receta de tartar de atún. La verdad es que era sencilla (vamos, era para niños de ocho años) y pintaba bien, así que arranqué un trozo de periódico y sobre él escribí los ingredientes, ya que apenas era cortar y mezclar.

En estas, que el otro día estoy en el híper y no me apetecía hacer cola para comprar pescado, así que me fui a los arcones de pescado en bandeja, y casualidades de la vida, vi una bandeja con dos estupendos solomillos de atún con bastante buena pinta, y de inmediato me acordé de la receta de Carla. Así que los eché a la cesta, y en cuanto llegué a casa los metí en el congelador, por esto de prevenir el anisakis.

Y ayer llegó el momento de poner a prueba la receta: unos vecinos a la vez que amigos estaban de mudanza, y para quitarles la presión de tener que preparar la cena con la casa en estado de guerra, o tener que irse a cenar fuera, les invitamos a compartir una tortilla de patatas y algo de picoteo en nuestra terraza. Descongelé el atún desde por la mañana en la nevera, y preparé la receta tal y como recordaba haberla visto en la tele. OS JURO QUE ES UNA BOMBA DE RECETA. Si os gusta el tartar de atún, esto es algo que tenéis que probar! Fácil hasta la ridiculez, y muy rápida de preparar. Fue lo primero que se acabó, y recibí alabanzas por parte de todos. Estuve por decirles “no me lo agradezcáis a mí, el mérito es de Carla”, pero me callé perrunamente y me llevé los honores. Así que aquí aprovecho para darle  a Carla como es debido las gracias y el mérito, e invitaros a hacer esta receta, que es sanísima, nutritiva, sabrosa, y que además es un éxito fijo si la hacéis para invitados (las cantidades están ligeramente modificadas para ajustarse a un entrante para 4 personas).

Ingredientes (4 personas):

  • 500 gr de lomo o solomillo de atún
  • 40 ml de mahonesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 blister de cebollino fresco (entre 15 y 20 gr aproximadamente)
  • Wasabi en pasta Blue Dragon
  • Tostaditas
  • Salsa de soja

Elaboración:

Corta el atún con un cuchillo bien afilado en lonchas de unos 5 mm de grosor.

Apila las lonchas de tres en tres, y córtalas en tiras, y éstas en cuadritos. Así, conseguimos taquitos de unos 5 mm.

Corta el cebollino en rodajas muy pequeñas, de unos 3 mm, para que queden más bonitas e integradas.

En un bol amplio, pon el atún, un par de cucharadas de mahonesa (siempre es mejor usar mahonesa casera, pero si no tienes y vas con prisa, puedes usar mayonesa de bote, siempre y cuando no tenga un sabor muy fuerte, para que no se aprecie demasiado), dos tercios del cebollino picado, una cucharada de salsa de soja, y wasabi (aprieta el tubito hasta que salga una tira de unos 10 cm). Espolvorea bien con pimienta negra y mezcla todo con cuidado (es mejor usar las manos) para que se integren bien los sabores y no se machaque el atún.

A partir de ahí, ve probando para ver si está soso (añade más salsa de soja) o suave (añade más wasabi), o no demasiado bien ligado como para que al ponerlo en un aro de emplatar se quede bien al retirar el aro (añade un poco más de mayonesa). Simplemente ve añadiendo poco a poco hasta conseguir el punto de sabor que te guste.

Cubre con film y deja en la nevera al menos una hora.

Cuando llegue el momento de servir, usa aros de emplatar: Divide la mezcla en cuatro partes. Coloca el aro en el plato, pon dentro la mezcla y aplana con una cuchara. Retira el aro con cuidado, y espolvorea con cebollino picado.

Sírvelo con tostadas y disfruta.

Nota: La pasta de wasabi Blue Dragon es muy suave. Si vas a usar un wasabi en polvo, u otra marca menos españolizada, es mejor ir poniendo muy poco cada vez, pues puede resultar excesivamente picante.

Ensalada de picadillo de verano

Ensalada de picadillo de verano

Esta ensalada me la enseñó a hacer mi amigo Pepe Villarrubia, que es un cocinero increíble pero sigue empeñado en vender cosas en vez de dedicarse a lo que de verdad le apasiona. Yo le pondría un gorro y un delantal y le encerraría en una cocina, porque os puedo asegurar que todo lo que he probado en su casa estaba espectacular.

Y es una de esas recetillas que se hacen en un momento, de dificultad cero, y que está sabrosa no, lo siguiente. A nosotros nos encanta comerla sobre una rebanadita de pan, al estilo pincho, y cuando hacemos comidas para muchos amigos, nunca faltan en nuestra mesa. En verano es una delicia!

Ingredientes

  • 1 paquete de barritas de cangrejo Krissia (12 unidades)
  • 3 huevos cocidos
  • 2 cogollos de lechuga
  • ½ cebolleta
  • Mayonesa casera
  • Sal y pimienta

Elaboración

Picar muy finas las barritas de cangrejo y los huevos cocidos.

Limpiar los cogollos y cortarlos en cuartos. Cortar finamente.

Cortar el tallo y la base de la cebolleta, retirar la capa exterior, y picar lo más finamente posible.

Poner todos los ingredientes en un bol y mezclar bien. Sazonar.

Ir añadiendo mayonesa al gusto, mezclando cuidadosamente hasta que la ensalada esté lo suficientemente jugosa, pero sin pasarse. Añadir sal si es necesario, y un poco de pimienta negra recién molida.

Sugerencias de servicio:

Emplatar poniendo la ensalada en un aro de servir. Retirarlo con cuidado, y acompañar de algunas rebanadas de pan ligeramente tostado.

Otra forma muy exitosa en las reuniones de amigos es servir la ensalada directamente sobre rebanaditas de pan tostado, a modo de pinchos. Si ves que se desmorona todo, habrá que añadir un poco más de mayonesa para que liguen mejor los ingredientes.

Esta que os he dado es la receta base. Pero a esta ensalada se le pueden añadir otros ingredientes que casan muy bien, como zanahoria rallada, atún o aguacate maduro. ¡Es un plato perfecto para experimentar!

Tarta de merluza y salmón

Tarta de merluza y salmónAhora que parece que ya entra de verdad el buen tiempo, llegan los platos fresquitos y apetecibles del verano ¡Qué ganas de tomar algún plato frío con un buen vino blanco!  Y uno de los que más me gustan es la Tarta de merluza y salmón que publica Su, de Webos Fritos. Es que no puedo hacer otra cosa más que quitarme el sombrero ante esta mujer, porque todo lo que hace lo borda, y este es un buen ejemplo. Además, es muy fácil de preparar, y una manera sencilla de que aquellos a los que no les gusta, coman pescado sin quejarse lo más mínimo. Prepárala el día antes, y estará aún más rica…

Ingredientes

  • 300 g de merluza o pescadilla
  • 200 g de gambas
  • 400 g de salmón ahumado en lonchas
  • 1 patata grande
  • 2 pepinillos
  • 1 huevo
  • 10 aceitunas
  • ¼ de cebolleta —opcional—
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra y un poco más para pincelar molde
  • Mayonesa casera para decorar

Preparación

Pincela un molde rectangular con un poco de aceite.

Extiende sobre la encimera un trozo de plástico transparente bastante más grande que el molde. Pincélalo con aceite y colócalo dentro del molde con los extremos asomando.

Fórralo con lonchas de salmón, cuidando de que no quede ningún hueco, porque luego se verá y quedará feo, y procurando quitar al salmón las partes más oscuras, pues también queda poco estético.

El salmón tiene que sobresalir por las paredes del molde, pues luego hay que cerrar la tarta por arriba.

Poner a cocer una patata con piel en abundante agua. Cuando esté cocida (ve comprobando con un palillo), sácala, déjala templar, pélala y córtala en rodajas, con las que harás la primera capa de la tarta. Pon un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima de las patatas para que quede jugosa.

Pon a cocer la merluza en agua con una pizca de sal durante 5 minutos. Cuela, deja enfriar y desmenúzala.

Pela las gambas y cuécelas en agua abundantemente salada durante 1 minuto. Parte cada gamba en dos trozos si son pequeñas o en tres, si son más grandes. Resérvalas.

Cuece el huevo. Pélalo, pícalo y reserva.

En un bol, mezcla la merluza, las gambas y el huevo picado, junto con los pepinillos, las aceitunas y la cebolleta troceadas. Añade un par de cucharadas soperas de mayonesa y remueve.

Coloca el relleno encima de las patatas y aplánalo, dejando todo bien nivelado.

Cierra los bordes del salmón hacia dentro y pon una loncha tapando huecos. Cierra el plástico transparente y deja unas horas en la nevera, o mejor si es de un día para otro.

Para servir, abre el plástico, pon la fuente de presentación encima del molde, dale la vuelta a la fuente con el molde, y retira el plástico. Ahora te toca decorarlo con la mayor maña que puedas, y una de las formas más sencillas es usando mayonesa y una manga pastelera.

Si cuando lo vayas a servir ha perdido brillo, simplemente pincélalo con un poco de aceite de oliva.

Su, eres mi ídolo…